viernes, 3 de diciembre de 2010

Ser Nikkei (para los demás)


Más de una vez me he cruzado con alguna u otra persona que enterada de mi descendencia no escatima en elogios:

-Uy, yo admiro la cultura japonesa, pucha, si aquí pensaran como los japoneses, el Perú sería otra cosa….

O comentarios como el del tipo:

-Qué lindo es Japón caray! Yo estuve un par de años allá….es bien distinto. La gente es respetuosa, limpia, muy disciplinada…Allá qué vas a ver el tráfico de acá, al contrario, mientras aquí se están mechando por quién pasa primero, no, allá te ceden el paso…No, no, no hay comparación. La gente tiene otro modo de pensar, por algo no han resurgido rapidito….

Mi madre misma no se ahorra sus opiniones -con mucho de prejuicio, hay que decir- y de cuando en cuando aprovecha el tema y me aconseja:

-Hijita, si te casas, mejor cásate con un nisei (en realidad quiere decir, descendiente)

-¿Por qué?- pregunto curioseada.

-Es que el peruano a veces se casa por interés nomás, por querer irse a Nihon. Ve una chica que le parece más simpática o bonita y te deja. Nihonjin en cambio es más responsable y fiel, nunca te va a abandonar- sentencia finalmente la sabiduría materna.

No falta también el hecho que, andando con un grupo de amigos, se me acerque algún desconocido exclusivamente hacia mí para preguntarme por alguna dirección, pedirme el favor de cuidarle sus cosas, o darme su cámara para hacerle el servicio de tomarle una foto. Tal vez mi cara les inspira una confianza tal que no me imaginan mandándolos a la tangente, llevándome sus pertenencias, o irme corriendo con su cámara fotográfica…

No voy a negar que tener un apellido japonés y ciertas facciones orientales es una buena carta de presentación ante cualquier extraño. Sin quererlo, ya las personas se forman una buena (muchas veces inmerecida) impresión de ti, etiquetándote de una persona responsable, disciplinada, trabajadora, juiciosa, honesta, empeñosa, confiable y demás… (aparte de ‘tener plata’)

Por decir algo, en mi breve paso por la vida no falta quienes sin conocerme me llenen de halagos y me atribuyan cualidades (que muchas veces ni tengo) y no tengan reparos en comentar y creérselas: “Esa chica es disciplinada, estudiosa (chancona), centrada, inteligente, tranquila, es responsable, madura, muy metódica…” Ay , si me conocieran…

Pero eso es lo que nuestros abuelos han venido cultivado por años, aunque con una actitud reservada: amor al trabajo y a levantarse temprano, el orden y la pulcritud, el ‘guardar pan para mayo’, la obediencia y la rectitud. El japonés medio, con un aura de misterio alrededor, es (o era) así y aquellos estereotipos han quedado arraigados en el concepto imaginario de los demás. De allí que la mayoría de nikkeis seamos tan generosamente bien vistos.

Antes y ahora

Recuerdo algunas anécdotas cuando era niña. Como nunca he tenido relaciones ni he frecuentado reuniones o eventos sociales con otros nikkei (aparte de mi familia) mi hermano y yo hemos sido una especie de ‘lunares’ en el colegio. Mi tía siempre estuvo en contra de que nos llamaran ‘chinos’, pero nosotros nos lo hemos ido tomando con gracia y naturalidad a fuerza de la costumbre. Una vez, un pequeñín, extrañado por la forma de nuestros ojos (mi hermano es el más ‘ojal’) le dijo a su mamá:

-Mami, mira sus ojos!

-Ay hijito, así son los chinitos.

-Ah…

-(…)

-O sea que ven todo a la mitad?

Ser diferente (cuando uno es chico ni cuenta se da, y si se da, ni interés le pone) no es una cosa que llegaba a afectar. La cuestión pasaba a mayores cuando se era objeto de burla o envidia ajena, y más aún cuando se llegaba a destacar en alguna área, como cuando una vez escuché el comentario: “Que los ‘chinos’ se regresen a su país, le quitan protagonismo a los nuestros…”

Hoy los nikkei aparecen en diversos ámbitos, ya sea cultural, deportivo o político. Los vemos en el arte culinario, la música,la literatura, y el arte en general; ocupa todas las profesiones y cargos públicos, toda actividad. La globalización, el intercambio cultural, la importación de los animes, dramas y mangas japoneses, han favorecido este fenómeno. Su presencia es tan natural y común que no se hace extrañar. Aunque la tendencia persista, y la gente sorprendida y curiosa también, ya no es tanta la cantidad de individuos que voltearía al vernos pasar, o las que nos confundiría con turistas. Ahora, ser nikkei es ser un peruano medio ‘jalado’ más.

4 comentarios:

  1. INTERESANTE POSTURA DE SER UN PERUANO MEDIO JALADO. NO ME AUTOCALIFICO ASÍ, SINO COMO PERUANO Y YA, PERO LOS DEMÁS SÍ PODRÍAN YA QUE LAS DIFERENCIACIONES SON PARTE DE ESTA INJUSTA SOCIEDAD.

    SER NIKKEI O SER PARTE DE CUALQUIER MINORÍA CON DIFERENTE APARIENCIA O CULTURA ES INTERESANTE PORQUE NOS APORTA LO NEGATIVO ADEMÁS DE TODO LO POSITIVO QUE TIENE, ES DECIR, NO SOMOS COMUNES EN UNA CULTURA QUE DA POR OBVIO TODO LO QUE TIENE ASÍ, NOS MIRAN DISTINTO Y TIENEN EXPECTATIVAS QUE A VECES LOS DECEPCIONAN PORQUE ESPERAN QUE SEAMOS DIFERENTES A COMO SOMOS EN VERDAD... Y HASTA DE ESO PODEMOS APRENDER.

    NO DEJES DE ENVIAR ESTO A DISCOVER NIKKEI.

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  2. Me paso por tu blog para agradecerte que pasarás por el mio ,y me dieras tu opinión sobre ser cabeza de ratón o cola de león ,en wordpress.
    Contestando a lo de ser nikkei, es una suerte serlo para ti porque por lo menos te puede abrir puertas,generar confianza,darte animo ,para creer en ti ,porque los demás por darse cuenta de que tus orígenes son de oriente ,les da como más confianza en ti y tu puedes utilizarlo en tu favor para poder abrir puertas que a lo mejor no serían tan fáciles de abrir si fueras como la mayoría,por eso te tienes que sentir muy orgullosa de ser quien eres y de proceder de donde procedes aunque te sientas muy peruana,esto te ayudara a sentirte mejor y más confiada en ti misma,por eso aprovecha esta suerte que no tiene todo el mundo.

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  3. tengo varios amig@s nikkei, nisei, nissan, totyota, no se exactamente la nomenclatura. Algunos de ellos frecuentan los círculos de japoneses en el Perú. A mi amiga la escucho que va a actividades en el AELU. Sería bueno que tomes ese contacto. Siempre es bueno saber de tus raíces, tus antepasados, las costumbres de tus abuelos, bisabuelos.

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    1. Jaja se dice "nikkei" Marcelo, nikkei. Un tiempo me daba roche hablar de mis raíces, o sea, me avergonzaba ser nikkei; eso era cuando chibola, no sabía lo que me perdía! Ahora valoro muchísimo la cultura, aunque de la historia no sepa mmucho, pero eso sí, toda vez que puedo me doy un salto por el CCPJ o el AFO.

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