martes, 31 de agosto de 2010

Alguien

Se dice siempre que hay que vivir como si hoy fuera el último, que si queremos decirle algo a alguien, que sea hoy, pues tal vez mañana sea demasiado tarde.

No es que me esté preparando ni vaticinando mi muerte- toco madera-pero al final de a cuentas, parafraseando a mi estimado Pablo Neruda, la vida es lo que se hace, no quiero nada con la muerte. Por eso, aquí voy:

Hay una persona que, sin serlo, me ha querido y cuidado como mi mamá. Me cubría con una manta por las noches, mientras yo, acurrucada por el frío, ni cuenta me daba. Esta persona lavó mis sábanas cuando a los seis años- qué horror- aún me hacía ‘la pila’ en la cama. Me enseñó a agarrar la escoba, lavar mi taza, comerme las alverjitas y el nabo, lavar mis ‘jacamas’, hacerme el nudo en los zapatos y planchar mi ropa.

Me cosió un vestido rosado y me preparó mi primera torta de cumpleaños. Es ella la mejor cocinera del mundo-chúpate ésa querido Gastón -y es tan buena gente que me separa los odiosos quesitos del Locro.

Hay una persona que me hizo llorar, la hice llorar, nos hicimos llorar. Es la misma que tolera mis tercas contestaciones, mis arranques de rebeldía sin causa, mi rara forma de pensar y mi lentitud de siempre.

Hay una persona con quien discuto todo el tiempo, que me manda a dormir a gritos a las 11 (en punto) y me levanta de otro (grito) a las 8. Quien se desespera con mi despreocupada forma de dejar pasar el tiempo, con mi despampanante relajo, mis constantes metidas de pata y mis frescas maneras de llegar siempre tarde. Que siempre acostumbra a pensar mal- a veces acierta- me sobreprotege, me ha enseñado que en el mundo no todas las personas son buenas aunque lo parezcan, y que ante todas las cosas, “siempre hay que pensar en los demás”.

Hay una persona que se esfuerza a diario en inculcarme la disciplina, el orden, el respeto, la responsabilidad, el trabajo y el temor a Dios, pero yo, toda bruta como siempre, termino por olvidar las lecciones aprendidas- como lo diría don ‘Samoncho’- de un sopapo.

Hay una persona que siempre encuentra críticas- constructivas- en todo lo que hago, y que, a diferencia de la mayoría, me ha hecho ver mis defectos y errores (como cuando me dice que escribo con un lenguaje ‘muy callejero’ y menea la cabeza en señal de desaprobación toda vez que digo cosas ‘sin sentido’) Es ella la única que me ha dicho cosas que nadie supo decirme y que ha visto cosas que otros no vieron en mí. A quien agradezco por no darme la razón en todo, por no estar de acuerdo conmigo siempre, y por hacerme ver que se puede vivir en armonía a pesar de las anchas diferencias de parecer. Por hacerme descubrir que , en el fondo de todo nuestro aparente caos, en realidad, siempre fuimos parecidas, y siempre nos encontraremos cercanas.

Hay una persona a quien a pesar de no haberla visto alegrarse por mis logros, ni lucir satisfecha por algún triunfo, o brindarme un abrazo entusiasta de aliento, sé que muy dentro, he logrado hacerla sentir orgullosa alguna vez; y eso me basta.

Hay una persona que sé que me quiere , no sé cómo ni cuánto, pero sé que lo hace. Quien reza por mí (y nosotros) a Aquél que nos protege-creamos o no en Él-, y que, en silencio, espera nuestra llegada y se tranquiliza cuando nos ve arribar a casa en buen estado (es decir, verifica si tenemos las extremidades completas, sin moretones, con los huesos en sus respectivos sitios,etc...)

Hay una persona a quien me ha tomado tiempo querer, pero a quien ahora se me hace difícil dejar de hacerlo-además de que no quiero-. A quien quiero incluso cuando tira las ollas o la puerta, o me resondra por algo que considero injusto, o no me deja escuchar música a alto volumen y quedarme viendo películas hasta las dos de la mañana.

