jueves, 27 de mayo de 2010

Esos olores


Mientras estaba tirada- boca arriba- en la comodidad de mi cama, de piernas cruzadas, con los audífonos en los oídos, a punto de encender el mp4, muy fresca yo; empecé a percatarme en ese zumbido en el oído que me persigue desde que tenía diez años (pero eso es otra historia para contar). Y saltando de un pensamiento a otro, recordé a Helen Keller .

Empecé a pensar en, vaya!, cómo es la naturaleza,no?, que en ausencia de un sentido, agudiza los restantes para compensar la falta de aquél.

Pero, de pronto, empezó a embargarme la preocupación. Imagínate que un día ocurra que ya no vea ni escuche más. Si los sentidos son las ventanas al mundo, lo mío comenzaría a ser una vida entre sombras, encerrada en un mundo de texturas y aromas. Adiós a la buena música sin la que no puedo vivir, sí, good bye Alanis Morrissete, Dido,adiós mi Alejandro Sanz, mi buen Chopin, mis baladitas alternativas, las tranquilas melodías de la música celta, mis baladas de siempre, el rock de los 80’, 90’ y hoy. Y de pronto, despedirse de la vista de un bonito amanecer, o la caída anaranjada de una tarde que tanto me gustan, bye bye novelas coreanas, hasta pronto tú niño que tanto me gustas, ya no te podré conocer (o ya no te podré reconocer), adiós internet, ya no escribiré más, ya no más amigos.

Bueno, no es para tanto, a veces soy así, recontra dramática, pero después, en un instante, le empecé a prestar atención a todos los recuerdos olorientos de mi pasado y presente.

Empiezo a recordar, por ejemplo, el humor a sudor de la camisa de mi papá, el jabón Palmolive Botanicals que me hace pensar en la primera novela que vi(a escondidas, tenía doce), el olor a canchita pop corn de las tardes luego de venir de la universidad, el perfume que brota de las sábanas de mi tía, el aroma a vainilla de las 6pm. en Santa Clara, el fresco perfume semi mentolado de aquél chico que entra tarde a mi salón(y que también me atrae-él me refiero, no que llegue tarde-), la fragancia de un shampoo al que no consigo un nombre, el olor mezclado de coco y vainilla del muchachito que me gustaba, el aroma que brota de las páginas de un libro nuevo, el olor a KFC, Mc Donald’S o Dunkin Donut´s, Jockey Plaza, olorcitos entreverados y superpuestos, que, por más elitista que suene, me dan una sensación especial de frescura.

Renato Cisneros opina que los hombres son más visuales, mientras que las damas somos más auditivas. Pero lo cierto, es que también hay olores que te provocan ideas y sensaciones, te llegan a fibras sensibles, te estimulan emociones insospechadas… olores que son tan fuertes… tan fuertes… yo no sé.

2 comentarios:

  1. Si uno deja de tener los sentidos, sea de forma repentina o gradualmente, la vida nos está diciendo que debemos introvertirnos, desarrollar lo que tenemos dentro… y está en nosotros deprimirnos o emocionarnos por empezar una nueva etapa de la vida.

    ¿Quién dice que una vida sin sentidos es mala o dejará de ser vida? Hay gente peor que nosotros y que viven hasta el final de sus días, luchándola en un mundo agresivo y dentro de una sociedad que no comprende lo que no es como ella misma.

    No me acuerdo el olor de las sábanas de nadie… por asco. No aguanto olores constantes y menos los fuertes. Me gustaría vivir en un mundo desodorizado (no con los tóxicos deodorizantes químicos que causan infertilidad) donde no pueda percibir la suciedad de quienes no se bañan en invierno ni de quienes no lavan su ropa por flojos.

    No sé qué sería vivir sin recibir más información del exterior ya que uno es lo que interpreta de lo que recibe a través de los sentidos, pero si se da por algo será, aunque nunca sepa la razón, la vida la puso así y de esa forma hay que vivir, con la mayor alegría de la que uno sea capaz (estoy trabajando en ello).

    Tal vez mi mundo se desengranaría si perdiese la vista (soy gráfico, visual) mas podría desarrollar el oído a pesar de ser desorejado y aprender a bailar siguiendo a la música… otro rollo.

    ResponderEliminar
  2. Hellen Keller fue sordociega, o sea, todo lo tuvo que aprender con el olfato, el tacto y el gusto (pero básicamente con el segundo) y en sus condiciones, no sé si tuviera la fortaleza de asignarle un valor a la vida... De hecho, soy una persona naturalmente muy optimista (tal vez de forma innata), pero no sé cómo sería la cosa si tuviera alfuna deficiencia...

    De lo otro, creo que, como el buen Einstein, todo es relativo... depende qué cosas tomes del mundo para dar tu valoración de ello. El exterior también alberga ricos aromas, como algunas flores, el reciente olor de Rexona Women que acabo de descubrir, el olor que se levanta de la tierra después de una lluvia...en fin, yo dejaría mi olfato a pesar de todos los horrores que como olor debo soportar, a fin de nada más poder sentir otros muy agradables...

    ResponderEliminar