miércoles, 21 de marzo de 2012

Y en qué momento me jodí?

Era una muchachita sobresaliente. Saqué el primer puesto desde el segundo de primaria hasta terminar el quinto de media. Siempre me esforzaba por sacar la máxima nota, por ser la mejor, por hacer tareas impecables; solía trasnochar a causa del perfeccionismo que profesaba en aquel entonces, haciendo una y otra vez el mismo trazo en busca del dibujo perfecto, o encontrándole la lógica o ‘raíz’ a alguna fórmula matemática.  Los profesores siempre me tomaban de ejemplo, cada año era la elegida para declamar poemas o pronunciar discursos; era aplicada y tranquila, mis compañeros me querían(o eso quería pensar) y algunos otros me admiraban. Siempre me seleccionaban para policía o brigadier escolar, y en mi último año, tomé a regañadientes el cargo de brigadier general.  Solía participar en casi todo, ya sea para bailar alguna danza, formar parte del batallón general en una marcha, participar en los concursos de conocimientos o en los de poesía o en lo que sea.

Mis compañeros siempre recurrían a mí por ayuda. Iban a mi casa a hacer las tareas (tareas que yo ya había hecho) y cuentan por ahí que algunos iban sólo porque yo les gustaba, pero a mí igual eso no me gustaba, me jodía tener que explicar una y otra vez las cosas que ya había explicado el profesor, pero lo que más me fastidiaba era emplear mi “valioso tiempo” en personas a las que sólo les importaba sacar notas aprobatorias y pasar de año, como la mayoría, creo yo, mientras yo exprimía al máximo mi tiempo con el fin de dedicar esas horas libres en satisfacer la curiosidad intelectual de púber que entonces tenía. Me jodía tener que perder el tiempo dando clases gratuitas de matemáticas a mis compañeros, quienes no entendían a los profesores o no les prestaban atención, y por ello para mis adentros deseaba fervientemente estudiar en un colegio para “alumnos de inteligencia superior”, porque sí, entre los casi 40 alumnos que éramos, yo siempre me consideraba la más brillante. La más brillante incluso de todo el colegio.“Mi cerebro no merece este lugar”, parecía decirme a veces.

Sin embargo, siempre me contradecía a mí misma ante estas súbitas y repentinas subidas de humo y me comportaba como un ángel. O como una monce. Ayudaba a mis compañeros en sus tareas, enseñaba desinteresadamente, dictaba clases gratuitas, colaboraba con “mi competencia” explicándole ejercicios difíciles que a mí me habían tomado una tarde resolver; tenía mis propios intereses, pero los dejaba a un lado por emplear ese tiempo en ayudar a los demás; algo en mí gritaba cuando hacía eso, y no me satisfacía para nada, pero tampoco era capaz de negarles la ayuda, porque yo no era mala ni quería serlo. Y por eso era monce.

A pesar que hablaba bastante, era sumamente reservada, al menos en los temas emocionales. A nadie le comenté que por aquél entonces, cuando tenía 14 años, había redactado un trabajo en la que anunciaba unas observaciones personales alrededor de los números enteros para enviarlo a la Sociedad de Matemática Peruana; luego ya en la universidad me daría cuenta que mis “observaciones” (léase: mis descubrimientos) no eran más que propiedades generales de las congruencias en los números enteros. A nadie le comentaría tampoco que estaba estudiando por mi cuenta a los números primos , y que había logrado concebir una propiedad que los conectaba con los números de Fibonacci. No hablaba mucho menos de mi interés por las patologías mentales, los sueños y la hipnosis. Que estaba leyendo a Freud. Que me encantaba leer biografías de personajes notables porque secretamente me proyectaba en ellos. No hablaba de mi fascinación por la filosofía ni que estaba planeando escribir un libro sobre un nuevo postulado que se me había ocurrido: “No somos lo que somos, sólo vivimos un ser”, que en palabras más bonitas quería decir: “No mereces por lo que eres, sino por lo que has vivido”. Sólo intentaba aparentar ser una alumna aplicada más, el resto, era mi secreto.

