sábado, 28 de noviembre de 2015

Paciencia

Armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades.

-Rimbaud-

Escribo esta entrada sólo para echar mis miedos afuera. Porque sí, tengo miedo, precisamente de morir, y de cualquier otra cosa que me impida hacer mi vida con normalidad. Puedo especificar acerca de ese miedo, pero prefiero no extenderme, porque ya es mucho pesimismo el que estaría vertiendo aquí.

Pero sí, estoy haciendo catarsis. Porque estos días, estos últimos, al menos, he estado muy ansiosa y emocionada a la vez. Cuánto tiempo más me tomará? Me pregunto. Tal vez cuatro meses. Tal vez seis. Tal vez un año. La ansiedad se irá desvaneciendo, posiblemente, con el pasar del tiempo y a medida que madure la idea, pero espero que llegue ese día.


Por lo demás, no me puedo quejar. La estoy pasando bien.

lunes, 16 de noviembre de 2015

#31 Sesión de Psicoanálisis, 5

[Notar que el 31 es un número primo de Mersenne, y el 5 su exponente, y 2(el día de hoy) - 1 = 3(el presente mes)-2=31 y si juegas con los dígitos del 2015 agrupándolos y operándolos convenientemente obtienes lo mismo, y qué pena que 15 no un primo de Sophie]

Qué rayos, necesito desahuevearme un rato. 

Quizá uno de los mayores problemas que tengo es el de la decisión, el hecho de elegir un camino e ir por él con determinación. Saber lo que quieres. Bueno, yo no la tengo clara, y es por eso que no me quedo quieta.

He tenido desde hace quizá un año o más, un mundo de oportunidades, me he sentido dichosa y afortunada, he creído que todo es posible. No es que se trate de ser menos o más afortunada (después de todo, es cuestión de perspectiva) pero percibiéndolo desde mi yo interior, sin comparaciones, sin otro marco de referencia que yo misma, creo que soy una chica con suerte.

Claro, no es que mi vida haya sido color de rosa, tampoco, pero aún así, creo que ha valido la pena haberme tomado algunas cosas como retos. La vida a veces tiene pequeños momentos de mierda, donde tu mente se pasa dando vueltas en círculos infinitos buscando explicaciones, pero nada es para siempre, y esas cosas pasan.

Me he pasado la vida probando muchas cosas a la vez, eso ha sido bueno para la experiencia y algo malo para el tiempo, y hoy una vez más siento que pasaré por otra más de ésas. Creo que iniciaré un negocio, un negocio al que no me veo dedicándome al 100% pero que me servirá para aprender cosas que me resultarán útiles para el otro proyecto, que también será un experimento. Quizá mi mayor y única dubitación es el hecho de desviarme del camino... Pasa que hay cosas que me gustan aunque no se me den muy bien y que además me gusta que me gusten, y otras que no me gustan tanto aunque sí se me dan muy bien. No quiero desviarme de las cosas que me gustan, pero parece que para conseguir tiempo para dedicarme a esas cosas, tendré que sacrificar algunos buenos años (sin más garantía que la fe) dedicándome a las cosas que se me dan mejor. Y yo digo, y si me muero en el camino? jaja see, a veces soy una pesimista de la patada.

Bueno, el asunto es que tengo metas académicas, pero también sociales y también económicas, y por perseguirlas todas estoy de aquí y allá. Por ejemplo, ya te digo que si me dedico a la académica en exclusiva no conseguiré alcanzar la económica, o quizá sí pero de aquí a décadas, y si persigo la económica viceversa. Cualquier camino no me tiene completamente satisfecha, y vacilar entre uno y otro es como estar flotando en gravedad cero. Y está bien, si te gusta flotar, claro.

Esto les pasa a todos, supongo. No sé cómo lo soluciona el resto, pero creo que estoy en un momento en que he distribuido mi tiempo en partes desiguales pero un poco para cada uno. Me gustaría destinar más tiempo a lo académico, pero la única manera por como yo lo veo es sacrificar unos cuantos años de dieta estricta y gozar los privilegios después. Todo parecería indicar que probaré con esto último. Puedo probar, no es así? No me hace daño equivocarme de camino de nuevo. Si no me gusta, simplemente tomo el camino de regreso.

Sí, eso es lo que haré. Mientras, disfrutemos del proceso.

domingo, 11 de octubre de 2015

Photograph

Sabes?

Hoy, mientras limpiaba mi cuarto, me detuve a ver ese adornito que me regalaste hace un tiempo. No sé si lo sabes pero no soy muy amiga de los adornos, aún así al tuyo lo puse en un lugar especial, y pensando en eso, lo he tenido a la vista siempre, ahí, a lado de la colonia, el talco, el desodorante y la cajita de aretes, encima del mueble. Todas las semanas paso el trapo por ahí pero hoy sucedió algo curioso: me emocioné sobremanera. 

Conozco los síntomas de cuando me emociono, y supe en ese momento que estaba feliz. Eso me llevó a abrir los cajones y buscar las otras dos cosas que me regalaste, y sonreí. En ese momento me sentí con el impulso de agradecerte, porque, nunca lo he hecho, verdad? Quiero decir, nunca te he agradecido por lo bien que me haces sentir, aún cuando eso pase sin que te lo hayas propuesto y sin que te enteres. La sensación perfecta dura apenas unos segundos, sucede sólo en contadas ocasiones, pero esos instantes, son los que hacen sentirme agradecida con la vida. Y contigo.

Obvio! No podría habértelo dicho en persona, pues después de todo esto sería muy incómodo, así que tengo esto y la posibilidad de que algún día lo leas. Preferiría que lo leas y actúes a como si no lo hubieras leído nunca, porque entonces yo no sabré si lo leíste o no, y entonces todo seguirá normal y será más cómodo así.

No puedo hacer nada en contra ni a favor de tus sentimientos, y con esta carta no pretendo alterar nada, en lo absoluto. Tal vez en parte quiero dejar una constancia al universo de esos pequeños momentos de felicidad, ratos bonitos que paso al recordarte a ti y lo siempre caballero que has sido conmigo.

Aunque eso sí, debo admitir que muchas veces has pensado estupideces y te has comportado como un idiota conmigo. Y estás en tu derecho. Yo te he llamado "idiota" también en el silencio, aunque sean más los momentos en los que tu pensamiento dibuje una sonrisa en mi rostro.

Quizá no te hecho feliz, pero te estoy agradecida por haberme regalado buenos momentos. Por los de antes, por los de ahora, por los que probablemente vengan en el futuro.

Quiero que tu recuerdo siga siendo ese recuerdo tibio y tranquilo, esa paz que me embarga al pensarte, cuando camino por las calles, cuando viajo en el bus sentada en el asiento que da a la ventana, cuando es de noche. Quiero que sigas siendo un chico maravilloso.

Por favor, no la cagues.

sábado, 10 de octubre de 2015

#29 Sesión de Psicoanálisis, 4

[Enumerar los post con números primos es una idea que extraje del "El incidente del perro a medianoche". A mí me pareció una buena novela]

Tengo un poco de sueño, son las 00:50 ya del domingo y sólo estoy aquí porque siento que durmiendo desperdiciaría esta inusitada energía para escribir que me suele embargar los sábados. Como que es de esperarse, no? Mi consciencia sabe, de lunes a viernes, que no se puede quedar despierta hasta muy tarde porque corre el riesgo de andar con sueño en el trabajo, por ende, tener un bajo rendimiento y pasar un mal rato. Entonces como que el sábado ando más relax, supongo, y con más ánimos para todo, incluyendo, para escribir.

Creo que a veces prefiero que sea aquí antes que hacerlo cuando tus únicos oídos son los bots de Google.

Hace unos días tomé una decisión, sólo ayer me di cuenta que fue una decisión bastante egoísta (aunque no recuerdo haber hecho alguna decisión altruista) y profundizando sobre ello, me di cuenta que mi espontaneidad siempre me empuja hacia el egoísmo pero mi consciencia me jala hacia el sentido del "corresponder a quien se lo merece", al agradecimiento.

