lunes, 21 de junio de 2010

La visita de San Andrés

Todas las mujeres hemos de llegar ,aunque sea por alguna vez, a renegar de nuestra condición de féminas. Le lanzamos imaginarias ofensas y gritos a la maldita naturaleza. Y la odiaremos por culpa de ese ciclo natural hormonal llamado menstruación.

Algunas claro, lo llaman ‘enfermedad’ (“estoy enferma”) tal vez por la ola de síntomas que ella trae consigo: dolores estomacales, cambios repentinos de humor (tal vez consecuencias de la primera) dolores de cabeza, etc. Otras, optan por llamarlo simplemente ‘regla’ (te tiene que venir religiosamente cada cuatro semanas, sino, olvídate, algo raro te está pasando) y ya la simple mención de ‘regla’, ya sabemos que es desagradable (todas las reglas lo son- para rebeldes sin causa como yo-). Después de eso empleamos sustantivos y adjetivos de lo más variados: “que ya vino el señor Rojas”, “ya nació mi bebé”, “ya me vino la antipática”, y etcétera, etcétera.

Sea como sea, qué fastidio da. La primera vez que me vino (y muchas por delante) monté en una cólera interior para con todos los varones, toda la especie masculina en general. Odié a los perros, los toros, los gatos… también a todo lo que llevase el artículo “el” por delante: el sol, el cuaderno, el televisor… me parecían cosas con esencia de hombre y todo lo que se tratase de hombres me daba cólera. Cuando en mis clases del colegio me entraba uno de esos terribles cólicos, que dicho sea de paso, solo las mujeres soportamos con heroico estoicismo, miraba a todos mis compañeros de salón y no dudaba en pensar “malditos, desgraciados, no saben lo que es SER MUJER”. Peor, si por allí se te manchaba la falda. El primer hombrecito que se te cruzaba por tu camino sería la víctima. Sí, él tiene la culpa. Luego venía el roche, o para evitarlo, bajar las tiras de la mochila, o en todo caso, sacarte la chompa y amarrártela a la cintura y pelarte de frío y soportar el llamado de atención de tu auxiliar de disciplina, quien por llevar una prenda colgando ya te estaba etiquetando de ‘pandillera achorada’. Joder (sorry).

Hacer educación física era incomodísimo, excepto para algunas que confesasen sin roche que estaban reglando y ya. Yo, pudorosa de todo , siempre seguía como si nada, aún con los dolores y el fastidio de tener que llevar una toalla entre las piernas. Pero lo más fregado de todo era toda la lavandería de ropas con manchas rojas que te tocaba por delante. Sábanas, ropa interior, pantalones, etc. Desde mi tabla de escobillar también odiaba a ‘toda esa tira de inútiles llamados hombres’. Desde mis noches en cama sin conciliar sueño por un fuerte cólico vociferaba en secreto insultos a la madre naturaleza, a Dios, sea Hombre, Mujer, o Mitad de los dos. Llegó incluso el día en que me juré que si me venía la bendita comadre para cuando hiciera mi presentación en el festival de danzas que organizaba anualmente mi colegio, iba a agarrar y para cuando sea adulta, sería la primera defensora en declarar inválida el criterio ése que dice que una mujer casada ha de llevar el apellido de su esposo. Ja!, como si fuésemos propiedad suya. Y van a ver, también voy a hacer que nuestros hijos lleven primero el apellido materno, porque más que hijos de ellos son nuestros. Ja!, no me van a venir con tonterías . Y a mí todavía.

Eso pensaba de chica. Pero con el tiempo vas madurando y todas esas iras mal geniadas contra los pobres varoncitos que no tenían culpa alguna de nuestras dolencias, van desapareciendo poco a poco. La cólera se va disipando, ya no te molesta tanto usar esa prenda incómoda que te apretaba 

la espalda, como eso que es el formador (el sostén bebé). Los cólicos empiezan a doler menos, hasta desaparecer (en algunos casos) y las antipáticas toallas higiénicas ahora forman parte, en forma natural, de tu cajoncito de de ropa interior. La disciplina, la rutina, todo son cosas que te ayudan a adaptar esos antiguos martirios en tu vida como mujer como algo normal. Claro que de cuando en cuando tienes un ataque de chiripiolca incontrolable cuando la bendita menstruación no te viene y tienes que recurrir a un ginecólogo quien te medica esas hormonas anticonceptivas que te generan un gasto (y todo para que la misma antipática venga a molestarte de mes en mes). Vuelves a mirar a todos los machos con ojos mitad furia- mitad impotencia, cuando te das cuenta que por el hecho de ser mujer, a veces tienes la mala fortuna de sufrir irregularidades en tu organismo que te hacen padecer y hasta desear ser hombre por un rato.

