viernes, 11 de enero de 2013

Mejor una hoja en blanco

Nunca he probado esto de escribir compulsivamente, sin pensar ni pedirle permiso a nadie. No aquí. Al menos cuando escribo pienso en el qué y en el cómo, pienso en la gente a la que va dirigida, pienso si algunas de mis palabras los pueden herir. Me pongo a pensar si acaso hay algo que no deba escribir, a lo mejor yo que soy tan demasiado expresiva y cuentalotodo se me escapa algo que después lamentaré. Tengo esa tendencia y lo tengo bajo control, pero cuando estoy susceptible una nunca sabe. En Patydrómeda no soy tan espontánea como quisiera, a veces filtro cosas que sé podrían afectar algún lector/seguidor, trato de ser entretenida (pues considero que yo, como persona no lo soy para los demás) así que en mi esmero de ser entretenida y tener un lenguaje más o menos fluido me demoro bastante. Es curioso, pero en persona hablo regular, pero frente al papel me tomo dos o tres horas para escribir algo de página y media (documento Word). Creo que tienen que ver con los temas. Soy muy introspectiva, así que cuando se trata de mí, escribo casi tan rápido como hablo, pero cuando se trata de opinar, hablar o contar algo ajeno a mi persona, estoy que le doy vueltas y más vueltas y busco las palabras y me siento impotente y termino hasta cansada y hasta poco satisfecha con el resultado. Aunque no suelo borrar lo que escribo, porque me da flojera.

Ahora que he leído todo el primer párrafo que he escrito, pienso que a lo mejor esto no debería ir aquí. Cuando escribo también pienso en el qué comentarán. Me preocupa publicar algo que no se tiene mucho por comentar. Y comentar algo que no hay mucho qué comentar, es incómodo. Y a mí no me gusta incomodar a las personas, mucho menos a quienes estimo de alguna manera. Pero al diablo. Ya al inicio hablé de la espontaneidad. No me importa si no hay nada limpio qué sacar de todo esto.

Hoy me siento triste. Cansada. Agobiada. No es una tristeza que me haga llorar ni mucho menos me quite el apetito. Es una tristeza leve, manejable, sobrevivible. No es un cansancio que me tumbe a la cama, ni es un agobio que me haga gritar con todas mis fuerzas. Todo lo tengo en raciones medidas, controlables. No me gusta quejarme porque siempre me ha gustado proyectar la imagen de una persona que siempre está bien, pero voy a tomar un descansito esta vez, y decir que no me siento bien; estoy molesta conmigo misma, estoy fastidiada de la vida que tengo...pero se me va a pasar...en unos minutos. Soy así.

Mejor lo dejo allí.

(Ha sido una entrada rara. He desactivado los comentarios)

Listen To Your Heart