Hay una persona a quien quiero a pesar de que ya no escucha bien, o a pesar que yo misma no me crea nada de lo que estoy diciendo. Es la misma persona que sobrevive en mi corazón por encima de las lágrimas de algunas veces y la impotencia de otros días.

Gracias por ser quien es, y por dejarnos ser a pesar de lo irritables e insoportables que hemos llegado a ser. Disculpa tía por siempre pedirle disculpas, sin llegar a la enmienda. No volveré a pedir disculpas, pero siempre habrá un “gracias” que dar. Un “gracias” tan tímido y comodín como el de ahora, pero un “gracias” al fin.

Gracias por leerme, ahora mismo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Héroes Personales

Mis héroes personales nada tienen que ver con las figuras de Jesús, Alfonso Ugarte o Miguel Grau. Tampoco con ídolos deportivos ni súper estrellas de cine. No entran a tallar aquí ni siquiera aquéllos sobredotados por la naturaleza, capaces de hacer cosas asombrosas. Pueden provocarme asombro, sí, pero nunca admiración.

¿Qué gracia tiene venir al mundo con ciertos fantásticos dones y talentos? ¿Cuál es el chiste de alcanzar la gloria, como alguien lo dijo, con un segundo de heroísmo? A mí eso no me emociona.
Lo que me conmueve en el alma, me hace meditar, cala hondos hoyos en mí, son aquéllos que en una combinación de estoicismo, inteligencia, corazón y fortaleza, dejan por sí mismos una huella de vida.

Estos héroes dejan tras de sí historias posibles, milagros creíbles, personas naturales que nada tienen de celestial o divino, seres de carne y hueso cuyas lecciones de vida encierran en sí mismas fábulas con sustancia humana, nada fantásticas; son individuos normales que viven o vivieron entre nosotros, fueron o son como nosotros, y el único detalle con el que se diferencian de muchos de nuestra especie es por causa de la combinación de distintos factores: las circunstancias de la vida, el destino, el carácter innato, la fuerza de voluntad, las decisiones tomadas en el camino, el propio temple.

Mis héroes personales tienen por hazaña una vida especial y una especial forma de hacer frente a ella. La mayoría de ellas marcada por deficiencias físicas, golpes del destino, ‘infortunios’ de la vida, caminos pedregosos. Su mérito no reside en lo mucho o poco que hayan sufrido o les haya dolido la vida. No. Precisamente, su huella viene de las distintas reacciones que han tenido ante ella. Unos destacan por la alegría y el buen humor que le han imprimido a su historia en medio de los dramas, otros, se apoyaron en el arte como mejor forma de sobrellevar su ‘tragedia’, algunos, encontraron en la sonrisa la mejor forma de mostrar su llanto interior, y otro poco, optó por el racionalismo y la tajante idea de que solo la muerte podría acabar con su fatídico estado. De uno u otro lado, ellos tuvieron motivos propios para todo lo que hicieron y no hicieron, y lo que rescataré de todos ellos son justamente las ideas y valores que se desprendieron de sus vidas.

Ramón Sampedro

Sampedro era un viajero errante cuando a los 25’, un accidente lo dejó tetrapléjico. Ramón desde el primer momento que dio cuenta de su estado supo que no era nada digno para él continuar su vida en esas circunstancias deplorables. Mejor era morir. “No es vida estar así, una cabeza viva en un cuerpo muerto”. A Ramón Sampedro lo movían cada tres horas para que en cuerpo no se le formen heridas. Desde el primer momento después del accidente, su cuerpo dependía de las manos generosas de otros. Eso lo fregó. Persistente, buscó a la justicia para legalizar su muerte. Como no podía hacerlo solo, alguien tenía que hacer ese trabajo sucio. Muchos lo tildaron de hereje, incrédulo, pesimista, sin corazón. Sampedro no hacía caso. Respondía con una inquietante lucidez y racionalidad, rebatiendo cada aliento venida por parte de tetrapléjicos como él, algunos de los cuales tuvieron una vida que inspiró historias que se llevaron al cine. Esto es lo que les decía él desde su cama, en donde solía escribir poemas y pensamientos con un aparato que le hacía doler la boca:

“La muerte como concepto universal negativo en relación a la vida no existe. Tal deducción lógica es errónea. Es una distorsión racional derivada del sentido del temor. Lo negativo es matar. Pero justificar el sufrimiento como un medio de purificación moral solo se le puede ocurrir a un ser moralmente degenerado por una conciencia culpable”.




