sábado, 30 de julio de 2016

Soy Feliz

Últimamente mis entradas están escritas en un tono muy "happy" y sé que me puedes llegar a odiar por eso, si es que no lo haces desde ya, pero ya te conté antes por qué lo hago. Me estoy entrenando para ser optimista siempre. Yo aún no tengo desarrollado el sentido del humor, me falta ingenio y creatividad para ello, así que de mientritas, me voy preparando en lo que sí está más cerca de mis manos: verle siempre la cara positiva a las cosas. No es difícil, eh. Ahora, estoy suponiendo que me vas a llegar a odiar, por una razón: Ya sé cómo se siente una cuando tú no la estás pasando bien y lees o te enteras de alguien gritando a los cuatro vientos lo bien que le trata la vida. Pues claro que te entiendo. A mí me pasa. Dentro de mí no digo: "ay, qué bueno por él". No. Mi voz interior dice: "Y por qué no se calla?". Así que, digamos que más o menos empatizo contigo. Pero ya te estoy diciendo por qué lo hago.

Muy bien, ya que nos pusimos de acuerdo en eso, te paso a contar el por qué del título. Ayer le pregunté a un amigo, no recuerdo ya de qué iba a la conversación, pero le dije: "Eres feliz?". Él me respondió, y luego de eso, como es natural, me devolvió la pregunta. Inicialmente le dije que no era feliz, pero tampoco infeliz, y en ese momento, recordé que esa misma respuesta la había dicho antes, varias veces (ya sea a distintas personas, o a mí misma) y entonces, como un haz de luz, vino a mí una revelación, que no es tan revelación, ya, porque es algo que seguro que has escuchado cientos de veces: que hay que ser feliz ahora y no esperar para después, que hay que valorar lo que tenemos, y etcétera, etcétera. Así que, finalmente, terminé cambiando mi respuesta: Soy feliz.

Tengo trabajo pendiente por hacer, pero hoy, siendo las 20:41 de un sábado, me apetece contarte una historia desde sus inicios, bueno, no tan inicios, porque me tomaría demasiado tiempo, pero sí del tiempo más importante. Trata un poco de lo que soy.

No recuerdo qué cosas ocupaban mi mente entres mis 5 y 11 años, pero sí te puedo decir que desde los 7, por lo menos, me esmeré muchísimo en la escuela y por recibir reconocimiento. Así que trataba de que mi comportamiento complaciera a mis tías y me esforzaba en ser buena alumna y buena chica. Ese empeño mío por agradar a los demás, me llevó a ponerle mucha atención a los estudios, la misma que me llevó a desarrollar un interés por las asignaturas académicas, en particular por las ciencias. Una de mis tías, con quienes viví desde los 7 hasta los 21, tenía una suscripción en un periódico, y no recuerdo desde qué edad cogí el hábito de hojearlo todos los días. Hasta que llegó El Día.

Me sé la fecha exacta, porque aquélla, fue un hito en mi vida. Yo tenía 11 años. En una de las secciones del periódico, contaban acerca de la historia de un niño que había ingresado a la universidad. Cuando terminé de leer aquella crónica, sentí una emoción en el corazón. Nunca antes había sentido nada igual. Y como Raj (el personaje de TBBT) ya alucinaba que de grande me casaría con ese niño y todo el cuento de hadas ése xD No te voy a contar mucho de aquéllo porque ya te la he contado varias veces, pero sí te puedo decir, que él, ese niño, ese chico que fue después, se convirtió mi persona favorita en el mundo. Antes no había día en que no pensara en él. Al menos ahora creo que he reducido la frecuencia a veces por semana.

Hace un tiempo cortamos toda comunicación, decidimos que era lo mejor. Hubo épocas en que lo stalkeaba bien feo. Bueno, no tan feo, pero sí de una forma no tan saludable. Aunque pensando, que stalkeo es saludable? En fin, el hecho es que lo estoy superando, y una prueba de ello es que cada vez pienso menos en él. Lo estoy poniendo en esta historia porque es una de las personas más importantes e influyentes de mi vida. Y a pesar que nunca lo conocí, no puedo estar más que agradecida con él. Cuando pienso en mis "momentos felices", mi mente de forma automática evoca su recuerdo.

