martes, 28 de junio de 2011

Los ojos de mi princesa

Tomándome el dichoso Red Bull me propuse leer la obra que me regalaron J. y E. Mi primera impresión respecto a las doscientas cuarenta y tantas páginas que voy: La mejor novela romántica que he leído. Bueno, entre las tres que voy: “El diario de Noah” de Sparks es buena, pero creo que le falta esa esencia especial…a ver, cómo me explico. Tal vez sea que yo le tengo un prejuicio a los (norte)americanos, pero me parece que ellos son demasiado sexuales y ponen demasiado énfasis en los detalles físicos…como digo, tal vez son clichés míos. “Un paseo para recordar” es una variante del diario de Noah (y mira que es el mismo autor) y la verdad me deprime tan poca creatividad, de las tres sería la menos mejor. “Los ojos de mi princesa”, en cambio, tiene una trama distinta y más entretenida que me han mantenido enganchada desde un principio. El autor es mexicano, y de nuevo, otro cliché mío: Los mexicanos y los peruanos poseen una particularidad en su voz (en ese dejo característico) que les da un toque romántico. No es determinante, pero ayuda. Ponte: Escuchar un “te amo” suena mejor (para mí) en la voz de un peruano o un mexicano que en la de un argentino o colombiano. Simplemente es más romántico. Y si nos vamos a Asia, Corea es mejor. Nada que ver con China o Japón.

Ok, ya me fui por las ramas. Hablaba de la novela y no sé de dónde me salí con Corea. Decía que “Los ojos de mi princesa” es una buena novela. Mañana la termino de leer sí o sí. Ahora estoy esperando a que venga la enamorada de un amigo quien nos va a venir a grabar. Todavía no sé qué voy a decir. Ya algo se me ocurrirá.

2 comentarios:

  1. LOS MEXICANOS SE PARECEN MUCHO A LOS PERUANOS EN UN MONTÓN DE COSAS; ES CÓMODO CAMINAR EN SU PAÍS, CONVERSAR CON ELLOS.

    LOS GRINGOS… SON VANIDOSOS -UN TIPO DE SOBERBIA- Y POR ESO SE DAN AL SEXO MÁS QUE A LA COMUNICACIÓN, SON SUPERFLUOS Y SENSACIONALISTAS.

    Y DE LA OBRA… DESCONOZCO MAYORMENTE.

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  2. Ajá, yo no conozco mucho mundo pero también intuyo que los brasileños son tan cálidos y amables como los peruanos y mexicanos. Dicen que la Historia también tiene que ver.

    En "Los ojos de mi princesa" hay muchas enseñanzas implícitas, se la recomendaría a cualquiera.

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