lunes, 30 de enero de 2012

Mi cama huele a ti

Yo estaba haciendo la “cola” para ingresar al comedor, que por entonces estaba en remodelación, en aquél verano del 2009, y tú estabas justo detrás de mí, haciendo la misma cola que yo, con la que fue una vez tu chica. Me acuerdo haber oído incluso algo de su conversación, hablando no sé qué cosas de Dios, y yo asumí que estudiabas Filosofía, Teología o sabe Dios; no se me dio por más. Ésa sería la primera vez que sabría de tu existencia.

Momentos después E me comentaría que “aquél chico que estaba detrás de ti” era el primero de la escuela, o sea, el chico casi genio que había superado en notas a la mismísima T y al genial C, o sea, debías ser algo así como un fenómeno. Para mí eso no sería suficiente, seguro habías llevado cursos con los profes más fáciles, y hasta, quién sabe, habías llevado cursos de verano. Pero espera nomás que vengan los cursos de carrera, o sea, cuando estés a la altura de C y T, ahí hablamos.

Fue así que la primera vez que me contaron de ti dudé de tu inteligencia. Te creí tan sólo un chico con suerte, o muy aplicado, a lo más. Pero después, claro, tenías que restregármelo en la cara. Fue ese año en que coincidiríamos en un curso, y sólo así noté que había algo especial en ti. Creo que fue allí cuando me comenzaste a gustar.

Siempre llegabas tarde a clase (en aquella época yo todavía asistía a las clases), y cuando entrabas, siempre esbozabas una sonrisa para ti mismo, algo que ya de por sí era bastante extraño. Hacías ruido con los zapatos al caminar, como queriendo gritar tu presencia, como queriendo llamar la atención, y por supuesto que lo lograste, porque entonces yo ya había comenzado a fijarme en ti, casi sin darme cuenta. Pero había algo potentísimo que me había atraído más a ti: Tu olor.

La mayoría de personas tienen un olor neutro, es decir, cuando estás cerca a ellas no huelen a nada. Todos los chicos de la base eran in-oloros. Pero tú eras la excepción. Hasta mi olfato ya advertía de tu presencia antes de que entraras al salón. Era un olor fascinante, sabes, como una mezcla de menta y limón, entre lo cítrico y lo dulce. Olerte cerca me relajaba, y cuando no a veces, me excitaba. Dos años después, cuando entramos en confianza, me darías el nombre de tu colonia. Y hoy escribo esto con ese suave y  envolvente perfume entre mis manos. Hasta mi almohada huele a ti.

Durante un año, ni uno de los dos dijo nada.  Sólo una vez me preguntaste:

-Amiga, el profesor dijo algo sobre el examen? (tu voz era gruesa y varonil, pero llena de confianza)
-No, no dijo nada.
-Ah ya. Gracias.

_____

Me encanta tu sonrisa. Desde aquél entonces ya me encantaba. Era una sonrisa que tenía un poco de ángel y un poco de misterio. Cuando sonreías, tus ojitos se cerraban un poquito y podía ver un poco de destello en ellos; verte sonreír me contagiaba, me gustaba mucho.

En el 2010 yo empecé. Te mandé un mensaje a tu Face, y claro, buena onda como eres, me respondiste y me mandaste una solicitud de amistad. Así fue que comenzamos a hablarnos. Mi atracción por ti era básicamente intelectual, pero  para qué negar también la atracción física que sentía que me llevó a romper el hielo y dar el primer paso.

Con un grupo de amigos comenzamos a salir, yo te fui conociendo más y más y en ese lapso de tiempo supe que quizá nuestra amistad quedaría en eso,  que lo nuestro (mejor dicho, lo mío) no podía trascender más allá de la relación de amigos que teníamos, amigos que sólo compartían algunos gustos e intereses en común, pero nada más.

Sin embargo, confieso que me saca pica el que alguna de tus “amigas” se te insinúen tan descaradamente, que traten por todos los medios acercarse un poco más a ti. Y yo que no soy celosa, me pongo celosa, porque en realidad no quiero que te fijes en otras chicas, no quiero que salgas con otras mujeres, no quiero que te enamores de nadie más…porque me gustas. Como no te lo imaginas.