Lejos de ser un renegado como muchos lo pretendían, cada frase de Ramón estaba envuelta en una singular ternura y sentido del humor. Una mujer que se había enamorado de él le cumplió el mayor deseo que lo persiguió desde el accidente. El proceso se dividió en once pasos, cada uno ejecutado por distintas personas para asegurar que de tener éxito en el cometido, nadie saldría culpado por la Justicia.

La historia fue llevada a la pantalla grande a través de la cinta española “Mar Adentro” protagonizada por Javier Bardem.

[Fuente Imagen: Sampedro ]

miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi actitud religiosa (II)

Una de las cuestiones que se desprenden naturalmente cuando se pone en tela de juicio la existencia de un Creador Inteligente, es: ¿Para qué la vida, entonces? Por qué te permites seguir viviendo, si no crees en Él?

Bien. Supongamos que se probase- hipotéticamente- que Dios no existe. Aquí entra en juego entonces, un fragmento de los párrafos que escribí como comentario en el referido blog al que hice mención antes:

“(…) ¿A caso toda la humanidad se caería cuesta abajo? (ejem, es posible caerse cuesta arriba? xD) ¿A caso todos los valores morales se desmenuzarían y aumentaría la maldad en el mundo? ¿Habría más gente ‘perdida’? Eso no tendría por qué suceder. Si sucede, es porque nosotros hemos cometido un error muy grave al formar mentes débiles subordinadas a la idea de que existe un Alguien que premia lo bueno y castiga lo malo (lo dijo una vez Einstein).

He escuchado por ahí (fue en la película italiana sobre Giuseppe Moscati <1880-1927>) que al borde de la muerte, en plena agonía, los no creyentes creen y los creyentes se vuelven incrédulos. A mí por ejemplo me ha pasado que mientras atravesé un momento crítico- de la nada- empecé a conversar con Dios. Era consciente que estando en ‘pleno uso de mis facultades’ aquéllo era una contradicción para con todas las ideas que defendía. Sin embargo, de pronto estaba susceptible y vulnerable y me adhería con facilidad a esa creencia sin mayor deseo de refutarla. Creo que tiene que ver mucho con el sentimiento de que algo no está a tu alcance y te sujetas fuertemente en algo que te da fuerzas, esperanza; no importa si Eso es real o no, si te sirve, lo tomas. Creo que en momentos de debilidad, cuando todo tu mundito se desmorona, te ves en la necesidad de aferrarte a ‘dioses’- sea como sean éstos para ti- que te salven o te tiendan una manito en ese episodio de tu vida. No importa entonces que eso no vaya contigo- es más, te da igual- simplemente quieres salir del conflicto y calmar las tormentas que te acosan (y mandas al diablo -todo un oportunista convenido- todas tus ideas medio agnósticas que no te sirven para nada, y que incluso, te empeoran- me ha pasado-)

Todavía no estoy muy convencida que digamos de si existe o no existe un Dios, pero si no existiese, mi vida no tendría por qué carecer de sentido. De hecho, tendría mis propias motivaciones para vivir. Principalmente porque la vida me gusta- con sus pro’s y contras-, porque creo que somos buenos de corazón, independientemente de la fuente de donde provenga este bien, y porque tengo sueños qué cumplir, sin los cuales probablemente me sentiría emocionalmente muerta."