Jamás solté una palabra acerca del único chico que me había gustado fuertemente en la secundaria. Quería a mis amigas a mi manera, pero siempre me mantuve reacia para darles esa información. Nunca intentaría nada con ese chico tampoco por más que mi fama de mejor alumna lo había llevado a sentir respeto y admiración por mí. En ese entonces, quizá como ahora, me tomaba las cosas del corazón demasiado en serio que no pretendía tener una relación con alguien al menos que ese chico fuera para mí el amor de mi vida, el hombre a quien querría más que a nadie y nada en el mundo. Y él no lo era.

Quien sí lo era, en cambio, era mi amor platónico sobre el que no hablaría tampoco. Nadie excepto mi hermano sabía que a los 11 años había conocido al chico de quien me enamoraría después, y el que terminaría siendo el causante, quizá, de que no me haya enamorado una segunda vez. Aunque eso es ya otra historia. El punto es que sentía que no encajaba en ninguna parte. Ni en el colegio ni en mi casa. No tenía interlocutores intelectuales, a mi hermano “le llegaba” mis temas de conversación y de pronto éstos pasaron a ser monólogos; mi tía no me comprendía, M no me entendía, y yo sentía que no podía ser feliz siendo yo misma, y por eso decidí sin querer adaptarme a los demás, de seguirle el hilo a sus hábitos y conversaciones, reprimir varias cosas y fingir otras para quedar bien, para que ellos se sientan bien.

 Al no encontrar lugar ni persona con la que yo pudiera ser yo misma y estar a gusto, empecé a escribir, a escribir compulsivamente, a escribir demasiado. Aún así renegaba del colegio, pero seguía sus reglas mansamente, quería rebelarme, pero cumplía sin chistar con los deberes; me quejaba por dentro de los malos profesores, criticaba el sistema de la educación, solía decir para mis adentros de que “esta clase no me sirve para nada en la vida”, pero igual iba todos los días al colegio a estudiar. Sentía que mis compañeros sólo me “usaban” porque estaban detrás de mí cuando necesitaban mi ayuda y me dejaban sola después, pero seguía apoyándolos.  Mi única motivación era ser la mejor, ya no sé si por lucirme o por satisfacción. Por fuera era toda humildad y nobleza, pero por dentro brillaba de orgullo y presunción. Once años duró, y las pocas cosas que tengo para recordar son las reuniones con mis amigas, en las que ellas contaban leyendas o historias de suspenso y terror. Lo poco que tengo para recordar, es a aquél chico que me gustaba fuertemente, las veces que salía a los recreos sólo por mirarlo desde el balcón o cuando lo seguía con la mirada mientras abordaba el bus; recordar todas y cada una de las veces en la que me habló.

Cuando salí del colegio, sentí alivio, y quería ingresar a la universidad de una buena vez. Sólo semanas después, me matricularían en la conocida academia César Vallejo para estudiar un ciclo verano. Estuve ahí dos meses, postulé a Matemática en San Marcos, e ingresé. No era muy difícil ingresar a la carrera, pero aún así mi presunción interna volvió a surgir y una voz replicó en mí: “Y estudiando toda la vida en colegio estatal”.

Desde mi último año del colegio ya había empezado un cambio en mí, cuando me di cuenta que mi hermano se esforzaba mucho menos pero aún así obtenía casi los mismos resultados que yo, gracias a él aprendí a tener confianza en mí misma, en mis habilidades y talentos. Ya para cuando llegué a la universidad era una chiquilla diferente, pero que aún así conservaba los ‘buenos’ hábitos del colegio: asistía a clases, cumplía con los trabajos, copiaba la pizarra, resolvía los ejercicios propuestos. Pasé invicta el primer año en la universidad, lo cual era plausible en una carrera como la Matemática (fácil de ingresar, difícil de mantenerse); pero las cosas comenzaron a moverse en otra dirección cuando pisé el cuarto ciclo. En el invierno del 2008 sucedió algo en mí, y ya no fui la misma. De hecho, aquel evento no fue el motivo de mi cambio de actitud, pero sí marcó el inicio de eso. Desde entonces, lenta pero progresivamente, me preocupé menos por estudiar. Sólo estudiaba lo justo para aprobar, para sacar un 11 a duras penas. Empecé a tener otras distracciones, aquellas que durante el colegio no pude gozar: Me vi más de 20 novelas coreanas, seguí todas las temporadas de Numb3rs, me aplasté a ver un montón de películas, salía y conversaba más a menudo con mis amigos, todo a sacrificio de mis horas de estudio.

