domingo, 4 de enero de 2015

Sesión de Psicoanálisis (título prestado)

No puedo concentrarme.

Intento hacer el modelado de 2 procesos de negocio en BPM que es una tarea en el mismo curso, intento continuar con el proyecto del software para hotel o el otro proyecto del curso de Base de Datos, pero siento que no puedo, estoy inmóvil, sé que debo pero yo sólo pienso en seguir ese vídeo acerca de cómo hacer el tetris en c++.

Debo empezar todo desde el comienzo, porque lo creo conveniente y porque tengo ganas de decirlo así. Daré saltos demasiado bruscos y me extenderé demasiado en otros puntos. Siempre temo sonar a egocéntrica, egoísta o algo arrogante, pero lo haré, al fin y al cabo soy un poco de todo eso y al fin y al cabo quiero sentirme en confianza, así que me dejaré libre.


Desde que tengo 11 años recuerdo que era curiosa (antes no me recuerdo así) me gustaba leer el periódico y entretenerme en los libros. El hecho de que mi tía tuviera una pequeña biblioteca creo que fue una bendición y me ayudó mucho a ir descubriendo lo que quería hacer. Siempre había algo qué leer: Fascículos de los Testigos de Jehová, la revista Selecciones, fascículos de El Comercio, etc, etc. Me daba mucha curiosidad los temas relacionados con la Psicología y la Filosofía y me inspiraba mucho leer historias de personajes notables. Me encantaba.

Cuando era chiquita era aplicada en el colegio, pero era una cosa que hacía por inercia, no me cuestionaba para qué estudiaba ni por qué. Y ahora que lo pienso, de pequeña no me planteaba tantas preguntas acerca de por qué se tenía que hacer algo, simplemente obedecía, supongo que era porque mi tía representaba una autoridad muy fuerte para mí. En algún momento eso cambió, porque las quejas de mi tía con mis papás eran "Paty es muy discola", "Paty es muy contestona" y bueno, creo que ahí fue cuando empecé a definir más mi personalidad.

En la primaria no tuve mayores cuestionamientos acerca del cómo me enseñaban, pero sí tenía la sensación de que no estaba en un ambiente adecuado para mí.

En la secundaria esa inconformidad fue creciendo. No logré sintonizar con el sistema, no me gustaba la forma en que estaba aprendiendo y dudaba de si eso era un aprendizaje efectivo.

Terminé la secundaria, no sé cómo, pero sin mayores problemas acerca de motivación.  En algún momento quise revelarme, pero esa inconformidad nunca se expresó, por ejemplo, en el deseo de no ir más al colegio. Al final mi inconformidad no era tan fuerte que me conformé. Me pregunto en este momento qué me motivaba ser tan responsable y empeñosa en la secu, y lo único que se me ocurre es el "mantener el primer puesto",o lo que es lo mismo, "presión social" y "orgullo" (mío, y quizá sin sentido).

Se terminó el colegio. Nunca me hice la pregunta: "qué quiero hacer, y por qué", de frente fue: "Y ahora, a dónde postulo". Y éste es un punto importante, porque tu familia, la sociedad espera que termines el colegio y pases a la universidad, y en mi caso fue algo que pensé por inercia, sin mayores preguntas existenciales, sin mayores cuestionamientos profundos. Por supuesto que no me arrepiento de haber pasado por la universidad, pero ese (mal) hábito de hacer lo que se supone que debes de hacer, lo que los demás esperan que hagas, antes de preguntarte a ti mismo(a) lo que en verdad quieres, es, desde mi punto de vista, el hábito que nos va alejando un poquito de nosotros mismos. Sí, suena a Steve Jobs. En realidad lo es.

Ingresé a la universidad porque eso esperaban, y realmente yo también quería. Elegí la carrera que quería estudiar y la elegí porque realmente me gustaba. La elegí basándome en que a los 14, cuando descubrí la Teoría de Números, dedicaba mi tiempo libre a investigar y tratar de encontrar cosas por mi cuenta. Entonces fue que intenté llevar esa curiosidad y pasión natural hacia la profesionalización.