Fuera del amor y las emociones románticas, mi pubertad transcurrió entre el colegio, ayudar en las tareas de la casa y mis ratos libres. Lo que ocupaba en mis ratos libres, creo yo, es lo que más me define. Tuve la suerte de crecer "rodeada de libros" y un solo televisor. Como mi tía ejercía toda autoridad sobre el aparato, creo que fue una inclinación natural el que yo empezara a ocupar mi tiempo libre investigando entre esos libros. Al principio, me atraía todo lo que fuera conocimiento, así que empecé a leer desde cuentos hasta libros que estuvieran relacionados a electrónica, psicología, filosofía o religión. Empecé a descartar todas las disciplinas en las que tuviera que memorizar fórmulas y nombres, así que comencé a centrarme sólo en matemáticas, psicología (especialmente en el campo de las enfermedades mentales) y filosofía. La escritura siempre estuvo presente desde mis 13 años, ya que era una herramienta indispensable para comunicar todo lo que sentía y pensaba. Desde pequeña sentí que no conectaba con nadie, mis amistades no eran lo suficientemente profundas para mi gusto, y fue el niño de la historia anterior, el primer ser humano con el que sentí que "realmente me podía entender". Como hecho de mi misma esencia, si me entiendes. Pero no nos desviemos. Hay algo que te tengo que contar. Si bien mi entusiasmo por conocer y descubrir estaban impulsados por mi curiosidad, creo yo que había una razón más poderosa detrás de ello: recibir el reconocimiento. Mientras estudiaba, no podía evitar soñar con descubrir un nuevo conocimiento que "lo cambiara todo", o una fórmula por la cual sería reconocida. Por eso me gustaba leer biografías de personajes que cambiaron el mundo. Yo quería ser uno de ellos. Algún día, pensaba, mi cara también estaría en uno de esos folletos.

Cuando descubrí que el mundo de lo académico era lo mío, y cuando ya sabía muy bien sobre qué temas estaba interesada (porque en cada área, tenía temas muy puntuales. En el campo de la filosofía, me interesaba los temas del ser, el sentido de la vida, la muerte, ; en la Psicología, las enfermedades mentales, los pensamientos, la inteligencia, las emociones, y en Matemáticas, la Teoría de Números) comencé a renegar profundamente del colegio. Sentí que el colegio me estaba quitando tiempo para seguir investigando sobre lo que verdaderamente me interesaba y tenía curiosidad. Sufría cuando pasaba muchísimas horas ayudando a mi tía en la panadería, preparando las actividades de la Iglesia, en fin, para resumírtelo, sufría por tener una curiosidad infinita en el pecho, y desperdiciar mi tiempo de vida en cosas que no me gustaban. En ese entonces, no tenía la madurez para sobrellevar de manera más tranquila y sabia esa situación. Así que renegaba muchísimo, por dentro. Renegaba de la educación que recibía. Y renegaba por todo lo que me mandaban a hacer en casa.

Así que nada me hizo más feliz que el día en que terminé la secundaria e ingresé a la universidad. Sentí que al fin tendría libertad y podría saciar toda esta curiosidad y deseo de descubrir. Y todo andaba bien. Hasta que en un momento, no sé exactamente cuándo, la llama se apagó. Creo que tengo algunos indicios de las razones. Una de las cosas que me di cuenta, es que yo no era tan inteligente como pensaba, y ahora tendría que esforzarme mucho más. Otra de las cosas, es que habían temas de matemáticas con las cuales no conectaba pero que igualmente tenía que estudiar para "aprobar". Comencé a estudiar para aprobar y no porque me gustara, pero en ese entonces no me estaba dando cuenta. En realidad, no me estaba dando cuenta de muchas cosas.

