El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja con facilidad, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca se apaga...
(Primera de Corintios capítulo-13 versículo 4-8)
La semana pasada salí con unos amigos y en una de nuestras animadas ‘tertulias’ tocamos el tema del amor (en mi familia siempre me comentan con sorna “de qué hablarán ustedes los matemáticos, de logaritmos seguro”, o lo peor, cuando alguna prima-que estudia Derecho- me comenta “debe ser aburrido ser enamorada de un matemático, de qué cosa interesante te puede hablar?”). Bueno, para que vean que los matemáticos somos gente normal (habráse visto!) aquí les voy a detallar lo que concluimos ese día, con respecto el amor. Y como buenos matemáticos que somos, nos planteamos el siguiente reto: Axiomatizar el amor.
1.Eternidad. El amor verdadero (bueno, no es que exista el amor falso pero ya, déjame continuar) el amor verdadero dura para siempre, ésa fue nuestra primera premisa y en eso estuvimos de acuerdo todos. Amor que se acaba en el camino, que no supera algún obstáculo o barrera, que no logra salir adelante en la adversidad, simplemente no es amor; no es que deje se serlo, sencillamente nunca lo fue. El amor verdadero, como bien lo dice esa frase cliché (cliché pero cierta) lo supera todo. Así que aquí tenemos una proposición de doble condicional: “El amor lo supera todo, si y sólo si, dura para siempre”.
2. Correspondencia. Aquí hubo una breve discusión porque yo no estaba de acuerdo con esto. Para mis amigos el amor es correspondido, es de dos, lo otro no tiene sentido. Para mí si existe el amor no correspondido, o sea, el amor solito. Me justifiqué diciendo que el chico de la que estás enamorada podría casarse, pero eso no quita que tú te mantengas secretamente enamorada. Ellos arguyeron que eso ya no es amor, sino una obsesión. Seguí mi defensa argumentando que si fuera una obsesión lo habrías obligado a estar contigo bajo amenazas (suicidio, qué sé yo), pero como es amor, y es amor puro, conservas tu distancia, pero igual sigues enamorada. Después me di cuenta que el amor atrae, es decir, la fuerza con que tú amas, hace que la otra persona se fije en ti; de alguna manera nuestro amor crea un magnetismo entre nosotros y la persona que amamos con sinceridad. Entonces por lógica, el amor tiene que ser correspondido (una correspondencia provocada).
3. Unicidad. Sólo amamos a una y sólo una persona. No puedes amar a varias a lo largo de tu vida, ya sea en separado o en simultáneo (¿?), mucho menos por igual. El amor de tu vida es una sola (ni modo que tengas muchas vidas) y es aquélla que dura para siempre. Es decir, tu primer amor no fue amor si no es el último también. El verdadero amor no es el primer amor, sino el último (así que contradecimos lo que dice LODVG en “Rosas”).
4. Entrega. El amor siempre procura el bien del ser amado, y todo lo que hace por él, lo hace por el sencillo gusto, en forma espontánea y sin reproches. La entrega es constante e incondicional.
5. Felicidad. El amor causa la felicidad. Si un amor es causa de sufrimiento, pues duda de tus sentimientos. El amor verdadero (valga la rebusnancia) nos llena, y nos hace querer ser cada vez mejores.
Bueno, hay todavía más axiomas, pero éstos fueron los que consideramos más importantes.
Nota: Y cuando hablábamos de amor, hablábamos del amor de pareja; claro que está el amor a un amigo, el amor que profesan los padres para con sus hijos, el amor que tienen los hijos con sus padres, entre hermanos, a la familia, a la vida, a la mascota, etc etc, pero nos enfocamos en el de pareja porque al menos para mí, es el más bonito, no es así?
[Y sólo para complacer a Oki, acá un nuevo post-audio. Está ultra lenta; pero ya pues, a la próxima la haré mejor :) ]