Seguro que sabes que hay cosas que tienes que hacer "por agradecimiento a", que tienes que corresponder con cariño a lo que han hecho por ti, al amor que te tienen. Qué pasa cuando no te nace? Eso te hace un mala persona? Supongo que no. Igual te sientes mal por ello, entonces te fuerzas a serlo, y haces cosas. Digamos que no te cuesta mucho hacerlo, o quizá sí, pero, por qué? De todos modos, tú misma no has obligado nada a nadie. Por qué sentirte una mala persona?

Bueno, no he profundizado mucho en eso, así que he continuado simulando. De vez en cuando, eso sí, muy bajito, quiero mandar a la mela, aunque ellos no tienen la culpa, ni yo tampoco, creo.

Puedo decirte una cosa? A mí me gusta mucho la sinceridad, pero a veces me comporto como una hipócrita. Con la sinceridad ganas muchos atajos, la vida es más simple, eres más feliz. Sinceridad, transparencia, honestidad, tengo que revisar bien esas definiciones, pero ya después de esto, que no quiero perder la hilación.

Conmigo podrías decir a la cara las cosas que te joden de mí, mandarme al carajo, ahorrarte las palabras amables, decir las cosas, tal cual. Pero creo que muy pocos se atreverían, no por el hecho de no ser sinceras, sino porque creo que pocos confían en la sincera buena onda y el sincero deseo de alguien a que sean sinceras con ella. Incluso para mí es complicado confiar en eso. Daría miedo nomás que te digan "en serio, puedes decírmelo, yo no me molesto". Creo que sólo he conocido a una persona que realmente no se molestaría.

.....

A veces me pregunto, a medida que voy creciendo (figurativamente) si me voy acercando a quien soy yo realmente, si me estoy alejando de quien debí ser o si estoy tanteando aquí y allá hasta encontrarme al fin. Puede que pienses que pienso en estupideces (y escribo estupideces, de paso), lo cual es cierto desde cómo lo veas, pero te doy la razón en que tengo una mente con un lado "filosófico", muy introspectivo. Y cada vez que escribo, refuerzo aún más esa tendencia.

.....

Es muy útil aprender a pensar y creer "en lo que te conviene creer" en vez de "en lo que es verdad". Motivacionalmente al menos, es lo mejor.

sábado, 19 de septiembre de 2015

#23 Sesión de Psicoanálisis, 3

Hoy, luego de una pausa de mes y medio, se retomaron las sesiones de los sábados a los que yo iba (y seguiré yendo) en la Cato. Ahora con un nuevo nombre, Maker Lab.

Okey, estoy muy feliz, tengo ganas de empezar por el principio de los tiempos jaja.

Comienzo a sospechar que algo raro tenía ese café que me tomé. Por cierto, hoy pasó algo curioso. Cuando me acerqué a la máquina de café, eran las 8 y algo de la noche, había un chiquillo que estaba terminando de despacharse. Tendría unos 20 años. Él acaba y yo me acerco, en eso voltea y me dice:

-Disculpa, "la niña muere lentamente".

En un segundo pensé que yo tendría que completar la frase, creyendo que él creía que yo me habría leído el libro en el que supuestamente esa oración es parte de un fragmento. En el segundo siguiente pensé que él me mataría de una manera (una manera "x", en ese momento no pensé cómo lo haría), y en el segundo subsiguiente se me ocurrió que era su manera de iniciar una conversación para coquetear conmigo (tengo una mente pretenciosa jaja) de todos modos, de lo que estaba segura, era que era un chico raro. Yo, entonces, sólo atiné a responderle:

-Disculpa, no entendí. 

Él luego dijo algo que no alcancé a entender, tampoco. Me parece que dijo: "es una cachimbeada" (dentro de mis interpretaciones pasó el "tengo cara de cachimba, y creyó que era una, y era su manera de darme la bienvenida", también pensé: "es una frase propia de cachimbos y que sólo entienden los cachimbos") y luego de decirme eso, dijo gracias y se fue. Qué extraño, no? Luego yo digité un capuccino en la máquina y me paseé por la universidad tomando el café, y fue cuando me di cuenta de la sensación de "felicidad tranquila" que me embargaba.

En el camino de regreso a casa, me puse a pensar. Lo hago siempre. Me gusta pasar tiempo a solas, pensando, es por esa razón que me gustan los viajes largos, pegada a lado de la ventana del carro (mi lado favorito) cuando es de noche y no hay mucho tráfico. Suelo hacer mucha introspección, por eso me resulta tan fácil escribir sobre mí misma. Soy una tipa bastante egocéntrica (egoísta también) y eso puedes notarlo en mis conversaciones, pues la mayor parte del tiempo respondo preguntas más que yo formularlas. Escribir entonces se vuelve como una extensión de mi propio pensamiento, y por eso me gusta escribir. Cuando escribo como hablándome a mí misma, como haciendo la introspección de la que estoy acostumbrada como cuando estoy a solas, es cuando escribir se vuelve tan fácil. 

Y bueno, entonces, a lo que iba es que desde hace un tiempo he buscado la felicidad. El camino ha sido largo. Desde cuándo comencé a perseguir la felicidad? Desde que tenía 12 años, supongo. Me veo a mí misma ayudando en la panadería de mi tía. Después de las clases, y luego de terminar con las tareas, ayudaba a mi tía en la tienda y también haciendo pasteles. En ese entonces pude comprender que no me gustaban los trabajos manuales, y que me hacía más feliz las actividades académicas. Yo estuve 15 años de mi vida dentro de un ambiente donde se alentaba más los trabajos no académicos. Mis tías eran de la vieja escuela, donde la mujer tenía que saber cocinar, limpiar y el hombre también pero mucho más la mujer, así que por esa razón y otras razones, supe que tenía que salir de ese ambiente para poder perseguir más de cerca mis ideales. Aunque no sabía a ciencia cierta cuáles eran.

En la otra casa a la que me mudé tenía todo el tiempo y la libertad del mundo. Si en mi antigua casa tenía la disciplina impuesta por mi tía, en ésta yo era dueña de mi tiempo. Desde que tenía 14 años, había crecido creyendo que las matemáticas eran lo mío, estaba tan segura, por eso visualizaba el camino de manera tan clara. A partir de esa edad, en ese tiempo libre que tenía para estudiar la Teoría de Números que tanto me encantaba, pude tener momentos no sólo de tranquilidad feliz que en estos momentos experimento, sino también de excitación absoluta. Tengo 25 años y me pregunto por qué no puedo desvincularme de las matemáticas, especialmente de la Teoría de Números, y creo que se debe a lo que una vez un amigo me dijo: "por las emociones". Y tiene razón. Llevo una conexión fuerte hacia la aritmética porque siendo púber he vivido gracias a ellas muchos momentos de felicidad. Lo que puede resultar curioso es que, gustándome la Teoría de Números como me gustaba, dejé a la mitad mi carrera, y no precisamente por una urgencia, sino por un descuido mío. Terminé repitiendo 5 (ó 6?) veces un mismo curso. Claro, se me ha pasado por la cabeza que quizá no tenía la habilidad matemática suficiente para terminar la carrera, lo cual es lógico pensarlo por más que no sea lo más óptimo de creer desde el punto de vista motivacional, pero sinceramente creo que no. En algún momento perdí la capacidad de esforzarme. O quizá no la perdí, sino que me dejé influenciar por un pensamiento/frase que yo mal interpreté. Pero eso no es muy provechoso de explicar de todos modos.

Adelantaré la historia a zancadas porque es tarde y porque este post supuestamente era para escribir sobre la primera sesión de Maker Lab, pero terminó siendo un post del tipo "Sesión de Psicoanálisis" (de hecho, voy a cambiarle el título al post). Lleguemos al punto de la historia. 

