jueves, 24 de junio de 2010

Después de las obras…¿la canción?

Todos los días tengo que caminar hacia la puerta ‘Huaca’ de mi querida San Marcos para tomar el chosicano que me desplace de la Av. Venezuela a mi casa. Pero qué fastidio caracho. Primero he de pasar los ¿seis? carriles en doble sentido que me separan del paradero de al frente; y para ello, hay que tomar la arriesgada decisión entre la disyuntiva de esperar a que los benditos carros dejen de circular (lo que nunca sucede) o hacérselas la de valiente y cruzar corriendo, esquivando carros a mil ojitos hacia todos lados mientras piensas en qué cancioncita te gustaría que toquen en tu velorio. Qué desgracia.

No cuentes con los policías (que o bien brillan por su ausencia, o bien su pequeña cabina de director de tránsito hace las veces de un eventual locutorio personal) ni con esos diminutos rompe muelles que dan risa. El puente prometido (fue prometido, no?), quedó echado al olvido.




No servirá de nada mi pequeña y tímida queja desde este casi no leído blog. Pero bastará que esta negligente situación cobre sus víctimas para que recién venga alguien corriendo a construirnos un puentecito. Creo que las cosas siempre funcionan así.

Si algún día, sin avisar, dejo para siempre de escribir otra entrada en Patydrómeda; pueden tantear los motivos. Espero que al menos mantengan limpio mi nicho.

1 comentario:

  1. Tal vez iré a visitarte... pero no llevaré trapo... al fin de todo se da lo que se tiene que dar. Si el puente está es porque debió ser aunque muchas muertes queden en la conciencia de los burócratas que hacen y deshacen las pistas, los monumentos y en la de aquellos que crean las leyes para no sé que razón, disque bienestar común mas está todo tan desordenado que, además, uno debe sortear ese desorden mientras la criollada de la gente se nos viene encima.

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