jueves, 7 de julio de 2011

El chico de los guantes



Viene ahí con un vasito de tecnopor con café. Se le acerca a ella y le hace beber un sorbo del café. Deja el vaso sobre la mesa y coloca sus manos sobre las mejías de ella, seguramente para que sienta la temperatura de sus palmas que han de haberse enfriado por este invierno. Se acerca a ella y le da un beso en la cabeza, sobre sus cabellos, y luego va y recoge la carpeta que está a unos metros, y se sienta. Se coloca unos guantes y vuelva a beber un sorbo más del vaso. Yo contemplo la escena desde arriba, desde el balcón en la que estoy recostada. Ellos, desde el hall de la facultad, parecen quedarse muy entretenidos revisando sabe Dios qué cosas en el celular de ella. No saben que los miro. Pero él, entonces, quizá intuyendo los ojos que lo miran, acaba de alzar la vista. Yo desvío la mirada. Y peco al mentirle sobre mis verdaderos deseos.

2 comentarios:

  1. es el tipo de mirada que siempre se siente como si alguien te llamara o tocara el hombro. lastima que es invierno, si no, unos lentes de sol hubieran sido los complices perfectos :)
    un abrazo

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  2. Jaja, pues sí! Gracias Ludobit.

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