Ahora tengo conceptualizado la felicidad en una idea concreta, tal como en mis 14 años veía mi futuro como una matemática dedicada a la investigación y a la Criptografía: Dedicarme, como trabajo, a la programación web, eso se llevaría ocho horas diarias (cantidad de tiempo que está dentro de mi idealización), y ese trabajo me sostendría económicamente, y, en mis tiempos libres (el cual invierto ahora en perseguir esa meta) los dedicaría a la Teoría de Números, tal como lo hago a veces, cuando me doy el lujo. Ésa es la visión que tengo acerca de "y eso me hará feliz". Aunque bueno, hay quien me diga "sé feliz ahora, y no esperes que ocurra algo para serlo", pero creo que esa filosofía no va conmigo, o mejor dicho, a esa frase le agregaría algo más, para que se convierta en ésta:




Y bien, ésa es mi meta. Pero no puedo garantizarme de que, llegando, me diga "listo, estoy conforme, ésta es la rutina o vida que quiero". Después de todo, una siempre busca algo más. Incluso cuando llegue a la meta. Y también puede que llegue y me diga "y esto es todo?". Así que no puedo estar segura. Ni siquiera de esto.

#19 Happy Brownie

Debo empezar este post diciendo que desde hace unas horas estoy en un estado de "felicidad tranquila". Alguna vez alguien me explicó lo que se siente cuando fumas tus "hierbitas" (supuestamente marihuana) o como lo llamaba, "Happy Brownie", y según lo que me decía, se siente como si estuvieras flotando y te pones a profundizar sobre cualquier cosa, es decir, te pones muy filósofo. Yo nunca lo he probado, pero dada su explicación, creo que debe ser muy parecido a como me siento ahora. Escribo esto para advertirles (y advertirme, para cuando en un futuro lea esto) que estoy a punto de escribir cosas que para mí pueden resultar "Wow!" pero que en realidad no lo son. Dicho eso, empezamos.



Hace unos instantes, cuando me disponía a escribir un post, se me dio por revisar algunas entradas mías, antiguas. Leí algunos cuantos comentarios y no es que haya sentido una nostalgia, pero puedo ver que en unos cuantos lo mucho que he cambiado. Quizá, siendo la Paty de esa época, ahora tendría muchos temas de los qué escribir, pero es todo lo contrario. El haberme puesto selectiva es uno de los motivos, pero esto es consecuencia de que hoy tengo menos tiempo libre, y ése del que puedo disponer, se torna demasiado precioso. 

Allá, por antes del 2012, solía "perder el tiempo" y no preocuparme de ello en lo absoluto. Después de todo, tenía demasiado tiempo y era fácil distraerse con cualquier cosa. Mi mente solía divagar mucho y tenía interés por demasiados temas, aunque eso no creo que haya cambiado. Lo que ha cambiado, es mi actitud a la hora de elegir hacia qué cosas enfocar mi mente. Ahora tengo una visión más de "túnel", mucha más enfocada a alcanzar metas, en otras palabras, a huevear menos. 

Creo que eso está muy bien. Pero siento que he perdido algo de mi esencia. No me siento así en estos momentos (ahora estoy en estado "Happy Brownie") pero la mayor parte del tiempo me veo a mí misma ya como alguien "seca". Sí, ésa era la palabra. O sea, desabrida, insípida, sin gracia. 

Llevo más de dos años en mi actual trabajo, y me sorprendo a mí misma encontrarme con que he pasado más de 23 meses levantándome temprano, saliendo de la chamba ya de noche, llegando tarde a casa, y así los 6 días de la semana. Siento mi vida como una rutina la mayor parte del tiempo. Suelo pensar que para tener momentos de tranquilidad o felicidad, se necesita de haber pasado previamente por momentos de inconformidad o stress (lo cual creo que es lógico: si estás relajada todo el tiempo, no notarás la diferencia) 

Ahora, no sé por qué escribí esto. Tampoco sé a dónde iba con todo esto. 

De todos me siento tan feliz hoy. Quizá por eso las inusitadas ganas de escribir.

sábado, 18 de julio de 2015

#17 HackNighter

No lo llegué a contar por aquí, pero en abril de este año asistí a un Startup Weekend. Es un evento que reúne a gente de negocios (emprendedores), diseñadores y desarrolladores  y cuyo objetivo central es desarrollar un producto mínimo viable en menos de 48 horas. A mí me tocó asistir a uno donde sólo habían 02 desarrolladores entre 81 asistentes (tengo entendido que en las anteriores temporadas la situación no variaba mucho, por eso este año lo han parametrado a "10 diseñadores, 10 de negocios, 10 developers" ) y ésa era la razón por la que, al final, te dabas cuenta que lo que se terminaba desarrollando no era tanto un producto, sino una idea de negocio, lo cual, por supuesto, no es bueno ni malo.

Ayer viernes estuve en el HackNighter de la PUCP donde la idea central también era la misma. Sin embargo, contado desde mi perspectiva, ésta ha sido una experiencia mucho más enriquecedora y adrenalínica, parte de ello debido a que comparto más la visión de que "lo que importa es el producto y la misión que tiene, más que la rentabilidad que pueda generar", que es por cierto diferente a la de Startup Weekend, donde mucho de análisis se centra en la monetización del producto ( se usa el Canvas). Y como repito, no está mal, pero es cuestión de perspectivas.

El grupo en el que estuve trabajó ( no digo "trabajamos", porque realmente no aporté nada) con datos abiertos relacionados a la Seguridad Ciudadana, que se espera terminar en el transcurso de estos días. Salvo el nuestro y otros grupos que tenían que ver con el área de Electrónica, todos los demás terminaron con un producto para ser utilizados:

1. Una web que te permite llamar a un "reciclador voluntario" para recoger cosas que tengas que reciclar.

2. Un robot (no sé si vale la definición) que ubica a una persona que se encuentra perdida.

3. Una app que se comunica vía bluetooh con un robot y lo hace girar.

4. Un juego para móviles que emula el clásico juego de carritos (del viejo pimball manual)

5. Un resolutor de sudokus programado en prolog

6. Una web de noticias pensado para personas invidentes (fue desarrollado por chicos que aprendieron de html, css, javascript y usar la api de Google, en tres semanas!)

7. Un juego controlado con un gadget (un brazalete que comanda los movimientos del jugador, algo así como el Wii)

8. Un app desarrollada en Android que hace llama y notifica a los Bomberos (o a uno de tus contactos) en caso de emergencia.

9. "Llama en llamas" un juego donde una llama (pues ni modo que un perro, no? xD) salta entre llamas al tiempo que va matando aliens.

Para cuando tenga más datos, estaré posteando dónde descargarse las aplicaciones, direcciones de la web, etc. 

Todos estos proyectos que en su mayoría eran sólo ideas hasta anoche, se hicieron realidad en una amanecida que duró alrededor de 15 horas.

Así es como finaliza una temporada de Hackspace PUCP, que creo, empezará a principios de septiembre con las jornadas regulares de los sábados.

[ Debo confesar por cierto algo que dudé mucho en mencionar, pero ya qué rayos xD No sé si es una percepción mía, pero a menudo creo que la gente que me conoce por primera vez tiende a sobreestimarme, como que les da la impresión de que soy muy inteligente (ya cuando me conocen bien se dan cuenta que no es tanto así xD) pero la realidad es que sólo soy una persona muy entusiasta. Psicológicamente está mal que lo diga , pero soy consciente de que ahí donde a lo mejor no hay talento, le echo voluntad y actitud. Eso, para bien o para mal, ha hecho que tenga la suerte de relacionarme con gente que es más capa e inteligente que yo (sucede en el Hackspace, sucede en el Slack) y por ese efecto de osmosis, me ha beneficiado mucho.]

No es exagerado decir que que con  6 ó 7 sábados he aprendido más ahí de lo que yo haya aprendido en un ciclo regular (en el instituto de donde ya saben). Más importante, es el hecho de aprender una manera de aprender, un ritmo más agresivo, por decirlo de alguna manera.

Creo que nunca había tenido la oportunidad de reunirme y conocer a tanta gente apasionada, y un grupo tan multidisciplinario, por cierto.

Próximamente estaré compartiendo  de las cosas que aprendí ahí. 