La universidad me fascinó. Los primeros días fueron emocionantes. Más aún, durante mi pubertad había seguido/admirado a los olímpicos de matemáticas y el hecho de tener ahora gente así de cerca era inspirador. De todos modos tuve un contraste a la imagen mental que yo tenía en la cabeza, que era la de un grupo de personas apasionadísimas por lo que hacían, con una mística y romanticismo envolventes, propio de quien ama lo que hace. Había mucha gente que sólo estaba ahí por el título, o "ya qué otra", pero lo que me encantaba era mucha gente talentosa ahí reunida. Amé la universidad, y es algo que valoro ahora que ya no estoy ahí.

Cuál era el problema ahora? Estaba estudiando la carrera que me gustaba, bajo un sistema súper flexible (no tengo quejas acerca de cómo funciona el sistema educativo de mi facultad en San Marcos, básicamente porque hay respeto por tu espíritu autodidacta, no te ponen límites ni te obligan a asistir a clases-mientras pases los exámenes, todo bien). Pero de pronto surgió el primer problema, algo que nunca aprendí realmente: Disciplina. Cuando acabas el colegio en primer puesto, automáticamente todos piensan que tienes muchas cualidades para un futuro prometedor. No saben que todo fue una apariencia. Lo que parecía disciplina, en realidad era mi obsesión de mantenerme en el primer lugar.

Seguí la filosofía de las pasiones sin tener ningún control. "Haz lo que te gusta" se tradujo en mi cabeza en "haz las cosas cuando tengas ganas de hacerlas". Tuvo consecuencias nefastas. Viví en bastante desorden. Llegué a repetir un curso seis veces. Viví "feliz" pero al final me dejó la sensación de que había perdido el tiempo. No me sentí bien de ello, no estoy orgullosa de esa etapa, pero aprendí. Y ahora que pienso en ello, me doy cuenta que me faltó (y me sigue faltando) ese ingrediente. Disciplina, el hecho de hacer algo tengas la motivación o no. Y esto me trae la palabra que comentó Eduardo alguna vez: Equilibrio. Dedícate a lo que te gusta, pero quizá no siempre tendrás la motivación para hacerlo, así que para eso, disciplina. Es el error que cometí en la universidad. Es algo que estoy aprendiendo ahora.

Dejé la universidad,  y aunque la extraño demasiado y cada vez que paso por ahí me envuelve una nostalgia magnética, fue lo mejor. Regresar sería un error. Me gusta la Matemática, me gusta la Teoría de Números, pero no es mi pasión. He comprendido que pasión es la suma de tres elementos: Hacer lo que te gusta+Trascendencia+Talento.

La ecuación la vi por primera vez viendo un vídeo de este chico, Luis Iván Cuende. Le agregué "talento" o "predispsición natural".
Me gusta Matemática, pero no tengo el talento suficiente, y leer esto en inversa ("tengo el talento pero no me gusta lo suficiente") también es válido. Recuerdo que mientras estudiaba matemática en la universidad, me di cuenta que tenía muchos compañeros mucho más hábiles e inteligentes que yo. Un concepto que a mí me tomaba días en interiorizar, otro lo asimilaba en diez minutos. Algo que yo "aprendía" tenía que volverlo a repasar a los dos meses porque ya se me había olvidado, mientras que a otro se le quedaba completamente grabado. Si de medir habilidad se trataba, yo no era tan hábil, pero me gustaba lo que estudiaba. Y encantaba rodearme de gente más inteligente que yo, porque me inspiraba y aprendía un montón. Pero aquí viene el detalle: para lograr "trascender" a mí me iba a tomar más tiempo y dedicación que a lo que cualquiera de ellos. Y más aún: por más que me esforzase, ellos siempre iban a estar un paso, dos, tres, miles de pasos adelante. En otras palabras, no iba a trascender. Pero pude haber pensado así: "Bueno, no soy muy habilidosa, pero como esto me encanta, voy a seguirle dando igual, lo importante es superarme a mí misma y aspirar a ser cada día mejor, no importa cómo vaya yo respecto a los otros", que es más o menos el pensamiento (zen?), aquél que dice "no te compares porque siempre habrá otro mejor/peor que tú". Y creo que hay parte de cierto, pero algo dentro de mí, en ese y en este momento, me dijo "Deja la matemática como un hobbie, dedícate a otra cosa".