 Esto es vida!

Pero si en el colegio me sentía incomprendida, mismo carnero negro de Donofrio, en la universidad fue muy distinto. Me sentía en mi hábitat, todos compartíamos ahí el gusto por la matemática y algo más, de uno u otro modo ya no sentía el temor a que me vean con los ojos de ‘eres rara’, y fue esa convicción la que me permitió saltar de los temas académicos, a los más personales. Como dije, en el colegio era extremadamente reservada con eso, no revelaba a nadie mis verdaderos sueños y deseos, ni aquellas cosas que me hacían interiormente feliz; pero en la universidad me abrí tanto que fui capaz de develar incluso aquella historia de amor desde niña guardada.

En el plano emocional me iba bien, sentía que el vínculo que me unía a mis amigos era mucho más fuerte y libre de caretas, por primera vez empezaba a sentirme cómoda con alguien siendo yo misma; me sentía llena.
En el plano académico, sin embargo, las cosas ya se me estaban escapando de las manos. Noté que un par de compañeros no iban a clases y  sin embargo obtenían notas brillantes, y yo quise hacer lo mismo, comencé a faltar a clases como ellos, con la única diferencia de que ellos estudiaban, yo no. A costa de estudiar apurada y a última hora, obtenía notas mínimas aprobatorias. Y eso me bastaba. Fue entonces que mi despreocupación comenzó a ser mucho más descarada; mientras mis compañeros estaban en clase, yo estaba comentando o escribiendo algún post , y todavía frescamente, en una de las computadoras de mi facu. Mientras ellos resolvían las preguntas del examen, yo que no entendía ni pío, me dedicaba a retar al profesor escribiéndole famosos problemas matemáticos aún sin resolver. Obviamente a medida que avanzaba, los cursos de los ciclos superiores se ponían más pesados y te exigían más dedicación, y ya estudiar a última hora o asistir a un par de clases no era suficiente, y comencé a jalar. En vez de escarmentar, mandé al carajo todo, y con el sexto ciclo a cuestas, empecé a ir a las clases sólo cuando me provocaba,  faltaba a los exámenes porque en consecuencia, no sabía nada, no hacía los trabajos, y jalaba una y otra vez los mismos cursos sin remordimiento alguno. Así se me pasé año y medio, tonteando y dando vueltas sin rumbo, mintiéndole a mis tías, a los conocidos que siempre preguntaban: cuándo vas a acabar?, a mis familiares…ellos siempre esperaban mucho de mí, y yo quería evitar esa incómoda situación…Me había ceñido al parecer a la filosofía de que “en cada momento, hay que hacer primero lo que nos gusta”. Y lo primero que me gustaba en cada momento, era todo, menos estudiar. Empecé a pensar que todo lo que uno hacía, tenía que hacerlo con amor, y si la cosa que estabas haciendo no te llenaba, pues simplemente no la tenías por qué hacer.

"Los problemas de este examen están aburridos"

Fue hace poco que me di cuenta (recién!) de lo mal que me estaba yendo…El 2011 fue el año que supuestamente debí acabar, y me miré, y vi que me faltaban aún dos años más …y esto…

Desde el año pasado es que estoy buscando mi motivación. M dice que soy así de relajada y despreocupada porque no he pasado hambre.  Quién sabe. 


28 comentarios:

  1. Hola Paty:
    Si hay algo que entendí en mi vida, es que este mundo no es para los primeros puestos. Los más exitosos son los que tienen una inteligencia emocional sobresaliente. Al carajo con los primeros puestos de matemáticas o letras. yo estudié en colegio nacional toda mi vida y fui también de los primeros puestos, ahora cuando veo a mis amigos me sorprende que los llamados "burros" estén muy bien en sus trabajos o tengan negocios prósperos. Bueno también tengo amigos que se dedicaron a las drogas y otros que se quedaron en la mitad.
    Una vez vi un reportaje de los primeros puestos de ingreso a la UNI. Muchos de ellos ni siquiera llegaron a terminar la carrera, otros hacían otras cosas, vendían comida, etc. etc.
    Como decía Bruce Lee, Victor Wooten y Perez Albela, para que te vaya bien en la vida, tienes que tener un equilibrio: Conocimientos, arte, deporte. Los tres van juntos. Tienes el arte, deporte no lo sé. No sé si el ajedrez es un deporte. y los conocimientos tienes que seguir con tus clases de matemáticas.
    En esta vida tenemos que hacer cosas que nos gustan y también cosas que no nos gustan (pero tenemos que hacerlas). Nuevamente el equilibrio (el bien, el mal, ying yang).
    Así que estudia lo suficiente, anda a clases, no te desvivas en ser la primera, basta con que aprendas, sigue escribiendo, cantando, tocando guitarra, enmórate, diviértete, expresa sentimientos, ríete, llora... y practica un deporte.
    Un abrazo.

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    1. Muy bueno tu comentario mi estimado Marcelín, voy a recordarlo siempre.

      "Conocimientos, arte y deporte".

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    2. solo para agregar lo último. Tú sabes porque muchos músicos exitosos terminan en las drogas, el alcohol, deprimidos, se suicidan?. Tenemos todos los rockeros del club de los 27 y por mencionar algunos latinos José José, Camilo Sesto, etc. Sabes porque? porque ellos solo desarrollaron el lado derecho de su cerebro, donde está el lado artístico. El otro hemisferio no lo desarrollaron. No hay equilibrio... se van a la mela. Un abrazo.

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    3. Ah, buena Marcelín.

      Pdta: Corrección ortográfica (es que tú me dijiste): Tu "porque" debe ser un "por qué", lo hiciste dos veces.

      Un abacho.

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  2. son etapas, paty, provechosas todas siempre q se saque conclusiones de cada una de ellas. es bueno q estes consciente de tus cambios, es una señal de madurez. eres joven y estas a tiempo de hacer ajustes.
    un beso, paty

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    1. Gracias Ludo por tus palabras. Yo también te envío un beso.

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  3. Paty, todos vamos cambiando. Como dice Ludobit, son etapas. Etapas que tienes que cruzar sola para ir creciendo y ser más fuerte, más capaz, más madura, más todo... Con tropezones, con caídas, con altibajos, pero lo bueno es que podemos darnos cuenta. Como tú lo estás haciendo. Estás a tiempo, ponte las pilas y piensa que no eres la única en este mundo que ha pasado por esto. Todos, toditos lo hemos hecho. Pero la idea está en agarrar viada y alzar vuelo. No se trata de ser la primera (como dice Eduardo), se trata de simplemente ser la mejor, para ti.

    Un besote!

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    1. Eso! Es mi momento. Gracias Marité, un beso también a ti.

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  4. Lo más importante es que te has dado cuenta, Patty. Como bien dice Marcelo, debes encontrar un equilibrio entre las cosas que te gustan y las que no para sentirte llena y salir adelante. No soy quién para aconsejarte en lo académico (jalé un curso que era prerrequisito y técnicamente me he atrasado un año), pero esas cosas pasan, solo nos queda afrontarlas con buen humor y dedicación. Eres inteligente y constante, tienes con qué superar las dificultades de la universidad.

    Pásate por Sociales de vez en cuando ;)

    Un abrazo.

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    1. Lo único malo, Edch, es que siempre busco hacer sólo lo que me gusta. Para mí la vida es todo belleza...pero me están haciendo ver que todo es cuestión de equilibrio.

      Suelo pasar por Sociales, para ir a Letras buscando wifi ;)

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  5. Tu escrito está buenísimo, y muy atractivo, cada quien sabe lo que tiene, no te aconsejaré esta vez, de hecho casi nunca lo hago, lo que si estoy de acuerdo es que debemos hacer lo que nos mueve y hace feliz creo que pasé por eso y aún lo lamento no haberme obligado un poco a hacer lo que no quería y me convenía. Sólo pon en balanza y equilibra. Abrazos, los que necesites.
    Creo que pocas veces tenemos lo que merecemos, y en el tiempo que lo merecemos. Soy de poca paciencia. Creo que en eso coincidimos too.