Fotos:

Apertura del HackNigthter

Los couch :P (faltan algunos)

Ñahuiboide

jueves, 16 de julio de 2015

#13 Hackspace Perú

Cuando estaba por empezar el tercer ciclo en Cibertec, donde estaba llevando la carrera de Computación e Informática, decidí salirme de forma definitiva de ahí para empezar a aprender de un modo no convencional, digamos, autodidacta. Una de las primeras necesidades que nació a partir de esa decisión era la de empezar a relacionarme con gente que tuviera ese mismo interés por la informática, y de ser posible, encontrar un espacio en la que pudiera sentarme a trabajar con otros, ya sabes, interactuar con otras personas de manera presencial, que era precisamente lo que había perdido cuando decidí dejar la educación formal.

Y así, luego de semanas buscando, di con Hackspace. Recuerdo cuando el 22 de mayo (de este año) fui a mi primera sesión de amanecida. Cuando supe qué era y qué es lo que hacían, me enamoré del grupo y de la visión, y es así como es hasta hoy.

En este punto puede que te preguntes qué es el Hackspace y qué hacen. Te comento brevemente: Es un grupo de gente que le interesa/apasiona la programación y que aprende y desarrolla en colaboración. Las áreas son: Electrónica, Desarrollo Web y Desarrollo en Android. Quién puede pertenecer a este grupo? Abierto a todo público que comparta la misión que mencioné antes (lo de aprender y desarrollar en colaboración). Hay un grupo que ya tienen cierta experiencia y te guían en el proceso (tienen el polo negro-ver foto-) y otro grupo que puede estar recién iniciándose. De todos modos, lo que tienen en común ambos grupos es la predisposición de aprender y la buena onda de colaborar con los otros. Dónde se desarrolla esto? Bueno, está el Hackspace de la UNI, que son los días viernes, y el Hackspace de la PUCP, que son los sábados. Más info en Facebook: Hackspace Perú.

Creo que lo que más me gusta (y es la razón por la que casi nunca falto y ando pidiendo permiso en el trabajo -arriesgándome, por supuesto-) es que se adapta muy bien a mi estilo de aprender, que es por osmosis. A veces me da un no-sé-qué el ser consciente que es mucho más lo que recibo que lo que doy, pero en fin, ya llegará el momento en que pueda ayudar a otros.

Llevo dos meses en el grupo y estoy bastante contenta, he aprendiendo bastante y me la sigo pasando chévere con ellos. Escribí este post a modo de agradecimiento, por mí ya sería bacán si esto sirve de propaganda y alguien se nos una. 

Y sorry si soné demasiada "Yuya" escribiendo demasiadas cosas bonitas del Hackspace xD De todos modos no podría evitarlo.

Fotos:

Panorámica

La gente de Desarrollo en Android

Los Electrónicos

Elvis y Pedro enseñándome Emacs

martes, 30 de junio de 2015

#11 Pequeño Proyecto de un grupo cuyo nombre no puedo decir

Nótese que el título está hecho para crear expectativa...pero a nadie le importa xD


Se acuerdan de la conjetura de Collatz? La he mencionado 04 veces en el blog:



En qué consiste? Voy a tomar la explicación que escribí alguna vez:

"La conjetura de Collatz es una proposición aún no demostrada ( no se sabe si es verdad o mentira) proveniente del área de La Teoría de Números (algunos prefieren llamarla "Aritmética Superior"). La conjetura dice más o menos lo siguiente: Si a cualquier número natural (1,2,3.......) le aplicas sucesivamente la regla de Collatz, que consiste en, "si el número es par (2,4,6, etc), lo divides entre 2; y si es impar (1,3,5, etc) lo multiplicas por 3 y le agregas 1"......entonces, siempre, y SIEMPRE, vas a llegar a 1.

Me explico mejor: Vamos a tomar para el ejemplo el número 5. 

El 5 es impar. La regla de Collatz dice "multiplícalo por 3 y súmale 1": 3x5+1=16. 
Ahora aplicas de nuevo la regla: El 16 es par, la regla de Collatz dice "divide entre 2": 16/2=8. 
Ooootra vez, aplicamos Collaz. 8 es par, por lo tanto, volver a dividirlo: 8/2=4. 
Nuevamente: 4 es par, entonces 4/2=2. 
2 es par, por lo tanto: 2/2=1. 
El 1 es impar, Collatz dice "multiplícalo por 3 y agrégale 1: 3x1+1=4. 
Pero el 4 ya salió antes.

Y precisamente, la Conjetura de Collatz nos dice que a cualquier número que tú le apliques sucesivamente esta regla, siempre vas a terminar en el ciclo: 4,2,1....Es una conjetura solamente, para saber si es verdad, tienes que demostrarla, y si es mentira, pues dar un contraejemplo (o sea, un número que no cumpla con esa regla)."

El asunto es que la Conjetura de Collatz no se resuelve desde que en 1969, un tal Collatz (sorpresa!) la mencionó. Yo la conocí cuando habré tenido mis 14 ó 15 años, y fue la única conjetura en la que (en ese tiempo) me sentí capaz de resolver y dedicarle realmente tiempo. Hay muchas conjeturas abiertas en matemáticas y archiconocidas, como la de Goldbach o la de Riemann, pero todo el mundo está detrás de ellas, Collatz en cambio, si bien tiene sus seguidores, la población que lo intenta resolver aún sigue siendo muy inferior que cualquiera de las anteriores.

Volviendo, estoy en un grupo en la que nos dedicamos a hacer proyectos para aprender y con ánimos de hacer por que nos gusta hacerlo (muchas veces sin ver las utilidades prácticas) y hay proyectos de todas las complejidades, desde hacer un Sistema Operativo desde cero y crear un nuevo lenguaje de programación que corra sobre él, pasando por hacer un resolutor de sudokus y terminando como los míos, que en este caso creo que ha sido el más cortito y el menos complejo. 

Como estoy aprendiendo recién javascript (el lenguaje de programación que se utiliza para hacer dinámica una web) decidí que mi primer proyecto sería escribir en js (la extensión de javascript) la función de Collatz y correrla en una web (en realidad quería hacer una página en la que introduzcas un número cualquiera en un cuadro de texto y te "bote" automáticamente toda la cadena de números) pero me conformé con el código. Fue escrito por mi amigo (él asesora y hace seguimientos a los proyectos, el pata es un capo) y yo prácticamente sólo miraba lo que hacía xD

Código escrito en javascript 

function collatz (n) {
    while (n> 1) {
        if (n % 2 === 0) {
            n = n/2;
        } else {
            n = 3*n + 1;
        }
        console.log(n);
    }
}

Código escrito en clojure


(defn collatz [n] ;; defn -> definir función
  (println n)     ;; imprimir a la consola
  (if (= n 1)     ;; si n es igual a 1
    n             ;; entonces retornar n
    (collatz      ;; sino, entonces llamar a la misma función con el resultado de abajo
     (if (= (mod n 2) 0) ;; si n es par
       (/ n 2)           ;; retornar el resultado de n/2
       (inc (* n 3)))))) ;; sino entonces retornar el resultado de n*3 + 1


Para aterrizar esto a una realidad más palpable (?) vamos a hacer una cosa. Si están usando Google Chrome (es válido también en Mozilla), hagan clic derecho sobre la página de este blog, y dénle a "Inspeccionar Elemento" (es la última de las opciones). Se les abrirá una ventana, con herramientas de desarrollador. Lo que ven es la pestaña "Elements" y el código que están viendo es HTML, el lenguaje de maquetado, y al costado, el CSS, el lenguaje de los estilos. Pero no nos vayamos por las ramas. 

Clic en la imagen para ver más grande

Ahora cambien la pestaña a "Console". No se asusten por la cantidad de líneas en rojo que aparecen, al final encontrarán al cursor tintineando para que escriban algo ahí. Pues ahí van a colocar el código de collatz (copiénlo y péguenlo ahí). Al dar enter les saldrá el mensaje "undefined".

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Ahora testearemos la función. Escriban  collatz(5) y den enter de nuevo. Lo que les sale es la cadena de números para el número 5 aplicada la función de Collatz, que es el ejercicio que hicimos manualmente al inicio. 

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Pueden probar con los números que ustedes quieran, sólo deben reemplazar el número 5 por cualquiera que se les apetezca, a mí particularmente me gusta rayar a la computadora con números como 45678909876543235693489850909386093406980753285984528493579129914903294902402309072408270820478472380748027034870340284803804720374082308470238748027304728404200

Eso es todo por hoy. Hace rato que me pasé de la regla de "30 minutos para escribir un post".