Dejé mi vida bohemia y desordenada y conseguí un trabajo a tiempo completo y decidí estudiar Infomática (en Cibertec). La elección la hice pensando en que en la universidad había llevado un curso de programación en c++, curso del que me enamoré cuando empezamos a programar  juegos. Esa posibilidad de que, desde un texto, empezar a crear algo que se mueve, tiene colores,  vive, me pareció fascinante. Y eso sumado con el análisis, la lógica y la creatividad que se juntan para llevarla a cabo, me pareció genial.

Cuando entré me decepcioné bastante, pero, digamos, medio inercia, medio conformismo, seguí sin hacerme mayores preguntas. Hay muchas cosas que no me gustan de Cibertec, y de la carrera misma, pero todavía estaba entusiasmada con lo que hacía. Podía convivir con esa inconformidad.

Ahora la inconformiadad me inamoviliza. Todos los días me pregunto: Vale la pena seguir en Cibertec? Y cuando pasa eso siento que algo debo cambiar. 

Últimamente estaba viendo muchos vídeos acerca de emprendimiento y startups. Es algo que pensaba cuando era adolescente, pero que era algo muy ligero, algo como "mi empresa, wow, suena cool". Ahora es una idea más seria, un sueño que abrazo. Pero apenas voy un par de meses en ello.

En este punto del post, estoy más tranquila. Pero la búsqueda continúa. Haciendo una retrospectiva, me doy cuenta de que, es cierto, empiezo las cosas con mucho entusiasmo, y en el camino, termino cayendo en alguna desmotivación, o en otros casos, inconformidad. A mi familia no le gusta nada el que me haya estado cambiando de tantos trabajos y haya dejado una carrera a la mitad, y en apariencia, todo luce como que quiero todo y nada a la vez.

A todo esto, tengo dos cosas claras: El trabajo y Cibertec me dan disciplina y ejecución. Hasta el momento, no tengo pruebas de que "mejor lo hago sola". Soy una persona que sueña "en cómo deben ser las cosas" pero que no ha pasado eso a la ejecución. Esa duda, ese no estoy convencida hace que prefiera mantenerme estudiando. Dicho de otro modo, es mejor seguir estudiando en Cibertec renegando de muchas cosas pero aprovechando el tiempo de modo productivo, que intentar seguir mis ideales y terminar hueveando por ahí (como lo hice en la universidad).

Cuáles son mis ideales? Hay varios, pero voy a dejar un par: Soy una persona a la que siempre le gusta estar motivada. Me gusta que cada cosa que hago tenga sentido. Por ejemplo, a menudo noto que las personas ven el trabajo como una carga, o incluso los estudios como una obligación. Se sienten aliviados cuando vienen las vacaciones o cuando llega el fin de semana (y odian los lunes). A mí no me gusta eso, y a menudo tengo que fingir que yo también soy así para poder encajar. Y eso tampoco me gusta. Por eso, cuando encuentro a una persona que realmente le apasiona lo que estudia, o en lo que trabaja, cuando esa persona me habla de sus aspiraciones, de lo que realmente quiere, me lo paso de maravillas. Por eso me encanta Steve Jobs, Andrés Barreto o Luis Iván Cuende. Por hablar de Tecnología. Porque en verdad el mundo tiene muchas personas que aman lo que hacen. Y también otras muchas que no.

Mi segundo ideal tiene que ver con la educación (mucho de qué hablar pero sólo dejaré una idea). Estoy convencida de que el mejor modo de aprender algo es guiando el interés natural. Creo que una persona no debería forzar su interés. Creo que las personas tenemos curiosidad natural, y tenemos ese ánimo de mejorar las cosas. La educación para mí debe ser un acompañante, no forzarte a nada, sólo guiarte para que no te pierdas demasiado y puedas tener una dirección. Y sobre el enfoque de la educación, este vídeo de Adrián Paenza me gustó:


Sería bacán hablar más de ideales, pero no lo veo bien, porque una persona con ideales que no tiene resultados y que aún no ha conseguido demostrarlos con hechos (como yo) en verdad sólo es una parlanchina.

Bien, ya que me desahogué un poco después de tanto tiempo xD le envío saludos a todos por inicios de año =)

El resumen del post : Cibertec es mi último centro de estudios y mi actual trabajo será mi último trabajo estable en la que soy dependiente. Me lanzo.

