miércoles, 6 de julio de 2011

Las de adentro

Tengo los ojos llorosos, pero quiero aclarar, no he llorado. Hoy no he llorado ni una gota, sin embargo siento los ojos golpeados, demasiado tristes. No me siento muy bien con ojos así. Escribo esto porque quiero quitarme de encima esta sensación de melancolía, pero trato y trato y mis ojos siguen siendo los mismos que parecen llorar, por dentro. Quizá he llorado antes de despertar, y he despertado y no me he dado cuenta. ¿Cómo podría haberme dado cuenta? Los ojos me pesan, pero no de sueño, sino de pena. Y no sé de dónde es que ha venido esta pena. No quiero decir que estoy alegre, a pesar que hace unos minutos me había puesto a bailar al ritmo de una música muy feliz. Pero no, tampoco es que esté triste. Pero mis ojos me lo dicen. Y yo no sabría explicar esta tristeza, que no me gusta, que no es bienvenida, mucho menos ahora, en este invierno en que a una ya se le antoja estar triste. Y dime quién necesita  más motivos para estar triste.

Está garuando. Son gotitas livianas, tenues, casi imperceptibles, pero gotas al fin que en manada son capaces de hacer un charco en los jardines de la casa. Llueve, pero mis ojos no desean ni tienen ganas de llorar. Ay, mis ojos. Cómo diantres me sacaré ahora la tristeza mal venida de mis ojos…

4 comentarios:

  1. Por aquí sufriendo la misma lluvia por dentro.

    Saludos...

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  2. Bueno... es un comportamiento aprendido. Al contrario, me gusta cuando hay lluvia y todo se moja porque se llena de vida (lo único que detesto son los hongos que se forman con la humedad constante porque pueden traer problemas respiratorios si los tenemos dentro de casa).

    Es interesante cómo, cuando aparece el agua, la humanidad se esconde porque no quiere mojarse (por eso muchos huelen mal además de lavar la ropa muy poco, oliendo a grasa rancia, pezuña y sudor ácido).

    Cuando aparece el agua, aparecen los insectos y las plantas se ven mejor porque se limpia un poco del hollín que les ponemos encima.

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  3. La lluvia se disfruta también en modo compartido.

    Saludos Jorge.

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  4. Hola Víctor, también comparto tu perspectiva de la lluvia, al menos con respecto a l0os hongos ^^ Me encanta la lluvia, siempre y cuando esté lejos de casa (porque en mi casa implica limpiar todo el barro impregnado en el piso =P)

    Pero sí, la lluvia más allá de esto tiene un efecto purificador.(Aparte de ser musa de ciertas poesías)

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