Pdta 01: Sugeriría, para los nuevos, no leer entradas antes de "Patydrómeda 2.0" (o sea, las entradas escritas antes de junio del 2015) porque era muy egocéntrica en ese entonces (lo sigo siendo) y personalmente percibo que hacía sobreesfuerzos por parecer divertida y entretenida. Como que me da rochecito.

Pdta 02: El próximo proyecto será hacer el juego de 2048 en javascript. Aunque antes de eso, a lo mejor resolveremos un problema de la Code Jam en este lenguaje.

Pdta 03: Desactivé la protección copyrigth, ésa que hace que en este blog no puedas seleccionar texto. Lo desactivé momentáneamente para que puedan copiar y pegar la función de Collatz. Para los que están interesados en implementarlo en sus blogs/página, el código es éste:

function disableselect(e){
return false
}
function reEnable(){
return true
}
document.onselectstart=new Function ("return false")
if (window.sidebar){
document.onmousedown=disableselect
document.onclick=reEnable
}

Y sí, está en javascript (por si acaso el código me lo robé "de por ahí").

lunes, 29 de junio de 2015

#07 Solía leer a Nietzche

Conversando ayer con un amigo recordé una época "oscura" de mi vida. Casi al final de la charla, luego de que un tema llevara al otro, terminó hablándome de su tendencia a la introspección y las preguntas que se hacía a solas. 

Tuve una época así, cuando era chibola, entre los 12 y 17 años, quizá poco más. Solía "filosofar" todos los días, leer libros de Nietzche o Freud y hacerle preguntas a mi hermano que lo aburrían y hacían que me ignore (generalmente escuchando música con audífonos) y me odirara (con razón). 

Mientras (mi amigo) me hablaba con tanto entusiasmo de las cosas que pensaba y de los ideales que tenía recordé también las razones que me hicieron abandonar esa antigua forma de ser. 

Una actividad como el pensar y hacerlo haciéndote preguntas del tipo "y de dónde salen los pensamientos?", a menudo te aislan de la gente. Si no tienes un círculo que se muevan en esa sintonía, es casi un hecho que la sensación de aislamiento se hará evidente. Y algo más: Me di cuenta que, si bien "filosofar" y cuestionarme me resultaba agradable y a veces hasta adictivo, cuanto más lo hacía, más tendía a la tristeza y a la depresión (aunque puede que sea una consecuencia de la primera, del efecto del aislamiento).

Cuando miré a mi alrededor, me di cuenta que la gente más feliz (o al menos la que se veía y parecía feliz) eran personas que no se tomaban las cosas demasiado en serio y no se hacían tantas preguntas ni se cuestionaban demasiado. Eran prácticas. Así que empecé a cambiar hasta donde estoy. Ya no profundizo en nada ni me pregunto tantos porqués. Al menos ya no le permito a mi mente invertir energía en eso. Ahora me considero con mayor predisposición a la felicidad, y mi hermano ya no se tapa los oídos :)

Post Post: Descubriendo, recién, a Marron 5.

sábado, 27 de junio de 2015

#05 Come Fruta

El año pasado, por el 13 de mayo, me cogió una tos terrible. Estuve con ella cerca de dos meses, fui a dos doctores, gasté más de 600 soles en medicinas y exámenes médicos para descartar/identificar para que al final el segundo doctor al que recurrí (sé que debería decir médico, pero siempre prefiero la palabra "doctor")  determinó que no era nada una tos sino una alergia en la garganta. Su receta me curó en un par de semanas. No voy a seguir dando más detalles, pero el hecho es que la experiencia me resultó tan traumante que me prometí que siempre haría de todo para prevenir que vuelva a suceder. 

Desde entonces, tomé la decisión de que, en vez de gastar para curar una enfermedad, invertiré dinero en prevenirla. Y desde entonces como más fruta. De lo que antes era un "antojito" que comía una, dos o tres veces por semana, ahora lo he convertido en mi rutina diaria. Todos los días: 03 platanitos manzanita, 03 mandarinas, y 01 manzana (aunque esta última como a veces sí, a veces no, ya sabes, el plátano y la mandarina las pelas y ya está, la manzana en cambio hay que lavarla, cortar el centro, picarla si gustas...okey, soy bien floja! jaja). Escogí la mandarina por lo de la vitamina C que previene la gripe, y el plátano, a su vez, dicen que aumenta los niveles de serotonina en el cerebro (o sea que te pone más feliz). No he leído ninguna prueba científica al respecto, pero creo en ello. Creo en los beneficios de la fruta en general. Si mañana sale alguien diciendo que el consumo de pacae aumentará mi inteligencia emocional y me hará una líder, mañana mismo compraré pacaes. Como digo: Es mejor tener creencias que te hagan bien aunque probablemente sean mentira, que tener creencias que te hagan mal y que probablemente sean verdad (Por si acaso de los pacaes fue una exageración, pero que se entendió la idea, no?)

No me he enfermado en un año (algo que sucede por primera vez desde que tengo uso de razón) y se lo atribuyo a este nuevo hábito. De hecho, quizá al año el plátano y la mandarina como que ya no saben tan rico como los comiste la primera vez, pero inmediatamente recuerdo que más feo sabe un jarabe o pasar un mal momento por el hecho de estar enfermo, que automáticamente las frutas me saben ricas de nuevo.






Pdta: En Comas hay graffitis de "Come Fruta" por todos lados. No sé quién lo hizo, pero me pareció genialísimo.

viernes, 26 de junio de 2015

#03 Cómo adquirir un hábito

El objetivo de escribir estos post's tan tempranito básicamente es por mantener la disciplina de levantarme temprano. El día en que no tenga la obligación de hacerlo por un trabajo de horario fijo (que sucederá el día en que sea independiente) este valor me servirá demasiado. Supongo que existen muchas formas de cultivar la disciplina, pero de momento, éste es el que me está resultando efectivo (okey, apenas si van tres días...). 

Recuerdo que hace dos o tres meses me levantaba para salir a trotar, todas las mañanas, por diez o quince minutos. La gracia me duró 2 semanas, como mucho. Cuándo y cómo lo dejé? eso no lo recuerdo, pero sí es un hecho que la mente (al menos la mía) tiende a elegir la opción más cómoda (que la mayoría de veces no es la mejor) y mi mente es muy astuta para inventarse las excusas y justificar la flojera. Ante ello, hace un tiempo vi un vídeo (clic aquí) cuyo consejo es: Para hacerte un hábito, es buen método premiarte con algo cada vez, de modo que tu mente asocie el hábito que quieras adquirir (que seguramente te cuesta hacer) con un estímulo positivo. Citó un ejemplo práctico: Si quieres coger el hábito de hacer ejercicios todas las mañanas, pues a lo mejor puedes "recompensarte" con una buena sesión de relajación que incluye una tina con agua caliente. En mi caso, parece que un post tempranero puede hacerme eso.

Pdta: Si mantengo el ritmo de escribir un post al día, corro el evidente riesgo de que se me acaben los temas y/o comience a escribir cosas demasiado centradas en mi día a día (aunque el 95% post son de ésos jaja). Si bien escribir de por sí me hace bien, lo que me motiva realmente a hacerlo es el hecho de que "alguien me está leyendo / siguiendo". Me esforzaré por no aburrir a nadie, y si lo hago, me aseguraré de que salgan aprendiendo algo nuevo, así que, en ciertos post incluiré un "pdta" en la que lanzaré un dato (que creo yo) interesante o algo que en lo personal me sirvió. 

Nos vemos!

miércoles, 24 de junio de 2015

#02 Mis días

Hace cerca de un año que empecé a trabajar en un horario completo y fijo, y mi casi mutismo en este blog se debe a gran parte a ello. Un tanto al tiempo que invierto en el trabajo y otro tanto en el cambio de la manera de pensar que ha implicado aquéllo: Al no tener tanto tiempo para el "ocio" como el que tenía antes, me he vuelto algo más cuadriculada y fría al momento de decidir en qué invierto el tiempo. 