Sin embargo, mujeres del mundo, fuerza a todo eso. Solo nosotras comprendemos el costo de ser Mujer, y solo nosotras somos capaces de estar metidas en el cuerpo de una. Porque no cualquier mequetrefe lo puede hacer. Y en eso radica nuestro poder.


2 comentarios:

  1. ADEMAS DE DETESTAR A LOS VARONES POR NO TENER REGLA, TAMBIÉN HABRÁ SIDO POR TENER PENE… NO ES UN COMENTARIO MACHISTA SINO QUE RECONOZCO QUE ES MUCHO MÁS FÁCIL ORINAR PARADOS, EN CUALQUIER LADO (PARA LOS COCHINOS) Y SIN NECESIDAD DE UN PEDAZO DE PAPEL HIGIÉNICO.

    ES VERDAD, TAMBIÉN, QUE ESTE MUNDO ES MACHISTA Y POR ESO NO SE CREAN ACTIVIDADES SEPARADAS O ACONDICIONADAS PARA LAS MUJERES, CON CUERPO MÁS DELICADO QUE EL DE LOS HOMBRES PERO CON RESILIENCIA MAYOR (BASTA MENCIONAR LOS DOLORES DE PARTO, LOS CÓLICOS QUE MENCIONAS, LOS DOLORES EN GENERAL Y SOBRETODO, AGUANTAR EL MALTRATO DE LOS HIJOS, AUNQUE SEAN CON JUSTA RAZÓN, COMO MADRE ABNEGADA -Y A VECES CON EXCESO DE MARTIRIO AUTOAGENCIADO, AUTOGENERADO, AUTOCONMISERADO-… ).

    TAMBIÉN ES CIERTO LO DEL APELLIDO DE CASADA: NINGUNA MUJER "ES DE" UN HOMBRE NI DE NADIE PERO LOS HIJOS TAMPOCO SON DE LA MUJER NI DEL HOMBRE, SON DE LA VIDA. SÉ QUE LAS IDEAS SOBRE LAS QUE COMENTO SON DE LA ADOLESCENCIA PERO HAY UNA GRAN INSULSA MAYORÍA QUE SE LAS CREE HASTA LA MUERTE.

    Y, PARA FINALIZAR, CREO QUE EL UNIVERSO ES FEMENINO, NO MUJER, SINO FEMENINO, POR ELLO LA VIDA ES TAN IMPORTANTE, AQUELLA QUE LAS MUJERES PUEDEN LLEVAR DENTRO DURANTE 9 COSTOSOS MESES QUE GENERAN QUEJAS SOBRE DEFORMACIONES CORPORALES, CAMBIOS HORMONALES, LLORIQUEOS Y VÓMITOS, Y DEMÁS QUE NO ESTÁ BIEN VISTO PERO QUE ES ACEPTADO COMO PARTE DEL "TRABAJO" DE SER MAMÁ… MIENTRAS LOS HOMBRES SE "SACRIFICAN" PARA SATISFACER LOS CAPRICHOS DE MADRUGADA, AGUANTAN LOS MALTRATOS DURANTE LA GESTACIÓN Y SON PUESTOS A UN LADO CUANDO LA MUJER SE CONVIERTE EN MAMÁ PORQUE PRIMERO SON LOS HIJOS (QUE NO SON DE ELLA SINO DE LA VIDA). SI QUIEREN SER PADRES HAY UN COSTO PARA AMBOS, LA VIDA NO SUELTA SIN PEDIR ALGO A CAMBIO POR ESO ES QUE LAS QUEJAS ESTÁN, SIEMPRE, DE MÁS.

    SÓLO EL TIEMPO DEMUESTRA LA MADUREZ DE CADA UNO.

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  2. Tienes razón,los hijos son de la vida.Pensé mal (pero estoo...¿tendrán que llevar el apellido de la Vida?)

    El otro punto del 'miccionar', no lo creo, al menos por mí. Creo que -bajo el hipotético caso, claro- si el hombre hubiera nacido con vagina y la mujer con pene, igual veríamos a los hombres agachados 'haciendo' justo allí por los rincones donde se reza "Prohibido Orinar". La sociedad machista ha hecho que se vea 'más feo' que un hombre lo haga antes que una mujer. Y no creo que la mujeres nos animaramos a hacerlo por el simple hecho de ser más cómodo. Total, también he visto a mujeres que, apremiadas por la necesidad, se levantan la falda y listo.Así que la cuestión más pasa por un tema de educación civil e higiene antes que otra cosa.

    Personalmente,no me gustaría tener mi'manguerita'. Cuando digo "hasta desearíamos ser hombres por una vez..." es una manera de decir con cierto humor que nos encantaría saltearnos las partes fastidiosas que implican el ser mujer. No creo que las damas prefieran tener pene.No creo que Dios haya escuchado ese tipo de reclamos.

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