lunes, 7 de junio de 2010

Cuando acaban los prejuicios

El otro día, sentada muy tranquila en uno de los asientos traseros de mi chosicano( el bus que abordo para ir y venir de la universidad), me percaté que un muchacho, desgarbado, la ropa raída y descolorida, con zapatillas… (no sé si les ha pasado, pero el término ‘zapatilla’ automáticamente trae la advertencia: “Peligro: ‘choro’ a la vista”) acababa de subir al carro, y, oh! misterio, decidió sentarse justo a mi lado. Traté de no mostrarme preocupada por el hecho de que no llevase nada en mano [si no estás llevando nada, es una de dos: o bien vas aquicito nomás, o bien te vas a tu ‘trabajo’ (robar), porque, pregúntate, a dónde rayos más puedes ir sin nada a la mano?] y me dispuse a continuar mi sueño con ‘un ojo abierto’. Cuando escuché que estaba pagando el pasaje para irse, no a unas cuantas cuadras más allá, sino, justamente, para hacer una hora de viaje, junto conmigo, empecé a preocuparme. Dijo Ceres? ¿Escuché mal? ¡Oh, my god!, pensé, ya ni siquiera puedo cerrar un ojo. Concéntrate Paty, te duermes ahora, o llegas sin mochila a casa.

[Ceres no es otra cosa que la ‘cuna’ del comercio vitartino, un lugar con harto movimiento de gente y , desde luego, de ladrones. Allí los buenos rateros (los que saben robar, me refiero) suben a los micros sin nada y bajan cargándose un par de celulares último modelo de algún ingenuo. ]

Cuando nos aproximábamos al esperado paradero de Ceres, este jovencito, como para restregarme en la cara todos mis malos pensamientos, sacó de su percudido bolsillo, fresco, conchudo y tranquilo, un fajo de billetes de cien soles. Hubiera querido pedírselos y contabilizárselos yo misma, pero calculé, con el rabillo del ojo, algo más de dos mil soles. ¿Dos mil soles? Quedé como una taradita, toda hecha idiota. Ahora resulta que el que debió cuidarse más era él. (Cuidarse de mí, por ejemplo, cuya suma en efectivo de lo que tenía en los bolsillos no cruzaba los cinco soles).

¿Qué hacía él con dos mil soles en el bolsillo y seguir sin embargo, tan tranquilo? Y más raro, ¿qué hacía él, en tales apariencias, con todo ese dinerillo? Cuando él bajó, pidiéndome permiso para pasar (raterito con buenos modales, qué extraño), me quedé en un estado mongoloide, de final de Condorito: plop!

***

Un estudio (encuesta?, censo?) reveló que 400 000 peruanos dejaron de ser pobres en el 2009. (Me habrán contado?) Yo no sé ustedes, pero yo no tengo claro el concepto de pobreza aún. ¿Es pobre el que vive en el cerro, viste ropa china de Gamarra, asiste a comedores populares y se va a las polladas de los fines de semana? (sin contar que tiene televisor, luz y agua). Es pobre aquella señora que vende ambulatoriamente, en un improvisado puesto de frutas (mantel de plástico y unos cuantos kilos de melocotones) , con tres bocas que alimentar, una casa de esteras, y que de cuando en cuando se va por unos tragos? Será pobre el niño que, toma leche de gobierno distrital, lleva ropas rotas y se limpia (las cuatro letras) con papel de periódico chicha? No lo sé.

Pero lo que sí, es que tengo (tenemos?) esa mala manía de catalogar, a veces erróneamente, de que porque eres gringo ‘con presencia’, tienes plata. Que si vives en Surco, Miraflores, San Isidro, La Molina, Monterrico o San Miguel, vives bien.

Pero qué hay de aquél, Reina de la Papa, Principito de folklor, que tiene propiedades en tres distritos, carro del año, casa de playa, viajes por doquier?. Qué hay del empresario, apellidado Quispe, piel trigueña, nariz Túpac Amaru, con casa de tres pisos en Comas, acento provinciano, y vestimenta casual?


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He escuchado a mis tías renegar porque siempre hay tipos que te miran la cara primero antes de cobrarte, no sé, algún utilitario, insumo o servicio. Siempre las he escuchado decir: “Qué se ha creído ése, creen que porque una es nihonjin tiene dinero”.