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    1. "Equilibrio" es la palabra que más estoy leyendo por el momento. Hasta hoy llevo la filosofía de que todo lo que se hace, hay que hacerlo con pasión, porque te gusta. Pero creo que debo pensar seriamente en un equilibrio.

      Tomaré los abrazos necesarios. Gracias Bellarte, un beso hasta Narrador de Quinta.

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  6. Hola Paty. Muy buen post.

    A lo largo del camino por el que transitamos en la vida, muchas veces vamos por donde nuestra familia quiere que vayamos, porque se supone que es lo mejor para nosotros. En época escolar, es absolutamente comprensibles, porque en honor a la verdad, de madurez no tenemos ni una pizca. Pero ya cuando entramos a la universidad, ya somos nosotros, ya no están ni papi ni mami para hacerte la tarea. Ellos pagan las mensualidades, pero el resto depende de nosotros y allí es donde comienzan las responsabilidades. Pero en ese momento, somos jóvenes que hemos dejado unos pocos años atrás la adolescencia y muchas ganas nos guiamos por el impulso.

    La vida es una sucesión de decisiones y lo importante es estar con la conciencia tranquila que se tomó la decisión correcta, en ese momento y que hicimos nuestro mejor esfuerzo. Y sobre las autoexigencias de querer ser el mejor, el number one, el "más más", para mí, son tonterías y puro ego, nada más. Lo importante, como dijo Eduardo, es que para uno, quede la tranquilidad que se hizo todo lo mejor posible. El resto son solo factores numéricos que solo sirven para inflar el ego, mismo pavo real, orondo e insoportable,

    Te mando un abrazo muy grande y que tengas un muy buen fin de semana.

    LUCHO

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    1. Hola Lucho, nada más qué agregar para no ser redundante. Al tacho los primeros puestos xD

      Un abrazo queenero.

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  7. Todo es parte de nuestra experiencia de vida y las catarsis son muy necesarias para reinterpretarnos y seguir viviendo lo que la Vida nos pone delante.

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  8. Me encanto el post, podrias creer que me siento identificado con tu historia, yo no hubiese podido expresarlo mejor que tú, bueno que puedo decirte..., lo que me llama la atencion no es por lo que pasaste, ni sus consecuencias; lo que realmente me llama la atencion es... porque ahora?
    Porque ahora te desides a escribir este post? que pudo a ver acontecido en la vida de Paty, para que se anime y desida compartir este post ?
    La respuesta solo tu lo sabes...
    Con respecto a la motivacion, o sigues "buscandola" como dices..., o comiensas a ponerte las pilas de una vez. Me hace acordar aquella tipica frase : Desde el lunes voy a comenzar la dieta, desde el lunes voy a comenzar ir al gimnasio, desde el lunes ...
    y la pregunta es porque no comienzas desde AHORA, te aseguro que si lo haces en el trayecto va aparecer la Motivacion.

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    1. Hola John :P Te cuento que no es la primera vez que escribo algo así por aquí, de intentos como éstos, tengo varios botones: En busca de la pasión , En busca de la inspiración y A la matemática que fui .

      Justamente, hace medio año, poco más, le escribí a ese amigo que mencioné en el post de la pasión preguntándole cuál era su secreto, y me dio un consejo: "busca esa materia que te fascine y dedícale horas de tu día, ya luego junto a tus amios "relájate" con los cursos de la U. Verás que todo cobra sentido en tu ser". En otras palabras, ésto venía a hacer lo mismo que mencionó Eduardo, "el equilibrio".

      En ese entonces no lo entendí, o me encapriché a lo mío, o sea, a no tener qué equilibrar nada y llevar una vida plena haciendo lo que verdaderamente me gusta, pero tal vez todas sus palabras son un indicio de que decería comenzar aceptándolo.

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    2. *Me equivoqué, era en el post de la inspiración .

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  9. Paty, a veces la cagamos y hay que afrontarlo. A todos nos falta un motivo o algo para poder vencer ese miedo.
    La vida es asi con caidas, tropezones pero nosotros siempre debemos salir adelante.
    No te preocupes porque pasará. Ya webeaste, ahora anda a clases y no faltes!

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    1. "Ya webeaste, ahora ve a clases y no faltes!". Me encantó ésa, la necesitaba escuchar de alguien.

