viernes, 11 de febrero de 2011

La Obsolescencia Programada


“Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?Así es el texto de introducción de un interesantísimo video que circula por el portal de videos Youtube: 

Ya recuerdo las frases de mi tía diciéndome que “la tecnología es retroceso” refiriéndose con sarcasmo a los malos productos fabricados hoy en día. Y nunca pensé en la gravedad de sus palabras cuando me decía: “Claro pues, si no se gasta nunca, ellos (los fabricantes) se quedan sin trabajo”.
En casa teníamos una refrigeradora que ya llevaba más de veintitrés años en perfecto funcionamiento sin haber recibido siquiera el ‘manoseo’ de un técnico. Igual pasa con el televisor, que a pesar de que ahora esté comenzando a dar indicios de su longevidad (machucas el botón, espera que cargue, y recién se está encendiendo a las dos o tres horas) ya lleva treinta primaveras de vida. Oír que “los aparatos de antes eran mucho mejor y duraban más, ahora todo es prácticamente descartable” es muy común, y con mucha razón.
Detrás de esta aparente realidad que ofusca y decepciona a muchos hay un contradictorio dilema: Si haces que tus productos duren más, el consumo baja, la producción cae, pierdes tu trabajo y la economía se va por los suelos. Ergo, fabrica cosas de menor calidad, menor duración, crea en la gente ‘la necesidad’ de consumir, y listo!, mantienes tu trabajo y la economía a flote. Parece increíble, pero incluso hay pactos por parte de grandes industrias para ‘programar’ el plazo de vigencia de sus insumos; pasada la fecha, quedan ‘legalmente muertos’. Un pacto poco ético, pero en bien de la economía. El fin parece justificar los medios.
Pero la moneda tiene dos caras. El vaso medio lleno también puede lucir como medio vacío. Okey, la gente consume más, los obreros no pierden su trabajo porque hay demanda, la economía está estable, todo tiene lógica, todo luce de maravillas. Ahora, a dónde va a parar toda la mercancía gastada que ya no sirve? A los países más vulnerables, pues. A pesar de los acuerdos internacionales, países de Europa y América (especialmente EE.UU., consumista por excelencia) manda toda su basura (desechos tóxicos) a las tierras de nuestros hermanos africanos, por ejemplo, Ghana, a quien un activista ecológico caracteriza, indignado, como el “gran basurero del mundo”.
En Japón
En el país nipón es conocida la anécdota de gente que ha amoblado su casa rebuscando entre la basura. Tengo conocidos y familiares que han venido de allá con algo recogido de por ahí. Para los japoneses, es más barato comprar que arreglar, por ende no es cosa de otro mundo el que cambien de carro cada dos o tres años (los mismos que se venden como nuevos aquí en Perú, por ejemplo) Su cultura les ha enseñado a tener preferencia por lo nuevo y novedoso, en contraposición de sentir aversión por lo viejo o pasado de moda. Si todavía sirve o no, no interesa, es antiguo y hay que estar en permanente renovación.
Apuntes Finales
Calidad y Sostenibilidad son compatibles? Pueden hacerse buenos productos(más duraderos, mejor calidad) sin que ello afecte la economía? Mucha gente se hace la misma pregunta. Gente que se resiste a formar parte de esta cultura llamada Obsolescencia Programada. “Las generaciones venideras no nos perdonarán este despilfarro”. Hoy pretenden copiar a la sabia naturaleza: Cuando algo se gasta o estropea y ya no sirve, por ejemplo, una laptop, el material puede resultar nocivo. Sin embargo, en la naturaleza, los desechos de unos son útiles para otros seres vivos; el material orgánico siempre está dando vueltas. Así es como se quiere conseguir la armonización: Que la sociedad viva del consumo, pero que los recursos sean renovables y reutilizables ( reciclaje).
Así que, si es que se te malogra la impresora, irás por otra nueva?

