martes, 29 de marzo de 2011

El i-go

Recuerdo una escena de la película ‘Mente Brillante’ (film que lleva al cine el drama del genial matemático John Nash, quien pese a sufrir esquizofrenia gana el Premio Nobel en 1994) en la que, el personaje encarnado por  Russel Crowe tumba, encolerizado, las fichas de una partida de go que acaba de perder, quejándose además de que ‘ese juego es imperfecto’. La imagen se me estampó en la memoria y mantuve la curiosidad por conocer la razón que lo hace un juego matemáticamente imperfecto.

Hace unas semanas fui al AFO por segunda vez.  Aprovechando el torneo de go por los V Juegos de Integración Nikkei, me acerqué al gran salón donde se disputaban las partidas, sin intimidarme por ser la única mujer (aparte de una fotógrafa que rondaba por ahí) en la reunión. Total, hace mucho que estaba interesada por aprender, podría hacerlo por internet, pero no hay nada mejor –como me lo canta mi tía- que el aprendizaje en vivo y en directo.

Estuve parada buen tiempo sin entender ni jota, viendo cómo una tras otra piedra (blancas y negras) iban llenando el tablero. Hasta que me animé a hacerle conversación a un ojichan que estaba de descanso, pero que de tan concentrado en el juego, no quise hacerle más charla. Y por fin, en la siguiente ronda, un joven al que le tocaba descansar, leyendo seguramente el gran cartel que en mi pecho se mostraba: “Hey, quiero aprender go!” , se acercó y amablemente se ofreció a enseñarme lo básico este juego, que pese a lo simple de sus reglas, muestra una inusual riqueza de estrategias complejas.

A ver, primero- me decía mi casual sensei- el tablero está conformado por 361 casillas (19x19) y tiene-como verás-cuatro esquinas que se interpretan como las cuatro estaciones del año. Al inicio el tablero está vacío, y los jugadores van intercalando turnos colocando piedras alternadamente en las intercepciones vacías del tablero (comienzan las negras),y aquí viene la parte interesante del juego: La creatividad. Por ejemplo para el ajedrez hay programas de computadoras e incluso súper máquinas que han superado al hombre, pero para el go, aún no se ha inventado nada parecido. Simplemente parece imposible y su imposibilidad radica en la capacidad de CREAR estrategias a partir de la NADA , y éste es el punto débil de las súper máquinas que no hacen más que evaluar posibilidades y calcular.

Ahora, el objetivo del juego es ganar territorio, o sea, tratar siempre de controlar la porción más grande del tablero. Cómo ganas territorio? Cito a Wikipedia: “Ubicar piedras juntas ayuda a protegerlas entre sí y evitar ser capturadas. Por otro lado, colocarlas separadas hace que se tenga influencia sobre una mayor porción del tablero. Parte de la dificultad estratégica del juego surge a la hora de encontrar un equilibrio entre estas dos alternativas. Los jugadores luchan tanto de manera ofensiva como defensiva y deben elegir entre tácticas de urgencia y planes a largo plazo más estratégicos.”


El go te enseña cosas que se practican en la vida misma, y de ésta también aprendes cosas que puedes aplicar en el juego. Los puedes usar en los negocios, para dirigir tu propia empresa,y digamos, hasta en tu propia vida. Aprendes que debes guiarte de tus fortalezas y limitaciones, reconocer tus posibilidades, ser humilde; a veces no vale proponerte metas demasiado ambiciosas. Si arriesgas, hazlo por algo que valga la pena, me decía.

Y así, dando puntualizada la improvisada clase, jugamos una partidita de go.

Más información: Wikipedia

2 comentarios:

  1. Suena interesante. Tal vez profundice y empiece a jugar si es que se trata de un juego ilimitado y aplicable a todo lo que se nos pueda ocurrir.

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  2. Claro que sí. No lo encuentro tan divertido como al ajedrez (será que recién estoy viendo las ideas) pero es bastante interesante, y como todo lo inventado y cultivado por los asiáticos, hay toda una bonita filosofía detrás del juego.

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