martes, 16 de marzo de 2010

Grupo de Estudio


Mié 03-03-10
Ayer me evaluaron en este grupito del que te hablo; mi trabajo era una cosa aparentemente fácil: Asesorar a chicos preuniversitarios.
Pues bien, nada, es solo que me puse algo nerviosa, lo cual me sorprendió a mí misma. Para empezar no había algún chico guapo entre los alumnos, el ambiente de trabajo ya me era familiar, incluso el trabajo en sí también; y mucho mejor, tenía a mis dos mejores amigos y compañeros de la universidad como “colegas”(entre comillas para que no suene muy serio). No podía pedir más. Pero de dónde los inexplicables nervios? No lo sé, tal vez esta vez sí que quería el trabajo para el que estaba postulando, y a como dé lugar, estaba dispuesta a caer bien y quedarme en el puesto.
Pero ahora mismo empiezo a dudar. Y también empiezo a reírme del error inocente que cometí al enseñarles a los chicos como si fuesen muchachitos de la universidad, especializados en Matemáticas. Comencé con un problema sencillo que me extendieron por allí para evaluarme, pero yo quería hacer algo más general que un sencillo problema de formuleo. Así que empecé a demostrarles las fórmulas de la suma de números consecutivos, el de los cuadrados consecutivos(para mayores señas, apliqué inducción, y encima le agregué un poquito de historia, tratando de “amenizar” la clase con relatos anecdóticos de la infancia de Gauss) . Plop!
Bueno, ya se me pasó el roche, ya me resigné al fracaso, y ya no creo que me llamen para trabajar allí, por más que la directora del grupo esté necesitada de personal.
Ahora échatela a buscar, junto a un montón de desempleados, el próximo trabajo que me permita mantener a flote mi escueto bolsillo, y de paso alejada de casita donde no me ven con buenos ojos, porque ya no voy a la Panadería.
Ya sé que soy una irresponsable y una consumada relajada, pero ya pues, apiádense de mí.

2 comentarios:

  1. Me solidarizo contigo. Cada vez que me acuerde de comprar el pan, una pieza será en tu honor...

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