(…)

Muchos miran el planeta como algo hostil, una plataforma que los seres (humanos) nos hemos dedicado a malograr. Creen que la Humanidad está degradándose y que hay que estar preparados para el Juicio Final. Demasiado pesimismo para la belleza que también existe alrededor. Como lo escuché una vez: El sonido de un cañón es más fuerte que el de un abrazo. Y es verdad, no es que seamos mejores o peores, es solo que lo malo hace más ruido. No es que el Mundo sea una porquería, o que los hombres estén en un estado de pudrición; hay muchísimas cosas buenas de las que las noticias no dan cuenta. Y el único juicio del que hay que estar preparados es al de nuestra conciencia.

Tal vez mi ingenuidad propia de niña (que ya no soy) y la energía optimista que caracteriza a los de mi generación (o algunos de mi generación) hagan que crea en la bondad y la inteligencia de los seres humanos por encima de todo y a prueba de balas. Por eso confío que con o sin Dios, igual somos buenos en el fondo y terminaremos (si es que hay un final) bien.

(…)
Por si las moscas…
Hey, Diosito, Energía Creadora, Esencia del Bien o lo que Sea que esté arriba (o no sé dónde más). Tú bien sabes que detrás de este tonto personaje que me interpreto, la chica incrédula, malcriada, indolente y egoísta, también está la mujercita que de cuando en cuando tiene una chispita de bondad y bien. Tú bien sabes -se supone que lo sabes, ¿no? (¿nooo?)- los pasos que he dado hasta llegar aquí. Me disculparás entonces el tamaño atrevimiento que he tenido para ofenderte cuestionando todo sobre Ti.


martes, 24 de agosto de 2010

Mi actitud religiosa

Navegando por la red me encontré con una entrada interesante de un blog escrito por un tal Silverhawk. A manera de abrir el contexto, voy a transcribir aquí unas líneas del post:

“Mi profesor de teología alguna vez me dio un ejemplo de la necesidad de un creador inteligente. Me dijo: imagina que yo cojo estas cien hojas de papel y las tiro al aire. Cuál es la posibilidad de que caigan todas ordenadas y una encima de otra? (…) Si las hojas cayeron así, es porque alguien inteligente ha debido ser el responsable de ello. Es imposible dejar al azar algo tan extraño y tan obvio. No podemos encontrar cien hojas ordenadas en el suelo y pensar ‘cayeron ahí por casualidad’, porque ESO es lo imposible.

Yo pude haber respondido (moría de ganas por hacerlo) a mi vez con un ejemplo propio: Imagine ahora, profesor, que tiro las cien hojas al aire y las veo caer. Caerán en cien lugares distintos, supongo. Marque, por favor, con un lápiz, los cien lugares EXACTOS en donde cayeron las hojas. Ahora tome las cien hojas de nuevo y vuélvalas a tirar. Cuál es la posibilidad de que cada hoja caiga encajando exactamente encima de una marca? Verdad que es imposible? No importa cuántas veces lo intente, parece que lo es. Estarían demasiado ordenadas encajando cada una en un lugar. El problema, profesor, es que, por imposible que sea, las cien hojas SÍ cayeron en esos CIEN lugares LA PRIMERA VEZ. Por lo tanto, no sólo NO es imposible, sino que usted mismo logró hacer (gracias al azar) lo que ahora parece imposible, con TAN SÓLO UN INTENTO.”

Naturalmente, no me aguanté las ganas de colocar mi aporte en los cuadritos de comentarios en donde un anónimo había lanzado ya un par de preguntas interesantes alrededor del tema. Así que traté de responder y dar mis propias opiniones al respecto bajo el seudónimo de Monsieur Le Blanc. [que es además el mismo(seudónimo)que usó Sophie Germain- genial matemática francesa del siglo XVIII (y a quien guardo simpatía) -quien tuvo que camuflar así su identidad para no ser condenada por la sociedad, por entonces machista. Es obvio que tengo muy poco de matemática y mucho menos de genial, pero bah!, no entremos en esas comparaciones.] El tema es que todo lo que voy a escribir a continuación, no va a diferir en casi nada respecto a los comentarios que yo dispuse allí.