Confieso también que me ilusionas con cada mensaje que envías a mi celular, con cada coqueteo que me haces sólo por jugar, cuando me dices “no te compres esa colonia, si me lo puedes oler a mí”, cuando me sonríes, cuando me tomas de la cintura al bailar, cuando me das un beso en la mejía, cuando te acercas a conversar, cuando me miras….sin mirar; y me ilusiono contigo, me haces sonreír, me haces feliz en un instante, aunque en el instante siguiente mi conciencia le dé un cocacho a mi paranoia y me vuelva a la realidad. Porque sé, niño, que aunque siempre me trates bien, simplemente tú eres así, travieso y juguetón; que ése eres tú y yo no tendría por qué cambiártelo, jamás.

Adivino que nunca lees este blog, por más que sabes la dirección, adivino que sí presientes en algo esto que siento por ti, y adivino también que tú no sientes lo mismo que yo, pero igual quiero decirte que me gustas, me fascina cada detalle de ti, que estoy encantada de tu olor, que me atrae tu forma de ser, que tu inteligencia muy superior me excita, que cada excentricidad tuya, que en otros tal vez odiaría, me hace verte de forma especial.
Sin embargo ésta es la última vez que pienso escribir sobre ti. Ya eliminé tus fotos de mi PC.
[La siguiente canción no tiene que ver con el post, pero es mi canción favorita de la semana :) ]


20 comentarios:

  1. ¿aun hay hombres q usan colonia? :p (de repente soy el unico q no usa)
    un abrazo, paty

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    1. ...ya somos dos.
      (salvo casos muy especiales)

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    2. Jaja claro que sí Ludo, a diario me cruzo con ellos (en la universidad, el carro, etc) Un hombre que huele rico (y se baña por supuesto) tiene varios puntos a su favor :P

      Un abrazo para ti, para Óscar también xD

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  2. Me encantó la historia!
    Me hace acordar mucho algo que me pasó a mí. Ya te contaré. Pero nada, si has decidido olvidarte, pues la mente a veces puede más que el corazón. Tú solo ten fe en lo que quieres de verdad, y todo fluye...

    Que bella canción en verdad.
    Me gustó mucho!!!

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    1. Era sólo un gusto Marité, si fuera algo más que eso, te aseguro que ni siquiera hubiera publicado el post.

      Esperaré a que me cuentes! ;)

      La canción? Bonita no?

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  3. Ha sido un post muy emotivo, me gustó mucho. No das razones acerca de tu súbita decisión de mandarlo todo al tacho, pero está bien, no estás obligada a hacerlo. Solo nos queda apoyarte a la distancia.

    Saludos.

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    1. Gracias Edch. Apóyenme a la distancia, pero no se alejen mucho, sí? :)

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  4. Cito las palabras de una mujer muy inteligente... (Y por si las cochinas dudas no soy yo)
    "me quería enamorar, pero mejor me aviento de las escaleras, es más rápido y duele menos"

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    1. Jaja bueno, a mí me gusta el de más tiempo y el que duele más.

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  5. Hola Paty. Muy buena la historia.

    Hay veces en que por más interesados que podamos estar, si la otra persona nos ve con otros ojos, es mejor evitar seguir torturándose. No es fácil pero al final es lo mejor.

    Te mando un beso grande.

    LUCHO

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    1. Sabio Lucho!

      Yo también, un beso para ti.

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  6. Uy lo contaste todo! esto lo escribiste con el corazon en la mano.
    Si vez que el siente atraccion por ti y no hace nada, da el primer paso. O tal vez te puede ver como una amiga.
    intentalo, nada pierdes

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    1. Mi filosofía es "contarlo todo no es bueno", siempre me guardo algo y este relato no escapa de eso.

      Bueno, fue un gusto fuerte, pero nada más. Aunque "casito" me enamoro(será?). No soy de dar señales ni "intentar" nada mientras no esté enamorada de verdad. Además él es de los que dan la iniciativa, y si no lo ha hecho hasta hoy, es porque simplemente no pasa nada.

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  7. El amor verdadero tiene muchas señales o cualidades y una de ellas es que dura para siempre y bueno, lo demás es mera historia. Bacano video.

    Un abrazo...

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    1. Coincido contigo Jorge. Ésta no es una historia de amor.

      Un abrazo, poeta.

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  8. Post con título de canción de Tito El Bambino. Muy reggaetonera te veo ;)

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  9. Jaja sólo me robé el título. De Tito El Bambino no sé nada, de reggetone, menos. Aunque sí le doy algo al reggetone-balada :)

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