Así que, brevemente, así van mis días:

Lunes - Viernes: Levantase a las 6:45 am, comer y bañarme como loca, llegar al trabajo, invertir en la chamba y la movilidad 13 horas, disponer de mi tiempo libre a partir de las 9pm, momento en que chateo un poco Fb si hay alguien con quien, y dedicarme a uno de mis objetivos que es aprender javascript (quiero dedicarle más tiempo a la programación, no esta 1, 2 ó 3 diarias, sino 8 ó 9- y ya saben qué implica esto) .

Sábado: Los días que tengo permiso en el trabajo (que últimamente es seguido) ir al Hackaton y pasar 1 hora y media en el carro (qué hincha soy!) y quedarme ahí hasta las 9pm. Regresar a casa demasiado tarde, navegar un poco, etc.

Domingo: Levantarme tarde, hacer las compras, lavar la ropa, limpiar el cuarto, salir con mi tía, y dedicar, como de lunes a viernes, la una, dos o tres horas que pueda para aprender, ya sea de programación o emprendimientos y startups.

A veces juego fútbol los domingos con la colonia (no la que huele rico, sino los de la comunidad nikkei, que no sé si huelen rico, pero es que tampoco huelan feo-okey, mal chiste). Y así son mis días. Parece rutina (y en realidad lo es) y la gente en el trabajo es chévere que hace que no lo parezca, es un buen trabajo, en verdad y me dolerá mucho el día que salga de ahí, pero ése no es sueño. Aún no sé cuál es mi sueño, pero al menos sé que ése no lo es. 

Patydrómeda 2.0

Hoy es la primera vez en varios días que me despierto en una sin mucha flojera (no les ha pasado?, lo de la flojera, quiero decir) y es que he venido varios días pensando en un método para que levantarme en las mañanas no me sea tan difícil, y por el contrario, amanezca motivada y emocionada. Había pensado en un par de formas, y la que se me acaba de ocurrir hoy creo que es la que podría ser más efectiva: Publicar todas las mañanas. De paso, es una forma de mantenerme en forma en la escritura y aterrizar un poco las ideas que suelen darme vuelta todos los días y sin ponerlas nunca al papel. 
Dos requisitos me he propuesto para estos post: Que sean escrito en un tiempo no mayor a 30 minutos, y claro, que sean escritos ni bien comiencen la mañana. 

Estoy pensando migrar a Wordpress dada la nueva lavada de cara que le estoy dando a Patydrómeda que ahora luciría en su versión 2.0, y cambiar el blog por un nombre más apropiado con la palabra "píldoras" como primera palabra del nombre, pero creo que sería mejor probar el experimento por unas semanas y si al menos lo he hecho durante 30 días seguidos (que dicen por ahí que es el tiempo en que a una le toma adquirir un hábito) entonces ya está, nos vamos para Wordpress.

domingo, 22 de febrero de 2015

Sesión de Psicoanálisis, 2 (título prestado)

Me da miedo la muerte. No me provoca miedo pensar cómo me voy a morir, lo que realmente me da miedo es morir sin cumplir lo que he venido a hacer aquí. Supongo que le pasa bastante a la mayoría. La muerte es el fin de los sueños (los es al menos, para los agnósticos que como yo, tienden a pensar que todo termina aquí)  Luego de eso no hay "minutos adicionales" para terminar aquéllo que planeabas. Simplemente se acaba. 

Ahora que leo lo que he escrito, me doy cuenta que debo corregir las primeras líneas. Lo que me da miedo no es la muerte, sino el hecho de morir y que el mundo no sienta la diferencia. 

No sé si les pasa a todos*, pero siempre he buscado la trascendencia. El hecho de haber abandonado mi carrera de matemática tiene que ver con ello. A mí me apasiona la Teoría de Números, eso me hace realmente feliz, pero no tengo el talento suficiente como para destacarme. Por supuesto, dicho así, suena mal y hasta puede que no sea una actitud conveniente, pero es lo que pienso. 

Ya lo dijo Iván Cuende: Pasión es la suma de Lo que te gusta + Trascendencia. Un sumando más que tengo que agregar: Talento. Cuando una ha encontrado algo para lo que es buena, que te gusta, y sobre el cual puedes dejar huella, definitivamente debes dedicarte a eso. Es algo que siempre he perseguido.

Pero reunir esas tres cosas es complicado. En mi caso, me fascinan muchas cosas y cada una de ellas las disfruto de diferente manera e intensidad: La Teoría de Números, los algoritmos, el ajedrez, escribir. Sin embargo, soy "normalita" en cada una de ellas. Sé que es malo compararse, de todos siempre encontrarás alguien que estará por debajo o encima de ti, pero esto es una sesión de psicoanálisis, así que déjame tú con mi devastadora sinceridad.

Siempre estoy comparándome, puede que no esté bien, pero igual es algo que no puedo evitar. Has visto la película "3 Idiot's"? Tienes que verla, es muy buena, habla, entre otras muchas cosas, acerca de la competencia, y de cómo ésta crea divisiones. Ya, a lo que iba es que ésa es una de las pocas ideas con las que no estuve de acuerdo con la peli, que por cierto está en mi Top 3. Para mí la competencia es positiva, como muchas cosas que lo son si se asumen con la actitud correcta. Desde que tengo uso de razón, me ha encantado destacar. Ahora mismo tengo una imagen en mi cabeza: Yo tenía cinco años y estaba en una fiesta de cumpleaños. Recuerdo a una señora diciendo "mira qué bonito baila Fabiola" (la chiquita que bailaba a mi costado) y me veo a mí misma de pronto esforzándome y tratando de hacerlo mejor para que la señora también se fije en mí.  Yo no bailaba porque me gustara bailar (o puede que sí). Yo bailaba porque quería ser la reina de la fiesta. 

Eso relata de que siempre he buscado destacar, en todo. Y competir es una buena oportunidad para conseguirlo. Así que me encanta competir, es adrenalínico y está en mis venas. 

En esencia, fue ese espíritu por destacarme siempre la que me hizo reconsiderar la idea de continuar Mate. Te comento que cuando empecé, mi mira fue dedicarme a la investigación. Quería ser criptógrafa. Conforme pasó el tiempo, me di cuenta que ésos eran ideales míos, y que si realmente quería eso, tenía que, aparte de esforzarme, tener un talento extraordinario. Ser especial. Obviamente yo sabía que no lo era, pero quién acepta eso? Ni en un desborde de sinceridad me hubiera permitido pensarlo. De algún modo ya lo sabía pero no quería aceptarlo. Creía en mí.   

Sin embargo, para compensar mi falta de talento, tampoco era de esforzarme. Y eso tiene una explicación. Cuando salí del colegio, salí medio traumatizada. Fui una alumna destacada, ejemplo, notas impecables y todo ello. Pero lo que me había costado. Estaba obsesionada con ser la primera. Con tener notas perfectas. Mi perfeccionismo extremo y mis ansias de destacar mezclado con mi espíritu competitivo, hacían que nunca bajara la guardia, y era tal mi obsesión que tuve amanecidas absurdas estudiando cosas que ya sabía o haciendo los mejores trabajos posibles. Memorizaba cosas. Me metía teorías a la paporreta. No me interesaba aprender, me importaba ser la primera. Pero era insegura. Y mis esfuerzos no tenían la dirección correcta.

Todo eso me duró casi lo que duró el colegio. Pero hubo algo que cambió mi perspectiva. Básicamente dos personas: Mi hermano, y Mary. 

Mi hermano, un año menor que yo, quien también terminaría como primer puesto en el ránking general, era un tipo relajado. Tenía casi los mismos resultados que yo obtenía con en doble de esfuerzo. Un día, el cual recuerdo hasta hoy, Mary lanzó el siguiente comentario: "Entre Ricardo y Paty, Ricardo es más inteligente, él no necesita estudiar mucho, en cambio yo veo que Paty sí se esfuerza" (casi pongo Paty "chanca y chanca" pero sé que hay muchos mal pensados rededor). Okey, no fue textualmente ese comentario, pero está la idea. Entiendes el golpe que fue para mí oír eso, verdad? No, déjame explicártelo de nuevo. Es como hacer el versus entre el "él es talentoso, aunque no se esfuerza" y el "no tiene talento, pero es esforzado". Es un pensamiento que limita mucho y hace daño, pero a que es cierto que lo pensamos.