5 comentarios:

  1. Si se malogra la impresora tengo que ir por una nueva ya que el ingreso de ésta al servicio técnico puede costar 30 dólares o más además de la misma reparación. Lo que hago, para evitar el despilfarro, es vender todas mis cosas cuando ya tienen un tiempo determinado en vez de esperar a que se dañen y tenga que gastar en repararlas o tenga que botarlas.

    Es cierto que hay una sociedad de consumo creada por las corporaciones depredantes a quienes sólo importa el dinero y el poder. Pero si se trata de productos duraderos existen muchos pero con alto precio... se paga por la calidad, diseño y durabilidad que se contraponen a los productos baratos desechables que encontramos en todas las tiendas, hoy.

    ¿Entonces, qué hacer? ¿Protestar porque los productos buenos están caros y autoconsolarse comprando los baratos diciendo "se puede lo que se puede" o programarse para comprar lo que uno necesita y tenerlo por muchos años?

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  2. La decisión es de cada uno y, generalmente aunque, también, lamentablemente, el dinero manda sobre nuestras decisiones y preferencias, es decir, nos ponemos debajo del dinero ya que creemos que sólo lo que dicta el dinero es lo "posible" en desmedro de nuestro propio potencial resumido en frases como "querer es poder" que, penosamente, están magulladas de tanto repetirlas en forma vana, o sea, para que los demás escuchen que sale de nuestras bocas en vez de aplicarlas en nuestras vidas.

    Yo no tengo cosas viejas en casa, ninguna de esas cosas almacenadas "porque pueden servir" o "porque todavía sirven" ya que lo que está sin movimiento estanca nuestras vidas como los viejos que guardan cosas viejas: no son viejos porque han envejecido, envejecieron por estar rodeados de cosas viejas (sino veamos a los de la 3ra. edad que viven rodeados de niños, se mantienen joviales aunque su edad sea avanzada).

    Esas cosas viejas siempre tienen un receptor, hay que saber buscarlo para donarlo, regalarlo a conocidos o a un trabajador que hace algo en la casa, o venderlo para no quedarse "aguja"... todo depende de nuestra filosofía de vida: qué hacer con el objeto tanto como qué hacer con nuestras vidas... LAS COSAS QUE TENEMOS Y LOS AMBIENTES DONDE VIVIMOS SE PARECEN A NOSOTROS, LES IMPRIMIMOS NUESTRAS ENERGÍAS Y POR ESO LAS "DECLARAMOS" NUESTRAS.

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  3. POR ELLO CADA VEZ TENGO MENOS COSAS, PARA QUE SEAN MÁS FÁCILES DE LIMPIAR Y MANTENER Y PARA NO CREAR TANTA CONTAMINACIÓN ADEMÁS DE TENER MI CASA EN CONSTANTE MOVIMIENTO.

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  4. PUSE EL VIDEO EN MI BLOG. MILLONES DEBERÍAN VERLO.

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  5. Como siempre, tus puntos de vista son muy interesantes Víctor. Creo en que todo lo que poseemos es un reflejo de lo que somos, desde la casa hasta por la ropa que vestimos. Como dices, les imprimimos nuestras energías (como un plato de comida que sale tan tico casi de acuerdo al amor que le han puesto)

    Ahora, en reversa (si todo lo que nos rodea, de algún modo, nos afecta) mmm, tengo mis dudas. Tengo mis dudas porque a mí me gusta mucho cuidar mis cosas y es por ese hecho que poseo bastantes cosas viejas (que me sirven y las uso) Pero creo a que te refieres a lo que ya no se usa pero aún conservas porque ‘te pueden servir’. Ah, en ese sentido sí concuerdo. De todos modos, para qué acumular cosas que ya no usas? Hago lo mismo: Lo regalo, lo boto o lo vendo; se siente una increíble sensación de alivio (y hasta liviandad). Agua que no haz de beber, pues déjala correr…

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