jueves, 18 de marzo de 2010

Mi mundo de ceros y unos


Dado que todo el mundo se pregunta, hastiado de verme tan entretenida y concentrada frente a un computador, qué diablos es lo que yo hago, precisamente, sin necesidad de tener conexión a red ni nada por el estilo, frente a la bendita pantalla inanimada de una maquinita de éstas; pues pasaré a la explicación.
Así como hay quienes gastan más de tres soles diarios por el alquiler de horas en cabinas de internet, las cuales solo invierten en jugar esas cositas para lo cual no estoy en posición de opinar, así yo también, empleo las mías frente a mi amigo, el monitor, al que he tenido que soportar (tal vez al revés) cada cambio de color de su parte, cada palidez que me pone, haciéndome señales de que se asfixia, que lo deje un ratito tomar el aire.
Quizá esto de las computadoras va mucho con este rasgo de la personalidad de las geminianas, ésas de hacer clic aquí, clic allá. Ahora mismo que lo pienso, me lamento, pobrecita de ella, pero nuevamente me da igual, y no escatimo en abrir una nueva ventana, asignando una nueva tarea que volveré a revisar cuando me haya cansado de las siete restantes que ya tengo abiertas.
Internet es una potente arma si la sabes usar bien. Mis usos son tan distintos como variados, quizá mi USB(de solo un 1GB) pueda funcionar como una clara muestra de ello, como un “muéstrame tu USB y te diré quién eres”. Para empezar, solo tengo seis carpetas(contrariando a los que dicen que soy una desordenada), denominadas como sigue: 127, internet, korean actors, impresiones, música por fecha y programas. No voy a detallar el contenido de cada una de ellas, las cuales también están divididas en otras subcarpetas, pero a grandes rasgos, puedo decirte que lo lleno de todos los intereses que eventualmente me piquen por allí: Poesía, microrrelatos, origami, partituras para flauta y tablaturas para guitarra, historietas de Mafalda, programas de computadoras, música que descargo secretamente de algunas páginas prohibidas de la facultad, fotos de familia, actores coreanos, de ajedrecistas, matemáticos, partidas de ajedrez, convocatorias a concursos de ajedrez o poesía, chismosería sobre actores coreanos, matemática de mi gusto, chistes matemáticos, cosas aburridas pero necesarias, letras de canciones, teoría de números, libros, exámenes, páginas de internet de interés momentáneo, sobre novelas coreanas, sobre Remioromen, matemáticas a obligadas, y un largo, innecesario y cansado etc.

Sin duda, como cuando estoy fuera de ella, siempre tengo algo qué hacer cuando estoy sentada frente a una computadora. Pero eso no me lo creen mis tías, que me miran con ojos desconfiados y sueltan más de un grito cuando me ven sentada con mis audífonos, feliz de la vida, tecleando y tarareando a la vez alguna canción.

Espero satisfacer la curiosidad de quienes se empeñan en hacerme creer que estoy contrayendo algún tipo de patología cibernética, una droga, un vicio que merece ser tratado con especialistas, antes que la telaraña mundial de la información me deje atrapada en sus redes para siempre.
Estoy dispuesta a colaborar. Aunque no sé en qué.

2 comentarios:

  1. También estaba así hasta que comencé a escribir, publicar en diario y postear mis piezas artísticas y trabajos publicitarios. Recién allí la cosa tomó sentido porque no entendía lo que era un blog, no tenía idea de para qué sirve Facebook (hasta ahora sigo sin ella) y jamás me emocionó perder horas de horas chateando... mas la información regada en internet y mis ganas de expresarme (necesidad, en realidad) hicieron que ordenara mis ideas, organizara mi mente y empezara a producir información para darla al mundo entero, claro que sólo a aquellos que dieran algo de su tiempo para la lectura... tan pocos que son.

    ResponderEliminar
  2. Gracias a Internet ,y si lees en ingles ... no hay limites para leer en este caso trabajos (paper) de profundidad intelectual..

    ResponderEliminar