sábado, 19 de septiembre de 2015

#23 Sesión de Psicoanálisis, 3

Hoy, luego de una pausa de mes y medio, se retomaron las sesiones de los sábados a los que yo iba (y seguiré yendo) en la Cato. Ahora con un nuevo nombre, Maker Lab.

Okey, estoy muy feliz, tengo ganas de empezar por el principio de los tiempos jaja.

Comienzo a sospechar que algo raro tenía ese café que me tomé. Por cierto, hoy pasó algo curioso. Cuando me acerqué a la máquina de café, eran las 8 y algo de la noche, había un chiquillo que estaba terminando de despacharse. Tendría unos 20 años. Él acaba y yo me acerco, en eso voltea y me dice:

-Disculpa, "la niña muere lentamente".

En un segundo pensé que yo tendría que completar la frase, creyendo que él creía que yo me habría leído el libro en el que supuestamente esa oración es parte de un fragmento. En el segundo siguiente pensé que él me mataría de una manera (una manera "x", en ese momento no pensé cómo lo haría), y en el segundo subsiguiente se me ocurrió que era su manera de iniciar una conversación para coquetear conmigo (tengo una mente pretenciosa jaja) de todos modos, de lo que estaba segura, era que era un chico raro. Yo, entonces, sólo atiné a responderle:

-Disculpa, no entendí. 

Él luego dijo algo que no alcancé a entender, tampoco. Me parece que dijo: "es una cachimbeada" (dentro de mis interpretaciones pasó el "tengo cara de cachimba, y creyó que era una, y era su manera de darme la bienvenida", también pensé: "es una frase propia de cachimbos y que sólo entienden los cachimbos") y luego de decirme eso, dijo gracias y se fue. Qué extraño, no? Luego yo digité un capuccino en la máquina y me paseé por la universidad tomando el café, y fue cuando me di cuenta de la sensación de "felicidad tranquila" que me embargaba.

En el camino de regreso a casa, me puse a pensar. Lo hago siempre. Me gusta pasar tiempo a solas, pensando, es por esa razón que me gustan los viajes largos, pegada a lado de la ventana del carro (mi lado favorito) cuando es de noche y no hay mucho tráfico. Suelo hacer mucha introspección, por eso me resulta tan fácil escribir sobre mí misma. Soy una tipa bastante egocéntrica (egoísta también) y eso puedes notarlo en mis conversaciones, pues la mayor parte del tiempo respondo preguntas más que yo formularlas. Escribir entonces se vuelve como una extensión de mi propio pensamiento, y por eso me gusta escribir. Cuando escribo como hablándome a mí misma, como haciendo la introspección de la que estoy acostumbrada como cuando estoy a solas, es cuando escribir se vuelve tan fácil. 

Y bueno, entonces, a lo que iba es que desde hace un tiempo he buscado la felicidad. El camino ha sido largo. Desde cuándo comencé a perseguir la felicidad? Desde que tenía 12 años, supongo. Me veo a mí misma ayudando en la panadería de mi tía. Después de las clases, y luego de terminar con las tareas, ayudaba a mi tía en la tienda y también haciendo pasteles. En ese entonces pude comprender que no me gustaban los trabajos manuales, y que me hacía más feliz las actividades académicas. Yo estuve 15 años de mi vida dentro de un ambiente donde se alentaba más los trabajos no académicos. Mis tías eran de la vieja escuela, donde la mujer tenía que saber cocinar, limpiar y el hombre también pero mucho más la mujer, así que por esa razón y otras razones, supe que tenía que salir de ese ambiente para poder perseguir más de cerca mis ideales. Aunque no sabía a ciencia cierta cuáles eran.

En la otra casa a la que me mudé tenía todo el tiempo y la libertad del mundo. Si en mi antigua casa tenía la disciplina impuesta por mi tía, en ésta yo era dueña de mi tiempo. Desde que tenía 14 años, había crecido creyendo que las matemáticas eran lo mío, estaba tan segura, por eso visualizaba el camino de manera tan clara. A partir de esa edad, en ese tiempo libre que tenía para estudiar la Teoría de Números que tanto me encantaba, pude tener momentos no sólo de tranquilidad feliz que en estos momentos experimento, sino también de excitación absoluta. Tengo 25 años y me pregunto por qué no puedo desvincularme de las matemáticas, especialmente de la Teoría de Números, y creo que se debe a lo que una vez un amigo me dijo: "por las emociones". Y tiene razón. Llevo una conexión fuerte hacia la aritmética porque siendo púber he vivido gracias a ellas muchos momentos de felicidad. Lo que puede resultar curioso es que, gustándome la Teoría de Números como me gustaba, dejé a la mitad mi carrera, y no precisamente por una urgencia, sino por un descuido mío. Terminé repitiendo 5 (ó 6?) veces un mismo curso. Claro, se me ha pasado por la cabeza que quizá no tenía la habilidad matemática suficiente para terminar la carrera, lo cual es lógico pensarlo por más que no sea lo más óptimo de creer desde el punto de vista motivacional, pero sinceramente creo que no. En algún momento perdí la capacidad de esforzarme. O quizá no la perdí, sino que me dejé influenciar por un pensamiento/frase que yo mal interpreté. Pero eso no es muy provechoso de explicar de todos modos.

