martes, 6 de abril de 2010

Estoy loca

Empiezo a darme cuenta que soy demasiado cruel, insensible, indolente, egoísta (bueno, no es novedad) y sobre todo descarada para aceptarlo sin roches y remordimientos.

Anteayer estaba viendo una peli’ con una amiga (que por cierto, me tiene aturdida preguntándome a cada rato que porqué me rio; ay, si supiera ella, que soy de risa fácil- aunque cualquier estupidez sin creatividad no me causa ninguna gracia- que me es tan natural sonreír, tanto ,que ni siquiera me doy cuenta de ello, y lo que es peor, a menudo ni sé porqué).

Pero bueno, estaba con que veíamos “El niño de pijama a rayas”, y una vez más, mi amiga, sorprendida de que me riera en una película esencialmente dramática, soltó otra vez un cuestionamiento sobre mi comportamiento. Pero no es que me riera de que la gente se esté muriendo, me reía por ciertos parlamentos de los personajes, de alguna buena ocurrencia. ¿Sonaba raro que me riese un poquito? No lo sé, pero el hecho es que no es la primera vez que me pasa. He sabido recibir más de un resondrón por reírme en hospitales, en casas donde hay enfermos, o en otros lugares por el estilo( menos en velorios).

Y colocar “Estoy loca” como título no es por hacer ironías: Va en serio. Luego de ponerme a pensar un poquitín, de reflexionar, de hacer una introspección que no duró ni un minuto, me he dado cuenta que soy anormal, chiflada grave, algún tornillo se me debe de haber salido.

Como suele pasar siempre, mantengo ideas que de por sí son extrañas y van en contra de lo que piensa el común de la gente. No es por ser alarde, ni desdeñar el sentido de la multitud, pero seriamente, darme cuenta de ello me ha puesto triste. De verdad que nunca me había puesto a pensar por qué soy tan distinta al resto, por qué no soy más normal, por qué no pienso como todos. ¿Por qué esto de pensar que cuanto más ignores el sufrimiento (propio o ajeno) sería mucho más fácil de sobrellevarlo? Por qué tengo conceptos nuevos de mentira, verdad, autoestima, flojera? Por qué en realidad, todo mi diccionario es tan personal, tan distinto al de los demás? Por qué tengo que soportar más sermones de mi tía, más “cállate la boca” o “calladita te ves más bonita”? No lo sé.

Como piensa Renato Cisneros, como lo dijo en una línea de algún blog, también creo que la gente puede educarse, aprender y adoptar costumbres, vicios y manías nuevas, pero jamás, podrá quitarse de la piel el carácter, el temperamento, los valores, todas esas cosas inherentes a la persona que lo acompañarán irremediablemente hasta su muerte.

Pueda que yo, en realidad, no haya sido tan mala realmente. Que no lo sea en el fondo, quizá. Tal vez esta vida se ha encargado de inculcarme estas ideas extrañas que me hacen (está bien esta gramática?) comportarme extraño para los demás, pero que no son otra cosa que mecanismos de supervivencia que he ido forjando en mi yo interno, para sufrir menos, para ser más feliz. Que, finalmente, soy rebelde porque el mundo me hizo así.

Creo que a medida que pasan los años, estoy encontrándome con mi verdadero yo, con la esencia de la verdadera Paty que soy, aquélla que la sociedad y la cultura se esfuerzan en adiestrar, en amoldar. Creo que cada vez soy menos reprimida, cada vez estoy siendo mucho más espontánea y natural, cada vez me conozco y me acepto más. Y acepto que a veces soy demasiado cruel, fría, egoísta y que solo reconociéndolo algún día llegaré a cambiar un poquito siquiera. Pero aun cuando yo veo en esto una actitud saludable, me temo que los demás fugarán del susto que se les avecina, verán en mí una seria amenaza.

Sin embargo, el problema de todo es que me gusta cómo soy. Me siento cómoda siendo fresca (la lechuga se seca a mi lado- dice mi tía), sinvergüenza, conchuda, protestona. Incluso cuando los demás encuentran en esto actitudes de mal gusto, que solo te llevan a ser el hazmerreír de la gente, yo, estoy bien, y muevo la cabeza en señal de aprobación, para con la Paty que llevo dentro.

Y por todo esto, creo que estoy loca.

2 comentarios:

  1. En realidad, la normalidad no existe sino en forma de cánones de comportamiento. Así que la locura que podamos tener es natural... y los que no quieren aceptarla (que, lamentablemente, son la mayoría - acomplejados) son los que más sufren hasta la muerte que, a veces, ni ella misma, con su guadaña pendiente, los libera de redimir sus ineptitudes en la siguiente vida en la que sufren y sufren porque quieren. Uno debe desarrollar la sensibilidad de la que es capaz si tanta locura se tiene dentro, para que no se confunda con indolencia, ingratitud, caradurez y todas esas cosas que nos critican los que creen tener rectitud y sentido común (que no es criterio), que creen poseer la verdad mas de sus lenguas no brota mas que palabras correctas que NO los pintan de cuerpo entero y menos sus miradas. La locura es buena, la irreverencia también si se mezcla con sensibilidad -humanidad- y mejor aún cuando se busca la humildad.

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  2. Uno debe ser como siente ser ....y solo podemos ser en este caso ,mi caso como roberto,"roberto" parece que esto no dice nada a nadie ... pero si ponemos nuestros nombres y nosotros repetimos sabremos que lo que decimos tiene un sentido y conocimiento que solo uno podría entender ...

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