En las primeras líneas ya se ha dejado notar con claridad cuál es el tema en discusión. Estamos en la búsqueda de una verdadera y convincente razón que justifique la teoría del Diseño Inteligente. No está de más declarar que soy católica (bautizada, comulgada y confirmada). Esto, sin embargo, no ha mermado en mí la cualidad de cuestionar todo lo que se me cruza por las manos. (y entonces para qué caracoles te confirmaste!!)




Ser agnóstico no significa descartar la idea de un creador (eso es ateísmo), es simplemente no estar convencido de lo uno o lo otro. Personalmente creo que esa actitud más que condenable es saludable. Piensen un momento: Cuál es el chiste de creer porque sí? Dónde está la gracia de tener una fe ciega? Precisamente, en cuestionar, en dudar, en no convencerse con facilidad, en no contentarse con ideas de segunda mano, en especular lo que parecerían verdades consagradas; justo allí, encontraremos las respuestas a nuestras más recónditas interrogantes.

Por esto, doy voto a las palabras de aquel autor del blog:

“No digo que el Diseño Inteligente sea una mentira. Pero le pido que prepare una exposición que no se base sólo en el sentido común. Le pido que intente algo que no hayan intentado ya los que adoraban al fuego, a los rayos, lo que creían en que la tierra era plana o que era el centro del universo, antes de verse refutados por la ciencia.”

Muchos creen -equivocadamente- que la religión y la ciencia son lados diametralmente opuestos, lo cual es falso. De hecho,con el paso del tiempo, estos dos ‘bandos’ se han ido haciendo cada vez más compatibles al punto que ahora buscan complementarse. Total, todos somos simples buscadores de respuestas, de explicaciones que satisfagan nuestra infinita curiosidad; ansiosos de encontrar una verdad que tal vez nos será siempre esquiva, misteriosa.

lunes, 23 de agosto de 2010

¿Por qué la muerte?

Una de las cuestiones que más ha ‘cargoseado’ al ser humano ,es el porqué existe la muerte y el sufrimiento. Desde el punto bíblico, esta pregunta sería contestada así: “Porque los primeros hombres, Adán y Eva se rebelaron contra Dios y Éste los castigó con la mortalidad de la carne y el sufrimiento del alma (“Tú, mujer, darás a luz con fuertes dolores, y tú, varón, con el sudor de tu frente comerás hasta que vuelvas a tierra. Porque polvo son, y a polvo volverán”- bueno, algo así creo que dijo-) Ah, o sea, si mi abuelo comete un delito, ¿yo debo ir a la cárcel con él? Ay, qué tal lisura caracho. ¿Por qué tenemos que pagar los platos rotos de otros?

(…)

El Dr. Masaharu Taniguchi dijo una vez en su libro,“Tú puedes curarte a ti mismo”- a quien leí por partes, cuando todavía creía y me emocionaban los libros de autoayuda- que la muerte y las enfermedades son solo ideas en sí mismas, irreales; que en verdad fue la mente creativa del hombre el que le dio vigor a tales conceptos imaginarios hasta adaptarlas a un estado natural, palpable e inherente a la realidad (páginas 118,119). Dicho de otro modo, si yo, supongamos, de pronto nazco, y crezco, tal Tom Hanks en la película "El Náufrago", sin otra influencia de mi entorno más que la naturaleza misma, metida en una especie de cápsula que me proteja de la sociedad, la misma que nos da forma (o deforma?),la que nos educa, la que nos marca las pautas de comportamiento; entonces yo, sin haber sido capaz de asimilar las ideas de ‘muerte’ y ‘enfermedad’ (y considerando que ni siquiera hubieran pasado por mi cabeza, por más que haya visto caer hojas de los árboles , a las frutas podrirse, o haberme comido a los pobres pescaditos u otras cositas que me sugieran la idea que todo se acaba, y que algún día, tal vez, me va a tocar a mí), entonces yo jamás llegaría a morir,y tampoco llegaría a enfermarme. En primera instancia le di la razón al ‘doc’ Taniguchi, pero luego vi a mi perrita “Chiquita” y me di cuenta que los animales, carentes de raciocinio existencial (eso es lo que una cree, porque tampoco hay pruebas que aseguren lo contrario) finalmente también se enferman y mueren. Y no creo que ellos tengan ni la más remota idea de qué es morir o enfermarse. Después de unos momentos concluí para mí misma de que segurito que el Dr. Taniguchi estaba ‘rayado’, medio loco debe estar el tío, algún tornillo se le debe de haber escapado, ya que sus pensamientos no tenían lógica (aunque sí gracia), pues absolutamente todos los seres vivos, y es más, todo material orgánico en general, termina por gastarse, consumirse, o sea, morirse. Y no me digan que un gato o una planta necesitan ser conscientes de la existencia de la muerte para hacerlo.

