miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi actitud religiosa (II)

Una de las cuestiones que se desprenden naturalmente cuando se pone en tela de juicio la existencia de un Creador Inteligente, es: ¿Para qué la vida, entonces? Por qué te permites seguir viviendo, si no crees en Él?

Bien. Supongamos que se probase- hipotéticamente- que Dios no existe. Aquí entra en juego entonces, un fragmento de los párrafos que escribí como comentario en el referido blog al que hice mención antes:

“(…) ¿A caso toda la humanidad se caería cuesta abajo? (ejem, es posible caerse cuesta arriba? xD) ¿A caso todos los valores morales se desmenuzarían y aumentaría la maldad en el mundo? ¿Habría más gente ‘perdida’? Eso no tendría por qué suceder. Si sucede, es porque nosotros hemos cometido un error muy grave al formar mentes débiles subordinadas a la idea de que existe un Alguien que premia lo bueno y castiga lo malo (lo dijo una vez Einstein).

He escuchado por ahí (fue en la película italiana sobre Giuseppe Moscati <1880-1927>) que al borde de la muerte, en plena agonía, los no creyentes creen y los creyentes se vuelven incrédulos. A mí por ejemplo me ha pasado que mientras atravesé un momento crítico- de la nada- empecé a conversar con Dios. Era consciente que estando en ‘pleno uso de mis facultades’ aquéllo era una contradicción para con todas las ideas que defendía. Sin embargo, de pronto estaba susceptible y vulnerable y me adhería con facilidad a esa creencia sin mayor deseo de refutarla. Creo que tiene que ver mucho con el sentimiento de que algo no está a tu alcance y te sujetas fuertemente en algo que te da fuerzas, esperanza; no importa si Eso es real o no, si te sirve, lo tomas. Creo que en momentos de debilidad, cuando todo tu mundito se desmorona, te ves en la necesidad de aferrarte a ‘dioses’- sea como sean éstos para ti- que te salven o te tiendan una manito en ese episodio de tu vida. No importa entonces que eso no vaya contigo- es más, te da igual- simplemente quieres salir del conflicto y calmar las tormentas que te acosan (y mandas al diablo -todo un oportunista convenido- todas tus ideas medio agnósticas que no te sirven para nada, y que incluso, te empeoran- me ha pasado-)

Todavía no estoy muy convencida que digamos de si existe o no existe un Dios, pero si no existiese, mi vida no tendría por qué carecer de sentido. De hecho, tendría mis propias motivaciones para vivir. Principalmente porque la vida me gusta- con sus pro’s y contras-, porque creo que somos buenos de corazón, independientemente de la fuente de donde provenga este bien, y porque tengo sueños qué cumplir, sin los cuales probablemente me sentiría emocionalmente muerta."

(…)

Muchos miran el planeta como algo hostil, una plataforma que los seres (humanos) nos hemos dedicado a malograr. Creen que la Humanidad está degradándose y que hay que estar preparados para el Juicio Final. Demasiado pesimismo para la belleza que también existe alrededor. Como lo escuché una vez: El sonido de un cañón es más fuerte que el de un abrazo. Y es verdad, no es que seamos mejores o peores, es solo que lo malo hace más ruido. No es que el Mundo sea una porquería, o que los hombres estén en un estado de pudrición; hay muchísimas cosas buenas de las que las noticias no dan cuenta. Y el único juicio del que hay que estar preparados es al de nuestra conciencia.

Tal vez mi ingenuidad propia de niña (que ya no soy) y la energía optimista que caracteriza a los de mi generación (o algunos de mi generación) hagan que crea en la bondad y la inteligencia de los seres humanos por encima de todo y a prueba de balas. Por eso confío que con o sin Dios, igual somos buenos en el fondo y terminaremos (si es que hay un final) bien.

(…)
Por si las moscas…
Hey, Diosito, Energía Creadora, Esencia del Bien o lo que Sea que esté arriba (o no sé dónde más). Tú bien sabes que detrás de este tonto personaje que me interpreto, la chica incrédula, malcriada, indolente y egoísta, también está la mujercita que de cuando en cuando tiene una chispita de bondad y bien. Tú bien sabes -se supone que lo sabes, ¿no? (¿nooo?)- los pasos que he dado hasta llegar aquí. Me disculparás entonces el tamaño atrevimiento que he tenido para ofenderte cuestionando todo sobre Ti.


1 comentario:

  1. El Diseño Inteligente es una corriente nueva que no tiene mucho sustento… no es parte de la creencia eclesiástica y tampoco de alguna corriente científica.

    El entendimiento de un Dios, del Universo o de la Vida está por encima de nuestra lógica (mundana) que cree saber todo. No se debe entender si se quiere -realmente- entender lo que es la Vida que, lamentablemente, damos por sentada, como ganada y merecida y nos dormimos en nuestros laureles imaginarios sin hacer uso real de esta vida que nos fue prestada.

    Creer en un dios cuando se está en una situación crítica es producto del miedo con el que vivimos; es bueno "creer" en Dios en esos momentos pero no para que nos saque de situaciones engorrosas o riesgosas, sino para lograr calma interior y tomar buenas decisiones, indistinto a las filosofías de vida o creencias religiosas. Ese Dios siempre estará con nosotros porque somos parte de él, somos Dios, somos Vida.

    Con o sin dios la vida siempre tiene sentido si uno así lo quiere a menos que nos dejemos manipular por la mente colectiva negativa que envuelve a la humanidad -de siempre- pero hoy peor que antes.

    Dios o esa energía creadora no está arriba; el cielo y el infierno no existen porque esos conceptos están mundanizados y torcidos para manipular por miedo a las masas incultas. Dios somos nosotros porque tenemos ese pedacito de energía creadora que nunca inició, es decir, es perpetua como el presente (el tiempo no existe).

    PS - Gracias por pasearte por mis blogs y comentarlos.

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