sábado, 18 de junio de 2011

La manzana dulce y el extraño vecino

No tengo mucho qué contar, o ya, por decir algo, en mi carro de regreso coincidí con el chico que fue a la Universiada con nosotros, el mismo que apareció en las fotos oficiales a nuestro lado sin ni siquiera pertenecer a nuestra selección. Creo que él era el delegado de la selección de básquet, pero en fin, la cuestión es que vi una cara conocida sin querer queriendo mientras yo me quedé sentada durante la hora y media de viaje en la que él permaneció parado a lado mío. Esperé a que bajara en un paradero antes que yo, pero mira tú, nunca se bajó y se bajó conmigo. O sea, hasta éramos vecinos! 


Lo perseguí (glum, digo,lo seguí con la mirada) para ver por dónde diantres era que vivía el niño, y cómo así, de tantos años de viaje, nunca me había cruzado con él. En eso me cruzo con un payaso que vendía manzanas dulces (y algo pasadas, para variar) que me decía en una voz graciosita: “para su príncipe, señorita”. Yo no tengo príncipe le iba a decir pero para librarme de una vez y perseguir al otro chico le dije “ y cuánto cuesta?”  como para abreviar el trámite y sacar mis monedas de una buena vez. “Agarre primero”, me dijo el payaso, y yo me reí (ahora me doy cuenta que me río con facilidad) y bueno, le pagué el sol que me dijo que costaba esa manzana mientras me miraba la cara (me sentí estafada: la manzana era chiquitísima y tenía aspecto de guardada) y bueno, cogí mi manzana mientras yo buscaba con la mirada al vecino que acababa de descubrir.

Caminé, caminé y caminé comiéndome la manzana encaramelada pasada hasta que no sé cómo y lo perdí de vista. Ya fue, pensé.

No, no, no es que quiera algo con él, sólo lo seguía por pura curiosidad. Digo, por siaca'.

El momento más feliz de hoy transcurrió casi durante todo el día. Fue un día de ensimismamiento, o sea, todo el día estaba concentrada en mí misma. Estuve sola, como que me aislé del mundo, de mis amigos, de la realidad. Un amigo me llamó para jugar ping-pong y le dije no. La verdad, es que quería estar sola, y la pasé bien conmigo misma. Creo que soy solitaria por naturaleza. Mi yo profundo me lo pide. Quiero más días como hoy.

4 comentarios:

  1. TUS DÍAS CONTIGO MISMA TE PERMITIRÁN CONOCERTE Y ENCONTRARTE, ACEPTARTE Y ENCAMINARTE A LA FELICIDAD QUE TODOS BUSCAMOS. NO ES UNA RAZÓN PARA ENSIMISMARTE SINO PARA HACER UNA INTROSPECCIÓN, AUTOCRÍTICA, CAMBIO Y LUEGO DARTE AL UNIVERSO SIN JUICIOS, PREJUICIOS, ESTEREOTIPOS NI COMPLEJOS.

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  2. ME GUSTA CÓMO SE VEN LAS MANZANAS ACARAMELADAS, ESTÉTICAMENTE SON BONITAS... PERO NUNCA HE COMIDO NINGUNA.

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  3. Un punto interesante, pero para mí más que bonitas son ricas (la verdad que no las había visto como algo bonito)

    Deberías comer una, son buenazas!

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