(…)

Pensar que la muerte y el sufrimiento son cosas naturales e inevitables de la vida, es solo un modo de convivir con la nefasta idea con resignación y cierto estoicismo;sin embargo, no nos brinda ni un porqué de aquéllos.

(…)

Cuando busco razones que justifiquen la existencia de todo lo malo y dañino para el mundo (y no porque quiera defender su existencia, sino porque, de cólera, quiero encontrar el del porqué coño están allí) acabo encerrada en el mismo círculo vicioso de pensamientos. Por un lado, es sabido que no da mucha gracia que, por ejemplo, todos aparezcamos siendo buenos, tomaditos de la mano, con una sonrisita media cursi y algo monga. Por algo los autores no nos dicen qué pasó después del “y vivieron felices para siempre…” porque en realidad a nadie le entusiasma o le interesa. Como lo diría alguien, “la felicidad es un espectáculo aburrido”. Pues sí. Para que la historia tenga emoción, han de existir los villanos, para que se saboree un triunfo, hay que saber del saborcito amargo de una derrota; para celebrar la belleza de la vida, hay que conocer también sus partecitas grises. Para reconocer y sentir felicidad, también has de haber pasado dolor.

Pero bien es sabido que cuando una la pasa mal, ninguna de esas benditas ideas te sirven. Es más, hasta te dan cólera.

(…)

A veces, cuando algo me duele (y no necesariamente alguna parte del cuerpo) pienso en que ya se pasará, y trato de confiar (lo cual tampoco es fácil) en que la fábula del dolor también trae consigo una lección; que los golpes te marcan, pero también te dejan-implícitamente-enseñanzas que a la larga, templarán tu espíritu y lo harán más fuerte.

viernes, 13 de agosto de 2010

Un poema absurdo

Hace unos días tenía un picor de muela que me fregaba la paciencia, y como todas las cosas que me 'friegan', terminé desahogándome en una gastada libretita que va conmigo a todas partes. Pienso que es un modo de somatizar ciertos fastidios eventuales.

He aquí una de las notas que escribí ese día a propósito del mal que me aquejaba:

"Debe haber un poema que hable de ti,
un poema que habite algún espacio
donde pueda hablarte sin cerrar los ojos,
sin llegar necesariamente a la tristeza. "

Eduardo Chirinos
Fragmentos de una Alabanza Inconclusa

Picorcito de Muela

¿Habrá un poema para el dolor de muela?
¿Pueden mis palabras ir invisiblemente a ellas
-las muelas,me refiero-
y hacerme una generosa curación?

Quiero decir, que me rasquen ellas,
que cojan hielo y desinflamen este incómodo picazón,
alivien fragantes aquellas caries
que la vida me ha puesto allí.

¿No es, acaso,demasiado para una dentadura?
Tiene que existir un poema, un objeto,
una forma de mitigar mi presente dolor.


Este fastidio me tiene hasta el tuétano.
Las malas lenguas me incriminan
y yo te odio ahora,muelita mía.

Sí,quiero comerme un pedazo de hielo,
por la derecha de mi boca.
Quiero morder un beso helado,
sanarme la herida en la encía,
los males que en palabras
he ido tragando hasta ahora.

Quiero muela nueva, palabras nuevas
que desaparezcan esta indistinta forma
de picarme la bendita dentadura.