En ese momento, tomé una decisión. Y la mantuve lo que duró mi paso la universidad, y que de algún modo y poco, mantengo aún. Mi experiencia colegial me dejó tal trauma que no fui capaz de esforzarme de tal manera de nuevo. De hecho, odiaba esforzarme, y no me inspiraba ver a gente estudiando, todo lo contrario, generaba una actitud de rechazo ante ello. 

Así fue que, sin un talento genial, y sin esfuerzo, no había que ser adivino para deducir hacia dónde me estaba yendo. Yo no me daba cuenta, o digamos, no quería darme cuenta. 

Y volviendo al hilo de lo que te estaba contando, yo ya me daba cuenta del porqué no me gustaba la idea de enseñar. No era realmente buena, y cuando enseñas, obviamente tus errores y tus debilidades en la materia salen a la luz. La docencia es la excelencia de conocimiento, el sincero deseo de trasmitirlo y saber llegar. Yo podría tener habilidades para estas últimas, pero lamentablemente, en lo primero, y lo más importante, flaqueaba. 

Con el mismo razonamiento, tampoco podría haber sido investigadora, ni criptógrafa, que era lo que realmente quería hacer. Siendo matemática, en otras palabras, no me hubiera podido sostener económicamente. Tampoco hubiera sido feliz. Fue una retirada a tiempo.

Sin embargo, aunque no me graduara nunca como Matemática, yo siempre supe que la Teoría de Números era algo que disfrutaba, aún no teniendo el talento que quisiera para ello. Lo amaba. Con esa ilusión en mente, decidí cambiarme a Informática. 

No soy una genio de la Informática, pero otra vez, me gusta resolver problemas mediante algoritmos, automatizar y mejorar procesos. Cuando decidí estudiar esta carrera, la imagen mental que tuve sobre mi futuro fue: Yo en una computadora, programando (que es algo que me gusta también) teniendo una economía aceptable y disfrutando de mis ratos libres haciendo lo que me gusta: La Teoría de Números y el ajedrez. De vez en cuando escribir. De vez en cuando tocar guitarra. De vez en cuando cantar. De vez en cuando filosofar/discutir con alguien. Son cosas en las que no soy genial, pero que igual disfruto hacer. Sé que ninguna de ellas me dará dinero, pero sí me harán feliz. 

Y a qué iba todo esto que te conté? 

Ajam, la muerte. Te decía que me da miedo la muerte, o dicho con más propiedad, me da miedo morir, sin haber trascendido. Sin haber hecho algo importante para los demás. 

He ideado cosas para menguar ese miedo. La mayor parte del tiempo me digo: "Okey Paty, tú no puedes controlar cuándo te vas a morir, ni qué te puede pasar, pero sí puede controlar qué actitud tomar frente a eso". Y entre vivir algo preocupada porque "a lo mejor me muero mañana", decidí que la mejor actitud es vivir sin preocuparse de eso. 

Igual quiero que sepas que tengo miedo, que de hecho me preocupa y quizá esa preocupación nunca desaparezca de mí. Pero este post me alivia un poco.

*Trascender. Cuando hice una exposición acerca de la Cadena de Maslow, les pregunté a mis compañeros: "Por qué creen que hay gente que tiene hijos, hace obras de caridad o donaciones, escribe un libro?". Les dije: "Es porque todos,  o eso creo, llevamos dentro un componente de trascendencia, de dejar huella, de darle a nuestra existencia o a nuestro paso por este planeta, un sentido. " Tú qué piensas?

{Ando escuchando mucho Ed Sheeran}


domingo, 4 de enero de 2015

Sesión de Psicoanálisis (título prestado)

No puedo concentrarme.

Intento hacer el modelado de 2 procesos de negocio en BPM que es una tarea en el mismo curso, intento continuar con el proyecto del software para hotel o el otro proyecto del curso de Base de Datos, pero siento que no puedo, estoy inmóvil, sé que debo pero yo sólo pienso en seguir ese vídeo acerca de cómo hacer el tetris en c++.

Debo empezar todo desde el comienzo, porque lo creo conveniente y porque tengo ganas de decirlo así. Daré saltos demasiado bruscos y me extenderé demasiado en otros puntos. Siempre temo sonar a egocéntrica, egoísta o algo arrogante, pero lo haré, al fin y al cabo soy un poco de todo eso y al fin y al cabo quiero sentirme en confianza, así que me dejaré libre.


Desde que tengo 11 años recuerdo que era curiosa (antes no me recuerdo así) me gustaba leer el periódico y entretenerme en los libros. El hecho de que mi tía tuviera una pequeña biblioteca creo que fue una bendición y me ayudó mucho a ir descubriendo lo que quería hacer. Siempre había algo qué leer: Fascículos de los Testigos de Jehová, la revista Selecciones, fascículos de El Comercio, etc, etc. Me daba mucha curiosidad los temas relacionados con la Psicología y la Filosofía y me inspiraba mucho leer historias de personajes notables. Me encantaba.

Cuando era chiquita era aplicada en el colegio, pero era una cosa que hacía por inercia, no me cuestionaba para qué estudiaba ni por qué. Y ahora que lo pienso, de pequeña no me planteaba tantas preguntas acerca de por qué se tenía que hacer algo, simplemente obedecía, supongo que era porque mi tía representaba una autoridad muy fuerte para mí. En algún momento eso cambió, porque las quejas de mi tía con mis papás eran "Paty es muy discola", "Paty es muy contestona" y bueno, creo que ahí fue cuando empecé a definir más mi personalidad.

En la primaria no tuve mayores cuestionamientos acerca del cómo me enseñaban, pero sí tenía la sensación de que no estaba en un ambiente adecuado para mí.

En la secundaria esa inconformidad fue creciendo. No logré sintonizar con el sistema, no me gustaba la forma en que estaba aprendiendo y dudaba de si eso era un aprendizaje efectivo.

Terminé la secundaria, no sé cómo, pero sin mayores problemas acerca de motivación.  En algún momento quise revelarme, pero esa inconformidad nunca se expresó, por ejemplo, en el deseo de no ir más al colegio. Al final mi inconformidad no era tan fuerte que me conformé. Me pregunto en este momento qué me motivaba ser tan responsable y empeñosa en la secu, y lo único que se me ocurre es el "mantener el primer puesto",o lo que es lo mismo, "presión social" y "orgullo" (mío, y quizá sin sentido).

Se terminó el colegio. Nunca me hice la pregunta: "qué quiero hacer, y por qué", de frente fue: "Y ahora, a dónde postulo". Y éste es un punto importante, porque tu familia, la sociedad espera que termines el colegio y pases a la universidad, y en mi caso fue algo que pensé por inercia, sin mayores preguntas existenciales, sin mayores cuestionamientos profundos. Por supuesto que no me arrepiento de haber pasado por la universidad, pero ese (mal) hábito de hacer lo que se supone que debes de hacer, lo que los demás esperan que hagas, antes de preguntarte a ti mismo(a) lo que en verdad quieres, es, desde mi punto de vista, el hábito que nos va alejando un poquito de nosotros mismos. Sí, suena a Steve Jobs. En realidad lo es.

Ingresé a la universidad porque eso esperaban, y realmente yo también quería. Elegí la carrera que quería estudiar y la elegí porque realmente me gustaba. La elegí basándome en que a los 14, cuando descubrí la Teoría de Números, dedicaba mi tiempo libre a investigar y tratar de encontrar cosas por mi cuenta. Entonces fue que intenté llevar esa curiosidad y pasión natural hacia la profesionalización.

La universidad me fascinó. Los primeros días fueron emocionantes. Más aún, durante mi pubertad había seguido/admirado a los olímpicos de matemáticas y el hecho de tener ahora gente así de cerca era inspirador. De todos modos tuve un contraste a la imagen mental que yo tenía en la cabeza, que era la de un grupo de personas apasionadísimas por lo que hacían, con una mística y romanticismo envolventes, propio de quien ama lo que hace. Había mucha gente que sólo estaba ahí por el título, o "ya qué otra", pero lo que me encantaba era mucha gente talentosa ahí reunida. Amé la universidad, y es algo que valoro ahora que ya no estoy ahí.

