lunes, 13 de septiembre de 2010

La Máquina del Tiempo

Cierra los ojos. Imagina ahora que puedes viajar por un día a cualquier parte del tiempo. Recuerda que no podrás modificar ni alterar nada. Sólo observar.(Algo así como el reloj de Hermione en “Harry Potter y El Prisionero de Azkaban”, sólo que aquí nadie te verá) Concéntrate y piensa, a continuación, dame tu deseo.

Más o menos así fue la cuestión planteada por un entrevistado de un programa de televisión español que vi hace unos años atrás. Él comentaba, durante esa entrevista, que el 98% de la gente a la que le había hecho la misma pregunta había respondido “al pasado”. Lo que no se explicaba él-continuaba- es por qué rayos interesarse en conocer o volver a ver hechos del pasado, si ya se sabe (casi ) todo de él por lo estudiado en Historia o lo visto en películas. Mucha gente- decía él- argumentaba su respuesta con cosas como “para ver de cerca la cultura egipcia”, “para conocer a Jesús”, “para contemplar a los dinosaurios” y cosas por el estilo.

Para el referido en cuestión, lo más lógico sería querer viajar al futuro, conocer aquellas cosas para los que no hay material ni conocimiento de por medio. Lo único entendible- asumía él- es retroceder el tiempo para presenciar ese momento glorioso en que comenzó todo esto- para los que suponen que hubo un principio- que llamamos Creación. Por lo demás, el pasado no es un motivo digno para un deseo como tal.

Quizá lo que no tomó en cuenta aquel periodista y filósofo, es que hay personas que añoran volver a vivir algunos lindos recuerdos o desean ver por última vez a los seres que amaron y ya no están, o simplemente extrañan una etapa en particular de su pasado. Quién sabe que alguno viva abrazado fuertemente a algún recuerdo lo suficientemente valioso para él que curiosear alguna parte del futuro no sea tan importante como revivir aquel momento memorable.

(…)

A mí me encantaría viajar al año millón. Encuentro fascinante la idea de averiguar si los hombres lograron la fórmula de la inmortalidad o algún método para la teletransportación. O quién sabe que los robot’s se pasaron de la raya y subordinaron al hombre al punto de desaparecerlos, tal como lo vaticina la película “Inteligencia Artificial”. Y qué pasaría si aterrizo y no hay absolutamente nada de nada? O qué tal si llegó el tan proclamado y por algunos temido Fin de la Humanidad? Y qué si no hemos avanzado mucho, y los robot’s (androides, humanos con cablecitos, inteligencia artificial, blablablá) todavía nos obedecen y conviven con nosotros en todas las partes habitables del Universo? Y cómo saber que todos los planetas ya están poblados, y también los soles y los espacios (y cada uno tiene su propio lenguaje y seres vivientes)- hubo, se supone, muchos experimentos y evolución de por medio para llegar a esa posibilidad inverosímil -y hayamos alcanzado tan alto grado de poder –y algo de soberbia- al punto de ser capaces de manipular todo este complejo espacio universal?

Y ni hablar ya de los adelantos en la Medicina (no por algo la –supuesta-‘formulita’ de la inmortalidad) la Psicología, las Ciencias, la Tecnología, los Deportes, la Política y un largo y alucinado etcétera. Se me hace un rollo de sólo pensar en las infinitas posibilidades que aumentan exponencialmente al ‘ritmo’ de la imaginación y de las proyecciones de una mente infantil como la mía.

(…)

En una breve consulta con mi memoria, creo que el pasado tampoco sería mi elección. Es decir, de tener bonitos recuerdos, los tengo, y de a montones- ¿me estás sacando ‘pica’?- pero de ningún modo me reportaría a ellos para volver a ‘vivirlos’ de nuevo. De cualquier modo, siempre le queda a una la opción que es el recordarlos sin problemas (y sin amnesia) y traerlos nuevamente a colación.

Aunque tampoco soy de recordar los eventos del pasado. De hecho, creo que todo tiempo presente es y será el mejor.
(…)

Ahora cierra los ojos. Estás sentado en la Máquina del Tiempo. Coloca la fecha que quieras haciendo uso del menú tal como se muestra en la pantalla. Abróchate el cinturón. ¿Listo para despegar? Ah, pero no te olvides de regresar, ¿ok?



(Y aquí, una escena de la serie The Big Bang Theory, en la que Leonard adquiere una réplica de la máquina del tiempo en una subasta echa por internet)

[Fuente imagen: La máquina de Big Bang]

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