viernes, 10 de junio de 2011

Miraditas bibliotecarias

Estoy en la Biblioteca de mi facultad, conversando con un par de amigos (nuestra biblioteca es un poco rara)y de pronto me percato que él está ahí, en una mesa contigua. Él, un metro ochenta y cinco por los menos, de contextura gruesa,  está de espalda y no sabe que yo estoy ahí, justo detrás de él. Ese chico me ha mirado antes. Me ha andado mirando desde el curso que llevamos juntos, Álgebra Lineal. Él pensará de seguro que no lo he notado, pero el muy menso no sabe disimular. Mi intuición femenina me ha venido diciendo que yo le gusto, pero es claro que él no me gusta a mí. Es demasiado alto para mi gusto. Demasiado ruidoso. Demasiado extrovertido, demasiado hablador, demasiado todo. No me gusta pues. Pero hay una chica alta (“alta” porque su estatura supera ampliamente a la talla promedio de mi facultad) de pie a su lado. Están conversando no sé de qué. A esa chica la conozco, hemos intercambiado unas cuantas palabras alguna vez. La conozco poco pero me cae bien. Ellos dos parecen conversar de algo muy entretenido, al parecer. Sus rostros están demasiado próximos, lo suficiente como para pensar que son algo más que amigos, aunque no tan cercanos como para sospechar de algo más. Él está acercando su boca a la oreja de ella y cielos!, le ha dado un beso. Un beso. Ahora sí sospecho algo más. Ahora ella le conversa algo al oído. Esto me huele a intimidad. Pero…qué rayos hago yo viéndolos a los dos? Acaso tengo celos de ese chico que no me gusta?

No, no voy a mirar.

...

Serán sólo amigos? De repente ya son... Seguro que ya no me quiere. Bueno, ah ya él que se lo perdió.

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