domingo, 22 de febrero de 2015

Sesión de Psicoanálisis, 2 (título prestado)

Me da miedo la muerte. No me provoca miedo pensar cómo me voy a morir, lo que realmente me da miedo es morir sin cumplir lo que he venido a hacer aquí. Supongo que le pasa bastante a la mayoría. La muerte es el fin de los sueños (los es al menos, para los agnósticos que como yo, tienden a pensar que todo termina aquí)  Luego de eso no hay "minutos adicionales" para terminar aquéllo que planeabas. Simplemente se acaba. 

Ahora que leo lo que he escrito, me doy cuenta que debo corregir las primeras líneas. Lo que me da miedo no es la muerte, sino el hecho de morir y que el mundo no sienta la diferencia. 

No sé si les pasa a todos*, pero siempre he buscado la trascendencia. El hecho de haber abandonado mi carrera de matemática tiene que ver con ello. A mí me apasiona la Teoría de Números, eso me hace realmente feliz, pero no tengo el talento suficiente como para destacarme. Por supuesto, dicho así, suena mal y hasta puede que no sea una actitud conveniente, pero es lo que pienso. 

Ya lo dijo Iván Cuende: Pasión es la suma de Lo que te gusta + Trascendencia. Un sumando más que tengo que agregar: Talento. Cuando una ha encontrado algo para lo que es buena, que te gusta, y sobre el cual puedes dejar huella, definitivamente debes dedicarte a eso. Es algo que siempre he perseguido.

Pero reunir esas tres cosas es complicado. En mi caso, me fascinan muchas cosas y cada una de ellas las disfruto de diferente manera e intensidad: La Teoría de Números, los algoritmos, el ajedrez, escribir. Sin embargo, soy "normalita" en cada una de ellas. Sé que es malo compararse, de todos siempre encontrarás alguien que estará por debajo o encima de ti, pero esto es una sesión de psicoanálisis, así que déjame tú con mi devastadora sinceridad.

Siempre estoy comparándome, puede que no esté bien, pero igual es algo que no puedo evitar. Has visto la película "3 Idiot's"? Tienes que verla, es muy buena, habla, entre otras muchas cosas, acerca de la competencia, y de cómo ésta crea divisiones. Ya, a lo que iba es que ésa es una de las pocas ideas con las que no estuve de acuerdo con la peli, que por cierto está en mi Top 3. Para mí la competencia es positiva, como muchas cosas que lo son si se asumen con la actitud correcta. Desde que tengo uso de razón, me ha encantado destacar. Ahora mismo tengo una imagen en mi cabeza: Yo tenía cinco años y estaba en una fiesta de cumpleaños. Recuerdo a una señora diciendo "mira qué bonito baila Fabiola" (la chiquita que bailaba a mi costado) y me veo a mí misma de pronto esforzándome y tratando de hacerlo mejor para que la señora también se fije en mí.  Yo no bailaba porque me gustara bailar (o puede que sí). Yo bailaba porque quería ser la reina de la fiesta. 

Eso relata de que siempre he buscado destacar, en todo. Y competir es una buena oportunidad para conseguirlo. Así que me encanta competir, es adrenalínico y está en mis venas. 

En esencia, fue ese espíritu por destacarme siempre la que me hizo reconsiderar la idea de continuar Mate. Te comento que cuando empecé, mi mira fue dedicarme a la investigación. Quería ser criptógrafa. Conforme pasó el tiempo, me di cuenta que ésos eran ideales míos, y que si realmente quería eso, tenía que, aparte de esforzarme, tener un talento extraordinario. Ser especial. Obviamente yo sabía que no lo era, pero quién acepta eso? Ni en un desborde de sinceridad me hubiera permitido pensarlo. De algún modo ya lo sabía pero no quería aceptarlo. Creía en mí.   

Sin embargo, para compensar mi falta de talento, tampoco era de esforzarme. Y eso tiene una explicación. Cuando salí del colegio, salí medio traumatizada. Fui una alumna destacada, ejemplo, notas impecables y todo ello. Pero lo que me había costado. Estaba obsesionada con ser la primera. Con tener notas perfectas. Mi perfeccionismo extremo y mis ansias de destacar mezclado con mi espíritu competitivo, hacían que nunca bajara la guardia, y era tal mi obsesión que tuve amanecidas absurdas estudiando cosas que ya sabía o haciendo los mejores trabajos posibles. Memorizaba cosas. Me metía teorías a la paporreta. No me interesaba aprender, me importaba ser la primera. Pero era insegura. Y mis esfuerzos no tenían la dirección correcta.

