viernes, 17 de junio de 2016

Sesion de Psicoanálisis, 7

Soy una persona afortunada.

Cuántas veces me lo he venido repitiendo desde los últimos, quizá, 60 días?

Esta semana ha sido una semana bastante agitada, y lo seguirá siendo al parecer. Algo está cambiando en mí, lo sé, y tiene que ver con dos actitudes que he tomado, que he decidido tomar. Claro que eso puede cambiar, pero veo como lo veo, estos cambios al parecer están para quedarse.

La primera actitud es del optimismo. He decidido ver todo desde el lado positivo, ver siempre los vasos medio llenos. Quizá dicho así te suene a cliché, y creo que es cierto, pero, va en serio. Al parecer que lo he venido interiorizando por mucho tiempo, y quizá han convergido las lecturas, las palabras, las experiencias, todo, y pum! el momento ocurrió. Fue como un estado de iluminación. Y desde entonces decidí ver las cosas siempre así. Y así es como las estoy viendo hoy. Creo que esto es como un músculo, y recién lo estoy empezando a ejercitar. Quiero seguir haciéndolo. No me quiero adelantar a lo que pase después, pero hasta hoy, desde que decidí tomar esta actitud, no sólo no he parado de sentirme afortunada, sino que las cosas se han puesto mejor. Es como si hubiera atraído demasiada energía positiva a mi vida. Esto puede ser, claro está, producto de esta nueva visión de las cosas, así que es algo natural, pero creo que no. Para mí se trata de que como todo lo veo bien, este positivismo está trayendo más y más cosas buenas a mi vida. Disculpa si hay demasiado turrón en este texto. Lo siento, no lo pude evitar.

La segunda decisión está relacionada con la primera. 

He tenido la tendencia de buscar la verdad. La búsqueda de la verdad me lleva a tener siempre una actitud agnóstica. Cuando digo que suelo tener una actitud agnóstica, me refiero a que en mi mente todo es posible y siempre estoy abierta a las cosas. Esta actitud me da mucha flexibilidad pero al mismo tiempo cierta incertidumbre, no tengo nada definido, porque lo que estoy pensando puede ser cierto como también puede que no. Cómo saberlo? Pues, bueno. He decidido que, cuando no tenga la certeza de algo, creeré en lo que sea más saludable y conveniente. Suele pasar que para ciertas cosas no puedes determinar si es verdad o falso porque no tienes los recursos para probarlo. Yo he decidido construir mi "propia verdad", bajo riesgo de que esa "verdad" en realidad no sea cierta. Esto aplica más que nada a cosas que me permitan ser mejor persona, y más feliz. Por ejemplo, he visto que yo me esforzaría más si creo en que "si él puede, yo también" antes que invertir tiempo discutiendo conmigo misma en que esa frase, en ciertos escenarios, podría no ser cierta. Dios existe? (llámalo energía, lo que quieras). Es una pregunta que algunas veces me hago. Qué propósito tiene la vida? Es otra. Pues bien, he decidido arreglármelas creyendo en lo que me haría más feliz y me haga sentir más tranquila. Tal vez sea una actitud mediocre, conformándome en lo que más me conviene,en vez de buscar la verdad y haciéndole frente a ella, pero sabes? creo que son etapas. Después de todo, es una actitud nada más, y es negociable. Puede cambiar. Quién sabe (agnóstica, de nuevo).

Todo esto que he dicho, creo que tiene raíz en algo que leí una vez. Una noche, de este año, sí, estaba en el limbo, como solía estarlo a veces, en que la vida no me sabía a nada (bueno, no la vida, creo que ciertos días nada más) y googleé algo como "el propósito de la vida", o algo así. Solía hacerle preguntas así al buscador (como "ciencia de la motivación") y no encontraba nada sorprendente. Pero esa noche leí algo que me impactó. Era una chica, un blog, ya no recuerdo. Pero ella relataba su testimonio, y sólo me quedó esta frase: "... y descubrí que el sólo hecho de sentir dolor, hacía que la vida valga la pena". 

No sé si a ti, pero eso a mí me impactó demasiado. Demasiado. Ha repercutido en muchas cosas en mí. Yo soy una persona que siempre le ha temido al dolor y al sufrimiento (bueno, me dirás, y quién no?) pero, no sé si me entiendes. En mi caso, muchos de los hábitos que he ido adquiriendo, es por ese hecho. Por ejemplo, sí te lo conté. Yo caí enferma de gripe una vez. La cosa empeoró y se fue a tos. La tos me duró como dos meses. Gasté demasiado en medicinas, pero lo peor fue el malestar, y bueno, ya sabes todo lo que implica estar enfermo. Desde entonces decidí que me cuidaría siempre para evitar caer enferma. Así que tengo la creencia que las mandarinas, por la vitamina C, me protegen. Como mandarinas todos los días. No me enfermo desde hace dos años, o más. Tal vez me he enfermado, sí, pero nada tan grave. Me he recuperado bastante rápido. Y con remedios caseros. Efecto placebo? Puede ser. Pero no es el punto. A lo que iba es que le tenía respeto al dolor y al sufrimiento. Y mira tú, sólo te he dado el ejemplo de una gripe/tos, que creo ni siquiera postula para dolor o sufrimiento. Pero es para que entiendas el respeto que le tengo. Y viene ella con su frase, y me cambió todo. Fue una frase como de aceptación, de abrazar el dolor y acogerla, de "bueno, si pasa, venga, no hay problema". 

Así que ésta soy yo, con nuevas actitudes. Mis temores se han reducido, al igual que mis miedos. Aún tengo varios, claro que sí, pero ahora me siento como que más segura, o más valiente, tal vez. Y como ahora suelo ver todo en medio lleno, me siento con cierto poder. Una Paty Power, más o menos así. Amo la vida como nunca antes la había amado. Incluso en aquellos escenarios, aquellos que antes tanto temía. Aprecio estar viva. Valoro todo lo que tengo. Cuando digo todo esto, ya no me suena a algo ligero. Realmente siento muy bien lo que te estoy diciendo.

Más turrón? :P


2 comentarios:

  1. Cuando buscaste el propósito de la vida en Google no te salió entre los resultados la película 'el sentido de la vida'? es una rara comedia británica, no la típica que provoque carcajadas pero sí al menos muy interesante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como me la describes parece buena. Le daré un vistazo.

      Eliminar