jueves, 5 de mayo de 2011

La Nueva Educación

Si no fuera por las amistades que cultivé, consideraría a la época escolar como la etapa menos productiva y feliz de mi vida. De hecho, quizá no pueda opinar mucho de la educación en general porque sólo he llegado a estudiar en colegios públicos, pero aún así en las experiencias que he acumulado enseñando a alumnos de escuelas particulares puedo exponer una buena síntesis de lo que es para mí la educación tradicional.

Estando en el colegio no me sentía libre. Para empezar me aburrían la mayoría de las clases, me cansaban (y me agobiaban) demasiado las tareas escolares que yo cumplía por puro compromiso y a regañadientes. Le agarré antipatía al sistema y a los exámenes, a la disciplina y todo aquello que acarreara obligación. En silencio deseaba desafiar la autoridad, protestar contra algunas ‘tontas reglas’ y emplear mi tiempo en actividades con mucho más ‘sentido y utilidad’. Era una reprimida. Nunca llegué a expresarme con toda la sinceridad con que hubiera querido, porque las veces que lo intenté, recibí de inmediato miradas de extrañeza y rechazo. Soporté calladamente muchas horas de estudio ‘a la fuerza’ y me esforcé únicamente por conservar notas honrosas que me hicieran pasar los cursos. Lo único que me estimulaba en realidad no era el aprender en sí, sino salir con notas victoriosas que me hagan merecedora del primer puesto a fin de año. Qué triste.

En el colegio una no puede evitar sentirse encasillada, como enjaulada en su propia aula. No hay chance para el debate, el foro abierto, la lluvia de ideas porque todo se reduce a unas somnolientas exposiciones aprendidas a paporreta (en eso se redujo mis clases de Ciencias Sociales, por ejemplo) El profesor deja de ser así el cómplice que una busca para aprender, para pasar a convertirse en un obstáculo en tu búsqueda, o en el peor de los casos, el tío antipático que no te deja expresar sin temores tus inquietudes o hacer preguntas que lo contradigan o lo dejen pensando.

El colegio no es un lugar donde una logre encontrarse o descubrirse a sí misma, al contrario, se nos distrae en esa búsqueda imponiéndonos  cosas que no deseamos ni tenemos interés de aprender. Prácticamente terminamos etiquetados y tratados como si fuéramos una ‘masa’ y no como un grupo de seres humanos con características y personalidades especiales.Tuve compañeros que a pesar de no ser muy listos en Matemáticas o Letras, por ejemplo, eran muy habilidosos dibujando o tocando algún instrumento. Lamentablemente esos rubros no están incluidos en la currícula educacional (al menos no en la pública) por lo que su talento pasó desapercibido. Éstas son una de las cosas que reclama la teoría de las inteligencias múltiples.

Quizá fue soberbia mía, pero yo me consideraba autodidacta. La mayor parte de las cosas que APRENDÍ fue fuera de las aulas. Del colegio, sólo recordaba cosas para unas cuantas semanas. Las matemáticas que me gustaban (no las que nos enseñaban) las aprendí en Internet, una plataforma más flexible e interactiva que me enseñaba todo lo que yo quería aprender. Los valores, de los que forzosamente en el colegio nos hacían leer historias o dedicarles una página antes de comenzar un nuevo mes, los aprendí de las lecciones prácticas de la vida.

Así, para mí la escuela sólo fue una etapa en la que conseguí y afiancé amistades ,y acumulé algunas bonitas experiencias. Más allá de esto, creo que no me sirvió de mucho, porque incluso tuve que pasar un par de meses por una academia antes de tentar el examen a la universidad. Si debo ser escueta, diría que once años, y tras cuchucientas lecciones inútiles, sólo aprendí a leer, y memoricé la tabla de multiplicar.

Próximamente: La Nueva Educación (parte II )

8 comentarios:

  1. También pienso que es una pérdida de tiempo (estudié en colegio privado en otro país). Lo único que obtuve fue una lectura extensa, durante el último año, de libros sobre psicología y psiquiatría… es lo bueno que saqué del colegio (los conocimientos generales se pueden obtener leyendo, de internet -hoy- o conversando y confirmando la información… pero el colegio es más fácil porque todo está digerido aunque con agruras, igual que en la universidad… con acidez).

    Los últimos 2 años se me hicieron insoportables porque era un aburrimiento total mientras que todos estaban eufóricos por las fiestas, el sexo -oh, gran descubrimiento- los viajes a fin de año y las discotecas. Los profesores eran de lo más superfluos (también lo fueron en la universidad) y todo olía a feromonas.

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  2. Era un despertarme diario para hacer algo insípido pero obligatorio -aunque jamás lo sentí una obligación sino una imposición-; la atención de los otros alumnos estaba diluida en temas banales y la de los profesores también, que aprobaban el comportamiento de los que tenían más "calle" y eran pendejos (siempre, incluso en el Perú, ese es el comportamiento aprobado y difundido a pesar de estar errado y producir vidas que son un error).

    Los colegios no son sino recopilaciones someras de muchos temas que pocos aprenden porque las pautas que vienen de Naciones Unidas son una desgracia, el Ministerio de Educación no adapta esas pautas para el Perú y menos a sus profesores para que puedan enseñar bien después de aprender bien.

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  3. Fuera de las aulas, también, aprendí mucho de lo que sé, sobretodo de la lectura. Muchas veces estuve tentado a dejar el colegio o a cometer actos peores porque la frustración producida por la impotencia de vivir una mentira insulsa, llenaba mi cabeza con ideas oscuras… macabras (me interesaba sobremanera la muerte y el sufrimiento que causa).

    Hasta hoy me interesa la muerte pero, sabiendo lo que es, he sabido separarla del lado oscuro que aporta el humano a través de películas y tradiciones orales que sirven para entretener y poquito más.

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  4. No se te pasó la mano en darle con palos al colegio porque pocos son los que enseñan bien aunque muchos dicen que el colegio fue la mejor etapa de sus vidas (es decir, vivieron sufriendo por mano propia y preferirían retornar a la época escolar donde no tenían responsabilidades… sólo por eso).

    Conclusión: el colegio de poco sirve si uno no se llena con información extra curricular.

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  5. ¿Cual es la alternativa al colegio?

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  6. Víctor: Me da la sensación que tenemos una opinión similar sobre nuestras experiencias en el cole', aunque mi posición es aún más radical: Para mí se debe cambiar el enfoque curricular a una medida que pueda adaptarse a cada uno.

    Pdta: A mi tía esto que he publicado no le pareció haber gustado PARA NADA.

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  7. Guille: Justo de eso voy a hablar más largo y tendido en el próx. post.

    Pareciera que me lees la mente, compañero géminis ^^

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  8. El colegio no es una alternativa con la estructura curricular mundial y con la mentalidad superficial de las generaciones que enseñan (las generaciones que reciben la enseñanza están a merced de sus creencias y posturas).

    Es lamentable pero creemos, ciegamente, que las instituciones educativas actuales son las únicas soluciones para paliar los problemas sociales... paliar no es una solución, y el sistema educativo no está preparado para solucionar algo (hay que solucionarlo a él primero) por lo que hace de bombero en vez de extinguir el fuego que destruye mentes a través del ego mal transmitido.

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