A mí me pasa con mis conocidos. Yo, que subsisto al mes con mis clasecitas particulares y mis cachuelos diarios (ayudando a hacer empanadas, por ejemplo), que tengo mi celular viejito de hace tres años (que no tiene radio, ni mp3, ni cámara, ni blá blá, y encima, ya tiene la luna rota), mi mp4 de dudosa marca china, y cositas que eventualmente compro por comodidad y darme el gusto, ya creen algunos que soy chica de plata. Ja! Chicos de plata serán (o se creerán) los que tienen trabajo fijo, gastan poco menos de cien- soles- hablando por celular (yo empleo tres soles-puros mensajes) tienen internet en casa (yo sigo yendo a las cabinas), han estudiado en colegios privados (con o sin esfuerzo de los padres; yo, ni con esfuerzo), se pasean todos los fines de semana -y gastan no menos de cincuenta soles-(yo me voy a misa los domingos) y van de compras al Saga Falabella (a mí me queda mejor Gamarra).

Creen que porque visto bien, luzco bien y encima, tengo la sangre oriental, el apellido “Xxxxxxx- Xxxx”, ellos ya me hallan en palacios imperiales. Cómo me rio, caracho.

Apuntes Finales

Creo que ya hace buen tiempo quedó atrás el estereotipo “del que tiene más”. La gente, las mismísimas mamachas, toman su taxi mientras se ponen a hablar por el celular (pantalla táctil), otros, muy colorados ellos, bien al terno, se sujetan bien de la barra de un bus público para no caerse. Paisanos, dan a ojos cerrados donaciones de doscientos soles o más para sus fiestas patronales, otros, con sus zapatitos bien lustrados y gel perfumado en el cabello, están llorando por pagar los veinte soles de la cuenta.

Ahora, habrá que tomarse más tiempo antes de juzgar. Y esto es lo que me gusta de esta nueva sociedad.


Post post: A la izquierda de la imagen, vemos a Jack Ma,un empresario chino considerado el "Bill Gates de Asia" -quien fue el foco de la atención durante la APEC 2008 - cuya historia de vida inspira a cualquiera (no tan cualquiera).

2 comentarios:

  1. Ladrones con mejor apariencia me han arrebatado un celular (2 veces en distintos distritos, una en un bus y otra caminando… a este último casi lo alcanzo pero se zambulló en la ventana de un taxi -Tico- que lo esperaba).

    Me he encontrado con otro tipo de choros en todos lados, que me seguían, que trataron de robarme algo de la mochila cuando estudiaba (y me lo devolvían como si se me hubiera caído, por buenos, porque nada valía y preferían hacerse los buenitos para paliar su pésima autoestima… qué sé yo).

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    ¿Cómo es la ropa china de Gamarra? Creí que todo lo que hacían allí era confección nacional… será que están reetiquetando porque ya no pueden competir con las porquerías chinas que importan las empresas extranjeras y nacionales.

    ¿Será pobre aquel limpiacarros que trabaja en el estacionamiento de un supermercado en grupo de a 3, ganando cerca de 5 mil soles mensuales? Todo esta volteado y se tuerce aún más cuando salen aquellos que creen saber hablar de derechos humanos para proteger a ciertos delincuentes y, peor aún, para prolongar el paternalismo estatal y social para los que "tienen menos" sin definir qué significa aquello.

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    He visto un iPhone en manos de una vendedora de papelería para eventos (tarjetas, partes, etc.) en el centro de lima, Jr. Puno. Es indiscutible la procedencia del aparato pero no dista mucho de las mamachas con teléfono táctil… los prejuicios y estereotipos siempre van a existir mientras la humanidad tenga mala autoestima, no mientras hayan diferencias económicas.

    Seguiremos sufriendo discriminación mientras la gente no esté contenta consigo misma, y ese es el rollo eterno de la humanidad, por eso tantos vicios, agresividad y desidia.

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  2. Me ha pasado. La gente cree que porque uno vive en Barranco es pituco y fuma marihuana, psssst! He tenido que pegar mis zapatillas chinas con "Chemmer" de 50 céntimos porque ya se les está rompiendo la suela y piensan eso U_U

    Saludos ^^

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