A partir de mi segundo año, salí de órbita. Comencé a distraerme en otros intereses (la poesía, por ejemplo) y mis estudios iban mal, pero eso me dejó de importar. Seguí, de forma abusiva y descuidada, la frase "vive la vida, y haz siempre lo que te guste", y a partir de entonces llevé una vida indisciplinada.

Era matemáticas lo que realmente quería hacer toda mi vida? Unos años después de mi elección, recién comenzaba a dudar. Ahora lo tengo claro. Pero en ese entonces, no la veía, o no lo quería ver.

Fue recién a los 23 años, que decidí abandonar la carrera.

Finalmente tuve la suerte de caer en un buen trabajo, que además me permitía estudiar y pagar los estudios. Empecé a ganar el dinero que las clases particulares nunca me habían dado. Y que ningún trabajo anterior me había ofrecido. Ese trabajo cubrió mis expectativas económicas para las necesidades del momento, pero en mi mente, aún tenía el prejuicio de que debía estudiar una carrera. Así que me anoté para estudiar Computación e Informática. Había llevado un curso en la universidad, Programación de Computadoras, que me había encantado. Y qué tal si dedicaba mi tiempo de trabajo a la programación, y en las noches, me dedico a estudiar la Teoría de Números? Pintaba bien, así que empecé con ese plan.

En el instituto me fue bien académicamente. Pero una serie de eventos cambió mi perspectiva. La película "3 Idiots" tiene algo de parte en ello. En esa película se habla mucho de la pasión, de seguir tu corazón, de no estudiar por las calificaciones, de no buscar el reconocimiento, de estudiar por simple curiosidad. Como verás, esa película a mí me encantó. E impactó. Otra de las cosas que influyó en esa época, es el empezar a conocer acerca de las startups. Así que llegó el momento en que me di cuenta en que para las necesidades y deseos particulares que yo tenía, no era necesario seguir estudiando ahí. Ya no iba más en sintonía con lo que mi ser quería. Y lo dejé.

Y me sentí libre de nuevo.

Luego fue lo de renuncia a ese buen trabajo, mi mudanza (ah, eso creo que no te conté) MakerLab, mi intervención en actividades deportivas,mi paso por Laboratoria, mi nuevo trabajo (este trabajo que adoro) en fin, todo lo que intento decirte es que, desde mi pubertad, siempre he buscado cosas, y las he conseguido. Esas cosas tienen que ver con más libertad, con más comodidad, con más felicidad. Cada etapa de mi vida ha sido exactamente como la soñaba y anhelaba en una etapa anterior. En ese íterin he tenido dudas y temores, pero finalmente llegaba a donde quería.

Así que me preguntas, que si soy feliz? Lo soy. Tengo todo lo que alguna vez soñé. Tuve y tengo una buena vida. Si no soy feliz ahora, entonces, cuándo lo seré?

Es cierto, aún ahora me embargan muchos temores. Algunos momentos lidio con el estrés, la preocupación y la incertidumbre. Ahora mismo, que estoy en el tipo de trabajo en que deseaba estar hace mucho tiempo (en serio, este trabajo es de maravillas) siento mucho miedo. Estoy aprendiendo a desapegarme. A desaprender cosas. A veces me embargan muchos temores, que estoy casi segura, a ti te van a sonar de los más ilógicos. Pero ves? incluso yo, una persona que quiere ser optimista, es un manojo de nervios y de pensamientos oscuros que trato de no tener, o quizá, de convivir con ellos de la mejor manera posible. Ahora mismo, mientras escribo esto, vuelan por mi mente.

Pero me preguntas, que si soy feliz? Claro que lo soy.

Bueno, ahora, te iba a decir algo bien cursi, pero mejor ya no.

Gabriella - Cover The Scientist


3 comentarios:

  1. Qué bien, Paty. Es contagiosa tu emoción. Que te dure todo lo posible.

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  2. Esperaba ver la parte cursi también.
    Saludos.

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    1. jajaja y al día de hoy se me olvidó la parte cursi a la que hacía referencia en el post!

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