domingo, 11 de octubre de 2015

Photograph

Sabes?

Hoy, mientras limpiaba mi cuarto, me detuve a ver ese adornito que me regalaste hace un tiempo. No sé si lo sabes pero no soy muy amiga de los adornos, aún así al tuyo lo puse en un lugar especial, y pensando en eso, lo he tenido a la vista siempre, ahí, a lado de la colonia, el talco, el desodorante y la cajita de aretes, encima del mueble. Todas las semanas paso el trapo por ahí pero hoy sucedió algo curioso: me emocioné sobremanera. 

Conozco los síntomas de cuando me emociono, y supe en ese momento que estaba feliz. Eso me llevó a abrir los cajones y buscar las otras dos cosas que me regalaste, y sonreí. En ese momento me sentí con el impulso de agradecerte, porque, nunca lo he hecho, verdad? Quiero decir, nunca te he agradecido por lo bien que me haces sentir, aún cuando eso pase sin que te lo hayas propuesto y sin que te enteres. La sensación perfecta dura apenas unos segundos, sucede sólo en contadas ocasiones, pero esos instantes, son los que hacen sentirme agradecida con la vida. Y contigo.

Obvio! No podría habértelo dicho en persona, pues después de todo esto sería muy incómodo, así que tengo esto y la posibilidad de que algún día lo leas. Preferiría que lo leas y actúes a como si no lo hubieras leído nunca, porque entonces yo no sabré si lo leíste o no, y entonces todo seguirá normal y será más cómodo así.

No puedo hacer nada en contra ni a favor de tus sentimientos, y con esta carta no pretendo alterar nada, en lo absoluto. Tal vez en parte quiero dejar una constancia al universo de esos pequeños momentos de felicidad, ratos bonitos que paso al recordarte a ti y lo siempre caballero que has sido conmigo.

Aunque eso sí, debo admitir que muchas veces has pensado estupideces y te has comportado como un idiota conmigo. Y estás en tu derecho. Yo te he llamado "idiota" también en el silencio, aunque sean más los momentos en los que tu pensamiento dibuje una sonrisa en mi rostro.

Quizá no te hecho feliz, pero te estoy agradecida por haberme regalado buenos momentos. Por los de antes, por los de ahora, por los que probablemente vengan en el futuro.

Quiero que tu recuerdo siga siendo ese recuerdo tibio y tranquilo, esa paz que me embarga al pensarte, cuando camino por las calles, cuando viajo en el bus sentada en el asiento que da a la ventana, cuando es de noche. Quiero que sigas siendo un chico maravilloso.

Por favor, no la cagues.

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