Todo eso me duró casi lo que duró el colegio. Pero hubo algo que cambió mi perspectiva. Básicamente dos personas: Mi hermano, y Mary. 

Mi hermano, un año menor que yo, quien también terminaría como primer puesto en el ránking general, era un tipo relajado. Tenía casi los mismos resultados que yo obtenía con en doble de esfuerzo. Un día, el cual recuerdo hasta hoy, Mary lanzó el siguiente comentario: "Entre Ricardo y Paty, Ricardo es más inteligente, él no necesita estudiar mucho, en cambio yo veo que Paty sí se esfuerza" (casi pongo Paty "chanca y chanca" pero sé que hay muchos mal pensados rededor). Okey, no fue textualmente ese comentario, pero está la idea. Entiendes el golpe que fue para mí oír eso, verdad? No, déjame explicártelo de nuevo. Es como hacer el versus entre el "él es talentoso, aunque no se esfuerza" y el "no tiene talento, pero es esforzado". Es un pensamiento que limita mucho y hace daño, pero a que es cierto que lo pensamos.

En ese momento, tomé una decisión. Y la mantuve lo que duró mi paso la universidad, y que de algún modo y poco, mantengo aún. Mi experiencia colegial me dejó tal trauma que no fui capaz de esforzarme de tal manera de nuevo. De hecho, odiaba esforzarme, y no me inspiraba ver a gente estudiando, todo lo contrario, generaba una actitud de rechazo ante ello. 

Así fue que, sin un talento genial, y sin esfuerzo, no había que ser adivino para deducir hacia dónde me estaba yendo. Yo no me daba cuenta, o digamos, no quería darme cuenta. 

Y volviendo al hilo de lo que te estaba contando, yo ya me daba cuenta del porqué no me gustaba la idea de enseñar. No era realmente buena, y cuando enseñas, obviamente tus errores y tus debilidades en la materia salen a la luz. La docencia es la excelencia de conocimiento, el sincero deseo de trasmitirlo y saber llegar. Yo podría tener habilidades para estas últimas, pero lamentablemente, en lo primero, y lo más importante, flaqueaba. 

Con el mismo razonamiento, tampoco podría haber sido investigadora, ni criptógrafa, que era lo que realmente quería hacer. Siendo matemática, en otras palabras, no me hubiera podido sostener económicamente. Tampoco hubiera sido feliz. Fue una retirada a tiempo.

Sin embargo, aunque no me graduara nunca como Matemática, yo siempre supe que la Teoría de Números era algo que disfrutaba, aún no teniendo el talento que quisiera para ello. Lo amaba. Con esa ilusión en mente, decidí cambiarme a Informática. 

No soy una genio de la Informática, pero otra vez, me gusta resolver problemas mediante algoritmos, automatizar y mejorar procesos. Cuando decidí estudiar esta carrera, la imagen mental que tuve sobre mi futuro fue: Yo en una computadora, programando (que es algo que me gusta también) teniendo una economía aceptable y disfrutando de mis ratos libres haciendo lo que me gusta: La Teoría de Números y el ajedrez. De vez en cuando escribir. De vez en cuando tocar guitarra. De vez en cuando cantar. De vez en cuando filosofar/discutir con alguien. Son cosas en las que no soy genial, pero que igual disfruto hacer. Sé que ninguna de ellas me dará dinero, pero sí me harán feliz. 

Y a qué iba todo esto que te conté? 

Ajam, la muerte. Te decía que me da miedo la muerte, o dicho con más propiedad, me da miedo morir, sin haber trascendido. Sin haber hecho algo importante para los demás. 

He ideado cosas para menguar ese miedo. La mayor parte del tiempo me digo: "Okey Paty, tú no puedes controlar cuándo te vas a morir, ni qué te puede pasar, pero sí puede controlar qué actitud tomar frente a eso". Y entre vivir algo preocupada porque "a lo mejor me muero mañana", decidí que la mejor actitud es vivir sin preocuparse de eso. 

Igual quiero que sepas que tengo miedo, que de hecho me preocupa y quizá esa preocupación nunca desaparezca de mí. Pero este post me alivia un poco.

*Trascender. Cuando hice una exposición acerca de la Cadena de Maslow, les pregunté a mis compañeros: "Por qué creen que hay gente que tiene hijos, hace obras de caridad o donaciones, escribe un libro?". Les dije: "Es porque todos,  o eso creo, llevamos dentro un componente de trascendencia, de dejar huella, de darle a nuestra existencia o a nuestro paso por este planeta, un sentido. " Tú qué piensas?

{Ando escuchando mucho Ed Sheeran}