¿Es demasiado pedir?

Ja! Ociosidades....

Estaba tan harta que tenía ganas de sustraerme la muela, rascarme un poquito, y volvérmela a poner....

Tal vez ya es hora de repartir mi bolsa de 23 chupetines (sí,sí, compro[y como] golosinas al por mayor) y dejar de embutirme con dulces que nada me alimentan ,y que encima, me traen gratos regalitos y me provocan escribir estos mal llamados poemas (qué tal, 'tragipomedias'??) como éste.



[La imagen muestra el estado de mi muelita en la actualidad =)]

jueves, 12 de agosto de 2010

No es un spot cualquiera


No soy de prestar atención a las propagandas, es más, le daría un beso de agradecimiento a quien inventó el control remoto que me permite cambiar inmediatamente de canal en los odiosos cortes comerciales, sin embargo, he notado que últimamente los publicistas se están esforzando en hacer spot's con más sustancia que las típicas chicas 'calatas' de cerveza, o trilladas escenas de señoras comprando en una tienda.

LLama la atención por ejemplo, las últimas de Inca Kola- la bebida de la creatividad y el buen humor- o la sugerente frase de Movistar "Conectados, podemos más". Éste último lanzó un spot -medio poético- que apela a la sensibilidad del peruano:

"Un lunes cualquiera nos despertamos,
hacemos un par de cambios,
recuperamos el tiempo, lloramos.
Un lunes cualquiera nos detenemos, nos entendemos,
encontramos la fórmula y acertamos.
Un lunes cualquiera corremos un riesgo cualquiera,
lo hacemos por los otros que es lo mismo que nosotros,
porque todo rima, un lunes cualquiera…
¿Y cuándo comenzaremos a vernos con los demás desayunando todos al borde de una mañana eterna?
un lunes Sr. Vallejo, un lunes cualquiera,
en que entendemos lo que fuimos y comprendemos lo que seremos.
Y oiga Ud. ¿en qué momento se enderezó el Perú?
Un lunes Zavalita, un lunes cualquiera.
En que comenzamos una conversación y nunca más la terminamos,
un lunes en que nos acostamos Peruanos y amanecimos hermanos…"

Qué maestros los que hicieron eso!.

Esto me hace recordar una típica historia que la contaré de todos modos por si no se la saben : Era un mendigo ciego sentado en la esquina de una avenida,un letrero colgando del cuello, un sombrero al pie de él, y dentro de él(el sombrero, claro) un par de monedas. Un publicista creativo (medio redundante, se supone que todos los publicistas son creativos) que pasaba por ahí notó la situación y borró la inscripción de "CIEGO" reemplazándola por otra. Al rato, el sombrero del ciego estaba lleno, y movido por la curiosidad, preguntó a un traseúnte lo que decía en el cartón, a lo que contestó:

-"Hoy es primavera, y no puedo verla"

Bacán, ¿no? Con cosas así, como que por ratos me dan ganas de estudiar Diseño Publicitario...

Sí,sí, ya sé. Otro día con qué otro cuento me vas a salir,ah?, déjame adivinar...¿Presidenta del Perú?

[Fuente: http://peruahora.wordpress.com/2009/10/28/un-lunes-cualquiera/ ]

miércoles, 11 de agosto de 2010

Ricardo Arjona, el escritor

A pesar que algunos acusan sus letras de plagio o lírica huachafa, para mí el guatemalteco es uno de los pocos que en cada canción te dejan un mensaje original y fuerte, que te llega directo y hondo al corazón o el pensamiento. Que se le considere pseudopoeta o medio cantante, no me interesa. Entre canciones reggetoneras sin sentido (A ella le gusta la gasolina ,dame más gasolina!!. Cómo le encanta la gasolina ,dame más gasolina!!) o frasecitas ininteligibles (Asereje ja de jè de jebe tu de jebere sebiunouva majabi an de bugui an de buididipi) que estarían bien para bailar pero nunca para escucharlas, Ricardo sobresale entre las demás por su autenticidad y su valentía. He aquí algunas frases a tener en cuenta, algunas de humor, ironía, sentido común, y otras que llaman a la reflexión. Frases que algunos adoran y otros odian por parecer complicadas:

1.-“Dicen que fue una costilla/ hubiese dado mi columna vertebral/ por verlas andar”- Mujeres. Una canción que agradece a la naturaleza la existencia de mujeres, por quienes si habitasen las luna/ habrían más astronautas que arenas en el mar,/ viajes al espacio que historias en un bar…




2.-“Señores, no dividan la fe / las fronteras son para los países…/En este mundo hay más religiones que niños felices…”- Jesús es verbo, no sustantivo. Una joya. De hecho, a mí me sonó más efectiva que mil sermones de pastores: “Jesús es más que una simple y llana teoría…/qué haces hermano leyendo la Biblia todo el día…/lo que ahí está escrito se resume en amor / anda ve y practícalo./ Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo. (…)
La Iglesia se lleva en el alma y en los actos…”.

Por si fuera poco, esta canción bastante larga termina con una larga sentencia: “Jesús, eres el mejor testigo /del amor que te profeso/ tengo la conciencia tranquila y por eso no me confieso/ rezando dos Padres Nuestros/ el asesino no revive a su muerto/ Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.”

“Jesús no bajes a la Tierra/ quédate ahí arriba/ todos los que han pensado como tú/ hoy están boca arriba/ olvidados en algún cementerio/ de equipaje, sus ideales/ murieron con la sonrisa en los labios/ porque fueron verbo y no sustantivo.”

3.-“Realmente no estoy tan solo/ quién te dijo que te fuiste?/ Si uno no está donde el cuerpo/ sino donde más lo extrañan…”- Realmente no estoy tan solo. Qué maestro. La canción está plagada de variantes a esa idea, pero el inicio tiene versos cadenciosos que acompaña con una música sugestiva:

“Me tomo un café con tu ausencia/ Y le enciendo un cigarro a la nostalgia/ Le doy un beso en el cuello a tu espacio… vacío/ Me juego un ajedrez con tu historia/ y le acaricio la espalda a la memoria/ seduciendo al par de zapatos azules… que olvidaste/ Y charlo de política, con tu cepillo de dientes/ con visión tan analítica/ como cuando te arrepientes”.

Sí, sí, sé que ésta no será gran cosa, que muchos pueden decir, qué vaina, una letrita bien rimada, una musiquita bonita y listo, pero a ver, no a cualquier mequetrefe le va a salir una así. Si no, hace rato ya hubieran habido miles de Arjona’s regados por el Mundo.

4.-“Señora de las cuatro décadas/ no insista en regresar a los 30’/ con sus cuarenta y tantos encima/ deja huellas por donde camina/ que la hacen dueña de cualquier lugar”- Señora de las cuatro décadas. Allí está el cantante, demostrando que la juventud no está en el cuerpo, sino en los ánimos. Prueba de esto es la sentencia: “Señora, no le quite años a su vida/ póngale vida a los años…”. Una canción que se sale del molde, cantándole, no a las acostumbradas musas de trovadores románticos, muchachitas que no pasan los treinta, sino justamente a las que ya pasaron la base de los cuarenta.

5.-“ Desnuda que la naturaleza no se equivoca/ y si te hubiese querido con ropa/ con ropa hubieses nacido/ Deja llenarme de tu desnudez/ para vestirme por dentro”- Desnuda

Algunos han juzgado esta canción de pervertido asolapado. Algún mensajito subliminal debe estar metido por ahí. Está bien. Arjona es un hombre y no un santo, pero vaya tira de mal pensandos. Que la canción tenga cierta carga de erotismo no quiere decir que el artista sea un ‘enfermo’. Y no me digan que Goya fue uno.


“Desnuda que no habrá diseño que te quede mejor /que el de tu piel ajustada a tu figura/ Desnuda que no hay un ingenuo que vista una flor/sería como taparle la hermosura”.

Aprendan reggetoneros.