Adelantaré la historia a zancadas porque es tarde y porque este post supuestamente era para escribir sobre la primera sesión de Maker Lab, pero terminó siendo un post del tipo "Sesión de Psicoanálisis" (de hecho, voy a cambiarle el título al post). Lleguemos al punto de la historia. 

Ahora tengo conceptualizado la felicidad en una idea concreta, tal como en mis 14 años veía mi futuro como una matemática dedicada a la investigación y a la Criptografía: Dedicarme, como trabajo, a la programación web, eso se llevaría ocho horas diarias (cantidad de tiempo que está dentro de mi idealización), y ese trabajo me sostendría económicamente, y, en mis tiempos libres (el cual invierto ahora en perseguir esa meta) los dedicaría a la Teoría de Números, tal como lo hago a veces, cuando me doy el lujo. Ésa es la visión que tengo acerca de "y eso me hará feliz". Aunque bueno, hay quien me diga "sé feliz ahora, y no esperes que ocurra algo para serlo", pero creo que esa filosofía no va conmigo, o mejor dicho, a esa frase le agregaría algo más, para que se convierta en ésta:




Y bien, ésa es mi meta. Pero no puedo garantizarme de que, llegando, me diga "listo, estoy conforme, ésta es la rutina o vida que quiero". Después de todo, una siempre busca algo más. Incluso cuando llegue a la meta. Y también puede que llegue y me diga "y esto es todo?". Así que no puedo estar segura. Ni siquiera de esto.

#19 Happy Brownie

Debo empezar este post diciendo que desde hace unas horas estoy en un estado de "felicidad tranquila". Alguna vez alguien me explicó lo que se siente cuando fumas tus "hierbitas" (supuestamente marihuana) o como lo llamaba, "Happy Brownie", y según lo que me decía, se siente como si estuvieras flotando y te pones a profundizar sobre cualquier cosa, es decir, te pones muy filósofo. Yo nunca lo he probado, pero dada su explicación, creo que debe ser muy parecido a como me siento ahora. Escribo esto para advertirles (y advertirme, para cuando en un futuro lea esto) que estoy a punto de escribir cosas que para mí pueden resultar "Wow!" pero que en realidad no lo son. Dicho eso, empezamos.



Hace unos instantes, cuando me disponía a escribir un post, se me dio por revisar algunas entradas mías, antiguas. Leí algunos cuantos comentarios y no es que haya sentido una nostalgia, pero puedo ver que en unos cuantos lo mucho que he cambiado. Quizá, siendo la Paty de esa época, ahora tendría muchos temas de los qué escribir, pero es todo lo contrario. El haberme puesto selectiva es uno de los motivos, pero esto es consecuencia de que hoy tengo menos tiempo libre, y ése del que puedo disponer, se torna demasiado precioso. 

Allá, por antes del 2012, solía "perder el tiempo" y no preocuparme de ello en lo absoluto. Después de todo, tenía demasiado tiempo y era fácil distraerse con cualquier cosa. Mi mente solía divagar mucho y tenía interés por demasiados temas, aunque eso no creo que haya cambiado. Lo que ha cambiado, es mi actitud a la hora de elegir hacia qué cosas enfocar mi mente. Ahora tengo una visión más de "túnel", mucha más enfocada a alcanzar metas, en otras palabras, a huevear menos. 

Creo que eso está muy bien. Pero siento que he perdido algo de mi esencia. No me siento así en estos momentos (ahora estoy en estado "Happy Brownie") pero la mayor parte del tiempo me veo a mí misma ya como alguien "seca". Sí, ésa era la palabra. O sea, desabrida, insípida, sin gracia. 

Llevo más de dos años en mi actual trabajo, y me sorprendo a mí misma encontrarme con que he pasado más de 23 meses levantándome temprano, saliendo de la chamba ya de noche, llegando tarde a casa, y así los 6 días de la semana. Siento mi vida como una rutina la mayor parte del tiempo. Suelo pensar que para tener momentos de tranquilidad o felicidad, se necesita de haber pasado previamente por momentos de inconformidad o stress (lo cual creo que es lógico: si estás relajada todo el tiempo, no notarás la diferencia) 

Ahora, no sé por qué escribí esto. Tampoco sé a dónde iba con todo esto. 

De todos me siento tan feliz hoy. Quizá por eso las inusitadas ganas de escribir.