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  10. Me sucede lo mismo. De pronto siento que mi vida ha tomado otro rumbo, que me gusta lo que estudio pero que no es suficiente, y en busca de otras motivaciones, a la universidad le da igual y sigue avanzando. Jajaja, podré estar retomando nuevamente las clases, pero no es lo mismo, se debe invertir tiempo para recapitular lo del año pasado, y así sucesivamente, joder xD

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  11. Y de repente, todos en algún momento nos topamos con esta situación. Quizá algunos no lo aceptamos y decidimos rebelarnos, aún con un panorama incierto -es como apostarle al sello a una moneda en el aire, pero con la variante de no volver a lanzarla con las mismas condiciones- y otros, que nos quedamos, con el miedo de dejar guiarnos por el instinto. No puedo decir qué es lo correcto o qué camino elegir, pero hay una verdad universal, la felicidad.

    ¡Pucha! Creo que llevo la estadística enquistada en el subconsciente -por esto de la moneda- (momento de insatisfacción del día).

    Saludos Patydrómeda, soy Tony. Te conozco gracias a Mireya. Espero te acuerdes. -¡Ah! y me encantan tus posts, espero embargarte cuando te vea, para poder conversar o decir, al menos, un "It's nice to meet you". Un abrazo.

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    1. Anthony! Claro que me acuerdo de ti, eres la única persona que me presentó Mireya. Confieso que me reí y me enredé un poco también con la parte de la moneda jaja, creo que a todos los que de algún modo estamos muy involucrados en nuestra área nos pasa...pero en fin, todos los que han comentado coinicidieron en que alguna vez les ha pasado, quizá a unos con más intensidad que otros, pero les ha pasado.

      Claro, serías genial que me pases la voz cuando me veas. Yo apenas te vea lo haré. Mejor si nos ponemos a conversar de algún tema en particular. Salúdame a Mireya, que a ella tampoco la veo así nomás jeje.

      Un abrazo Anthony.

      Pdta: Tu comentario me hizo sonreír. Algunos amigos de la facu leen mis posts pero nunca comentan, tú has tenido el valor de hacerlo, y me parece que ésta no es la primerz vez.

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  12. Bueno paty,recien me pongo a curiosear tu blogg y me gusta mucho pues es como si te escuchara hablarme en este momento,asu amix que etapa tan dura la que tienes que pasar pues es asi,la vida es tan rica si tu quieres que sea,lo tuyo es casi normal todos pasamos por esta etapa de nuestra vida querer acer lo que nos gusta y hace sentir bien en el momento,el problema es cuando te das cuenta que te estas quedando muy pero muy atras,organizacion es la clave para esto amix y priorizacion pues siempre hay un mañana y uno sabe comer,vestirse para eso en esta vida tienes que construir algo para tener en que apoyarte mas adelante,asi k a sacudirse un poco respirar bien y sacar todo ese gran talento que tienes en las matematicas,si se puede recuerdas esa frase nuestra en complemento jejee a si k nos ayudo o no?.
    chau Paty y gracias a Dios que existes como persona pues si no te hubiera conocido y aprendido tan buenas cosas de ti,amix-

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    1. Rosada!! jajaja sé que eres tú con sólo leerte! Gracias amiga por tus palabras, las aprecio un montón, y lo aprecio tanto como tu madurez y esa energía interna que siempre vive en ti. Supongo que sí, es sólo una etapa, una etapa que estoy tratando de lidiar. Thanks por tus consejos que siempre me llevan a ver cosas que normalmente no vería. Gracias, sobre todo, por ser tú.

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  13. Admito me me reí en eso de "Me vi más de 20 novelas coreanas" XD es que ahora esas cosas parecen más adictivas que la marihuana y lo digo por varias amigas que andan igual. Luego terminé de leer el post y vi algo muy maduro de tu parte que es admitir la situación y es que no puede haber ningún cambio para un problema si primero no lo aceptas. Como varios dicen, estás a tiempo y creo que vas a reencontrarte con tu motivación una vez que te reencuentres con esa faceta estudiosa que siempre estuvo en ti.

    Llegué aquí por Maxwell recomendando este post, y de verdad es muy bueno y sincero. Saludos!

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