4 comentarios:

  1. mmmm por donde empiezo. Cuando uno estudia algo sale carne con hueso, es decir te van enseñar cosas que te apasionan, así como cosas que nos aburren... pero hay que asumirlo y ya cuando terminemos nos especializaremos en eso que nos apasionó, en el curso que más nos gustó. Por eso no te debes desanimar a la primera. Por otro lado no siempre el más inteligente, el que más sabe es el que triunfa o el mejor. Hay un pensamiento de un japonés que dice "tarde o temprano la disciplina vence a la inteligencia", busca en youtube ahí vas a encontrar charlas sobre eso. Lo de la empresa propia es lo mejor para cualquier persona que tiene ese bichito, ese talento. tienes que ser perseverante, persistente, tolerante a la frustración. a la primera no te vas hacer millonaria. Vas a tener pérdidas, te vas a caer. Aparte que SUNAT va hacer todo lo posible para que te vuelvas "informal" aunque suene paradójico, te va desanimar, va a ver la manera de aplicarte multas para que te rindas. Cuando te leo también me identifico con lo que escribes en algunas partes. ahora he vuelto a la universidad (maestría) y no sé por qué vivo obsesionado por ser el primero o al menos uno de los primeros. Bueno, te dejo, los mejores deseos para ti. Un abrazo.

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  2. Hola Eduardo. En una clase de tutoría nos hicieron ver el vídeo de Yokoi Kenyi. No estoy tan de acuerdo, pero creo que es mejor pensar así. Una de las cosas que me faltan es humildad, y disciplina, es algo que estoy trabajando. Mantener la motivación inicial hasta el final es otro de mis problemas. Ando en un período de dubitación constante, creo que por eso el post. Un abrazo Eduardo, gracias por pasarte =)

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  3. Para mi:

    el colegio fue un bodrio, estaba totalmente desanimado de terminar el último año, iba porque sí, no porque me importara. En sufrimiento existencialista hacía lo que “debía” hacer.

    También entré a la universidad (UNI) porque era lo que se esperaba de mí (aunque me desaprobaron por elegir arquitectura, esperaban que eligiera ingeniería).

    Perdí 7 años de “tiempo” tratando de copar con las expectativas ajenas sobre mi propia vida y, mientras, me desilusionaba más de la vida y me decepcionaba más de los humanos y de la familia en general (por lo que nos hacen creer que es la familia… todo falso).

    Me cambié a un instituto (publicidad) y salí con el primer puesto… y me dediqué al arte y a escribir.

    Sigo disconforme con la humanidad (tengo muchas ideas escatológicas sobre el sino de esta civilización) pero estoy tranquilo conmigo mismo porque he desarrollado mi espiritualidad (y sigo y sigo en este camino).

    Por ello -y más- siempre debemos seguir a nuestros corazones -intuición- ya que es nuestro Yo depurado que intenta guiarnos por un buen camino, el más conveniente y no, necesariamente, el más aceptado por los vivos.

    ···
    Antes de seguir “buscando” lo que te motiva y para lo que tienes talento debes encontrarte a ti misma; después, sabrás por dónde ir ya que te conocerás.

    Para esto van bien la filosofía y la psicología, para entender a la Vida y para conocerse a uno mismo, aceptarse y potenciarse después de depurarse de todo lo mal aprendido y mal heredado y mal imitado.

    Además, no hay ejemplos para seguir o ídolos porque son variables externas a uno mismo; los modelos idealizados son como las opiniones ajenas que nos condicionan y modifican nuestro comportamiento.

    Todo debe salir de uno mismo, siempre, ya que la vida propia sólo puede ser vivida por uno mismo, no por los que quieren que vivamos según sus ideas.

    Así, jamás debemos dejarnos definir por lo externo; y si no sabemos cuál camino seguir, debemos buscar en nuestro interior porque allí siempre han estado todas las respuestas (que llegan a nosotros a través del corazón -intuición- y no de la lógica -una herramienta del ego que intenta, siempre, mantenernos mundanos-).

    Desarrollar tu Intuición va con el guiar tu interés natural… y ello ayudará a erradicar la duda de tu mente, que es motivada por el miedo.

    Un abrazo!

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  4. Hola Paty, siento mucha empatía cada vez que te leo (lo hago desde hace 3 años), pero esto es en lo que más identificada me he sentido...esa falta de interés, desmotivación, inconformidad. Espero pronto encuentres tu camino.
    Saludos.

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