Cuál era el problema ahora? Estaba estudiando la carrera que me gustaba, bajo un sistema súper flexible (no tengo quejas acerca de cómo funciona el sistema educativo de mi facultad en San Marcos, básicamente porque hay respeto por tu espíritu autodidacta, no te ponen límites ni te obligan a asistir a clases-mientras pases los exámenes, todo bien). Pero de pronto surgió el primer problema, algo que nunca aprendí realmente: Disciplina. Cuando acabas el colegio en primer puesto, automáticamente todos piensan que tienes muchas cualidades para un futuro prometedor. No saben que todo fue una apariencia. Lo que parecía disciplina, en realidad era mi obsesión de mantenerme en el primer lugar.

Seguí la filosofía de las pasiones sin tener ningún control. "Haz lo que te gusta" se tradujo en mi cabeza en "haz las cosas cuando tengas ganas de hacerlas". Tuvo consecuencias nefastas. Viví en bastante desorden. Llegué a repetir un curso seis veces. Viví "feliz" pero al final me dejó la sensación de que había perdido el tiempo. No me sentí bien de ello, no estoy orgullosa de esa etapa, pero aprendí. Y ahora que pienso en ello, me doy cuenta que me faltó (y me sigue faltando) ese ingrediente. Disciplina, el hecho de hacer algo tengas la motivación o no. Y esto me trae la palabra que comentó Eduardo alguna vez: Equilibrio. Dedícate a lo que te gusta, pero quizá no siempre tendrás la motivación para hacerlo, así que para eso, disciplina. Es el error que cometí en la universidad. Es algo que estoy aprendiendo ahora.

Dejé la universidad,  y aunque la extraño demasiado y cada vez que paso por ahí me envuelve una nostalgia magnética, fue lo mejor. Regresar sería un error. Me gusta la Matemática, me gusta la Teoría de Números, pero no es mi pasión. He comprendido que pasión es la suma de tres elementos: Hacer lo que te gusta+Trascendencia+Talento.

La ecuación la vi por primera vez viendo un vídeo de este chico, Luis Iván Cuende. Le agregué "talento" o "predispsición natural".
Me gusta Matemática, pero no tengo el talento suficiente, y leer esto en inversa ("tengo el talento pero no me gusta lo suficiente") también es válido. Recuerdo que mientras estudiaba matemática en la universidad, me di cuenta que tenía muchos compañeros mucho más hábiles e inteligentes que yo. Un concepto que a mí me tomaba días en interiorizar, otro lo asimilaba en diez minutos. Algo que yo "aprendía" tenía que volverlo a repasar a los dos meses porque ya se me había olvidado, mientras que a otro se le quedaba completamente grabado. Si de medir habilidad se trataba, yo no era tan hábil, pero me gustaba lo que estudiaba. Y encantaba rodearme de gente más inteligente que yo, porque me inspiraba y aprendía un montón. Pero aquí viene el detalle: para lograr "trascender" a mí me iba a tomar más tiempo y dedicación que a lo que cualquiera de ellos. Y más aún: por más que me esforzase, ellos siempre iban a estar un paso, dos, tres, miles de pasos adelante. En otras palabras, no iba a trascender. Pero pude haber pensado así: "Bueno, no soy muy habilidosa, pero como esto me encanta, voy a seguirle dando igual, lo importante es superarme a mí misma y aspirar a ser cada día mejor, no importa cómo vaya yo respecto a los otros", que es más o menos el pensamiento (zen?), aquél que dice "no te compares porque siempre habrá otro mejor/peor que tú". Y creo que hay parte de cierto, pero algo dentro de mí, en ese y en este momento, me dijo "Deja la matemática como un hobbie, dedícate a otra cosa".

Dejé mi vida bohemia y desordenada y conseguí un trabajo a tiempo completo y decidí estudiar Infomática (en Cibertec). La elección la hice pensando en que en la universidad había llevado un curso de programación en c++, curso del que me enamoré cuando empezamos a programar  juegos. Esa posibilidad de que, desde un texto, empezar a crear algo que se mueve, tiene colores,  vive, me pareció fascinante. Y eso sumado con el análisis, la lógica y la creatividad que se juntan para llevarla a cabo, me pareció genial.

Cuando entré me decepcioné bastante, pero, digamos, medio inercia, medio conformismo, seguí sin hacerme mayores preguntas. Hay muchas cosas que no me gustan de Cibertec, y de la carrera misma, pero todavía estaba entusiasmada con lo que hacía. Podía convivir con esa inconformidad.

Ahora la inconformiadad me inamoviliza. Todos los días me pregunto: Vale la pena seguir en Cibertec? Y cuando pasa eso siento que algo debo cambiar. 

Últimamente estaba viendo muchos vídeos acerca de emprendimiento y startups. Es algo que pensaba cuando era adolescente, pero que era algo muy ligero, algo como "mi empresa, wow, suena cool". Ahora es una idea más seria, un sueño que abrazo. Pero apenas voy un par de meses en ello.

En este punto del post, estoy más tranquila. Pero la búsqueda continúa. Haciendo una retrospectiva, me doy cuenta de que, es cierto, empiezo las cosas con mucho entusiasmo, y en el camino, termino cayendo en alguna desmotivación, o en otros casos, inconformidad. A mi familia no le gusta nada el que me haya estado cambiando de tantos trabajos y haya dejado una carrera a la mitad, y en apariencia, todo luce como que quiero todo y nada a la vez.

A todo esto, tengo dos cosas claras: El trabajo y Cibertec me dan disciplina y ejecución. Hasta el momento, no tengo pruebas de que "mejor lo hago sola". Soy una persona que sueña "en cómo deben ser las cosas" pero que no ha pasado eso a la ejecución. Esa duda, ese no estoy convencida hace que prefiera mantenerme estudiando. Dicho de otro modo, es mejor seguir estudiando en Cibertec renegando de muchas cosas pero aprovechando el tiempo de modo productivo, que intentar seguir mis ideales y terminar hueveando por ahí (como lo hice en la universidad).

Cuáles son mis ideales? Hay varios, pero voy a dejar un par: Soy una persona a la que siempre le gusta estar motivada. Me gusta que cada cosa que hago tenga sentido. Por ejemplo, a menudo noto que las personas ven el trabajo como una carga, o incluso los estudios como una obligación. Se sienten aliviados cuando vienen las vacaciones o cuando llega el fin de semana (y odian los lunes). A mí no me gusta eso, y a menudo tengo que fingir que yo también soy así para poder encajar. Y eso tampoco me gusta. Por eso, cuando encuentro a una persona que realmente le apasiona lo que estudia, o en lo que trabaja, cuando esa persona me habla de sus aspiraciones, de lo que realmente quiere, me lo paso de maravillas. Por eso me encanta Steve Jobs, Andrés Barreto o Luis Iván Cuende. Por hablar de Tecnología. Porque en verdad el mundo tiene muchas personas que aman lo que hacen. Y también otras muchas que no.

Mi segundo ideal tiene que ver con la educación (mucho de qué hablar pero sólo dejaré una idea). Estoy convencida de que el mejor modo de aprender algo es guiando el interés natural. Creo que una persona no debería forzar su interés. Creo que las personas tenemos curiosidad natural, y tenemos ese ánimo de mejorar las cosas. La educación para mí debe ser un acompañante, no forzarte a nada, sólo guiarte para que no te pierdas demasiado y puedas tener una dirección. Y sobre el enfoque de la educación, este vídeo de Adrián Paenza me gustó:


Sería bacán hablar más de ideales, pero no lo veo bien, porque una persona con ideales que no tiene resultados y que aún no ha conseguido demostrarlos con hechos (como yo) en verdad sólo es una parlanchina.

Bien, ya que me desahogué un poco después de tanto tiempo xD le envío saludos a todos por inicios de año =)

El resumen del post : Cibertec es mi último centro de estudios y mi actual trabajo será mi último trabajo estable en la que soy dependiente. Me lanzo.